Menorca, grande en historia
Frente a la península ibérica, la isla atesora más de un millar de sitios prehistóricos
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MENORCA (The New York Times).- Con muy pocos hoteles grandes y sólo una autopista principal, Menorca, la más oriental de las islas Baleares, es menos concurrida que sus vecinas, Mallorca e Ibiza.
Prácticamente la mitad de la superficie no ha sido afectada por el desarrollo, y en 1993 la Unesco la declaró Reserva de la Biosfera.
Tranquila, apacible y sin límites, Menorca es una especie de anomalía en el Mediterráneo.
Cuevas misteriosas
El principal atractivo de la isla son sus sitios prehistóricos, más de un millar, una de las concentraciones más grandes del mundo.
Tiene enigmáticas cuevas sepulcrales, navetas (tumbas en forma de nave), taulas (estructuras de piedra caliza en forma de T), y talaiots (grandes construcciones de más de 9 m de altura), de 4000 años, cuyos orígenes y fines desconciertan a los arqueólogos desde hace mucho tiempo.
Uno de los primeros paseos que se realizan es recorrer el puerto de Mahón (Maó, en catalán, la lengua que se habla en las islas) por una calle angosta y serpenteante que conduce hasta el gran puerto natural.
En la empedrada calle Hannover, una serie de faroles antiguos proyectan una luz rosada en las costosas boutiques que exhiben joyas, accesorios de lujo para el hogar, antigüedades y zapatos hechos a mano, una importante industria local junto con la bijouterie y el queso Mahón.
En su conjunto, Mahón tiene el tipo de una modesta ciudad británica, como consecuencia de la ocupación inglesa durante el siglo XVIII.
Para llegar a los sitios históricos, hay que andar por barrancos y desfiladeros, en busca de señalización que indique dónde se encuentran los restos importantes.
Los arqueólogos aún no se ponen de acuerdo sobre muchos aspectos de estas comunidades antiguas; sin embargo, coinciden, por lo general, en que los primeros habitantes de Menorca llegaron a la isla desde el sur de Francia alrededor de 5000 a.C. y usaban sus cuevas naturales como refugio y para fines religiosos.
Hacia 2000 a.C. construían tumbas megalíticas, viviendas de piedra, talaiots, taulas y navetas. La cultura de este pueblo prosperó entre 1400 y 300 a.C. Para la época de la conquista romana, en 123 d.C., la población rondaba los 12.000 habitantes. Nadie sabe qué fue de ellos.
De todos sus monumentos que hoy se conservan, ninguno irradia tanta aura como las taulas. Consisten en una gran losa horizontal sobre otra vertical, formando una gran letra T. Por lo general, miden más de 4,5 m de altura y pesan aproximadamente 25 toneladas. Los arqueólogos les han dado diversas interpretaciones: templos astrales de una religión ibérica olvidada, altares de sacrificio, pilares centrales de enormes edificios destruidos o símbolos usados en los rituales de veneración al sol.
Una primera visita puede ser al asentamiento prehistórico de Trepucó, a unos pocos kilómetros de la ruta principal desde Mahón por un camino pedregoso.
La taula de aquí, una de las mejor conservadas de la isla, fue descubierta en la década de 1930 por arqueólogos de la Universidad de Cambridge.
Un imponente talaiot se alzaba detrás, una versión en piedra reducida de una pirámide egipcia. Uno de los dos talaiots que se conservan aquí fue usado en 1782, cuando las tropas españolas sitiaron al ejército británico que ocupaba la isla.
Según los eruditos, existieron otros talaiots en el lugar, y probablemente servían como torres de defensa, puesto que la altura del lugar ofrece una buena vista del mar.
Después de Trepucó se puede seguir hasta Cala en Porter, una ciudad balnearia construida en los acantilados que rodean Cales Coves. En Cova d´en Xoroi hay un bar, restaurante y discoteca que funciona en una cueva a aproximadamente 45 metros hacia abajo del acantilado.
Cuevas enigmáticas
Cerca de allí se encuentra Cales Coves, unas cuevas que fueron cavadas en una colina de piedra durante la edad de bronce. Se utilizaban como sepulcros y se asemejan a enormes ojos vacíos mirando hacia el mar.
Al volver a la ruta, si se despierta el apetito se puede visitar la ciudad elevada de Alaior. El bullicioso Mesón Menorca sirve un guiso de camarones y mejillones que es imperdible.
Para regresar a la costa hay que tomar la larga y serpenteante ruta hasta el asentamiento de Torralba d´en Salord. Las taulas de aquí tienen mayor altura y están en mejor estado que las de Trepucó.
En su interior se puede ver la excavación de grandes chimeneas donde se supone que se hacían las ofrendas rituales de animales.
Los arqueólogos también han encontrado restos de animales y objetos de alfarería en los huecos laterales y, curiosamente, un becerro de bronce, lo que indica que el toro era venerado en Menorca, al igual que en todo el Mediterráneo.
(Traducción de Andrea Arko)
La Naveta des Tudons, una estructura llena de misterios
En las cercanías de Ciutadella, sobre la ruta principal, se encuentra la naveta mejor conservada de esta isla, que parece encantada.
Se trata de la Naveta des Tudons, estructura con una perfecta forma de barco construida con piedras grises de entre aproximadamente 3000 a 4000 años.
Se alza solitaria y misteriosa. No hay ninguna otra construcción a su alrededor, salvo varias cuevas grandes, pero que parecen invisibles por los espesos arbustos que las rodean .
Tiene dos cámaras, una encima de la otra, separadas por losas de piedra. Se estima que alrededor de 50 personas fueron sepultadas aquí.
Parecen las naves fúnebres egipcias que, pese a ser mucho más elaboradas, también tenían como finalidad un pasaje seguro a otro mundo.
La naveta permanece intacta, indómita aun en medio de la tramuntana , el terrible viento de Menorca que puede llevarse todo a su paso. Una imagen inolvidable.
Datos útiles
Cómo llegar
Iberia mantiene dos vuelos diarios a Menorca desde Madrid (80 minutos) y 10 vuelos desde Barcelona (45 minutos).
Paseos
La entrada a los sitios es gratuita.
Trepucó. Siguiendo las indicaciones al sur del puerto de Mahón, a aproximadamente 20 minutos, se encuentra Trepucó.
Cales Coves. Para llegar a estos sitios sepulcrales de la edad de bronce, hay que tomar por la ruta de Sant Climent hasta el balneario de Cala en Poter.
Torralba d´en Salord. Se encuentra casi a mitad de camino de la ruta principal, que une Alaior con la ruta de Cala en Porter.
Naveta des Tudons . A aproximadamente 3,5 km de Ciutadella sobre la ruta principal.
Gastronomía
Una comida para dos personas en los restaurantes del puerto cuesta entre 30 y 50 dólares.
Más información
Oficina Española de Turismo. Carlos Pellegrini 1163 3°, 4328-9236; de lunes a viernes, de 9 a 15.
En Internet
www.visitbalears.com

