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1) Los Eucaliptos
En Los Eucaliptus hay además una huerta orgánica, variedad de frutales y coloridos pavos reales que alegran el parque. De noche, cantan las ranas y aparecen las luciérnagas y uno siente que estuviera flotando en polvo de hadas y estrellas. Al despertar, el cansancio y el estrés han desaparecido, como por arte de magia.
Calle Martín Fuerro s/n, camino a Diego Gaynor. Capilla del Señor.
T: (02323) 49-2063. info@posadaloseucaliptus.com.ar. www.posadaloseucaliptus.com.ar
2) La Eloisa
Propone vida de campo a ritmo de caminatas y paseos en bici, en carro y caballo.
Todo empezó con la pasión de sus propietarios por el polo y el entusiasmo de los jugadores extranjeros por amanecer en el mismo escenario donde el deporte tiene lugar. El dato fue pasando entre los polistas hasta que se acondicionaron los cuartos y se hicieron los respectivos baños en el casco principal (una construcción de estilo inglés de los 60) y en dos casas más ?La Obsesión también de estilo inglés (la Casa de Campo) y otra (La Aguada), de típica arquitectura rural pampeana. Las 3 opciones de alojamiento se encuentran salpicadas en las 10 hectáreas de parque que además alberga 3 canchas de polo, una de golf (9 hoyos par 36), una de tenis y una de paddle, dos piscinas, un quincho y dos caballerizas y en donde también es posible, primáticos en mano, avistar aves locales. Para quienes no lleven sus propios palos, La Eloisa tiene cuatro bolsas a disposición de los huéspedes. Los juegos de mesa y el metegol son los elegidos de los más chicos en la Sala de juegos.
General La Heras, Buenos Aires. www.pololaeloisa.com. Te. 116 831 9542
3) La Dorreguita
A 107 km al norte de La Plata, donde el río Samborombón riega la pampa llana, se levanta esta cálida posada en la que recibe Elena Miguens desde 2011. La Dorreguita ocupa 10 de las 800 hectáreas que hacen parte del campo San José, cuyo casco fue uno de los dos puestos de la estancia Juancho, propiedad de la familia Miguens que tiempo atrás llegó a ocupar 22 mil hectáreas y que fue desmembrándose con el crecimiento del árbol genealógico. Hoy, San José pertenece a los seis hijos de Emilio Miguens, entre los que se encuentra Elena.
Cuenta Helen, como la llaman todos cariñosamente, que la bautizó así en hornor a su abuelo, con quien disfrutaba de largas tardes de campo y a quien apodaban Dorrego por su parecido con el prócer. El hotel fue concebido en una sola planta, con líneas muy simples, ambientes dotados de muchos ventanales y decorados con colores claros. Cuenta con un amplio living-comedor, donde los huéspedes disfrutan de la lectura en los mullidos sillones o de mirar las estrellas a través de un telescopio. Allí también se sirven los platos que prepara Elena a pedido. Eso sólo puede ser posible porque esta meticulosa anfitriona, se encarga de averiguar los gustos de cada uno al momento de la reserva.
Para ellos diseñó cuatro cómodas habitaciones en suite, bien equipadas y con blanquería impecable. Como dice Helen, la propuesta es "hacer nada", y para eso sobra con una piscina para nadar, un lindo paisaje donde caminar y una buena mesa donde compartir una comida a campo abierto.
La Dorreguita. RP 11 Km 159,5, Pipinas. C: (011) 15 5977-5531. contacto@ladorreguita.com www.ladorreguita.com
4) Ítaca
A unos pocos kilómetros de Capilla, se alza Ítaca. Como el Ulises de Homero, Guy y Claudia ya han dado la vuelta y han elegido esta tierra para quedarse. A pulmón, fueron restaurando todo, el tambo, los puestos de estancia, sus galpones, su casa principal, pintando las puertas, ventanas, mesas, de alegres colores y preservando sus aberturas, sus techos bajos y pisos originales, y respetando la esencia de las viejas cocinas de campo, con auténticas heladeras Siam en cada una de ellas. Tienen 33 hectáreas propias y unas 80 alquilan para pastoreo, una extensa plantación de pecanes, una laguna artificial alfombrada con nenúfares y un espacio donde crían perros africanos, Rodhesian Ridge Back, y algunos Bull Mastiff de Escocia e Irlanda.
En un gran galpón funciona el taller de Guy, especialmente para carpintería, herrería, arte y reciclado; la idea es darle a los huéspedes la posibilidad de participar tanto en actividades artísticas como en el arreo de animales, y otras tareas.
Al atardecer, hay que salir a caballo. Las cabalgatas de Ítaca son auténticas como el lugar. Dejando atrás las calles que separan los campos, todas ellas nombradas y señalizadas caseramente por sus dueños, entran los caballos al paso, trote o galope, (a gusto del jinete), en agrestes cardales, para perderse a campo traviesa entre cortaderas y flores silvestres.
RP 193, a 12 km de Capilla del Señor. C: (011) 15 2418-5803/ (011) 15 6960-5543. info@posadaitaca.com. www.posadaitaca.com Las tarifas varían según la disponibilidad de la posada; con la idea de preservar la tranquilidad de los huéspedes suelen tomar pocas reservas por noche y no reciben gente para "día de campo". Son cuatro cabañas: una era el puesto del campo, la segunda tipo loft era el alero del galpón, la tercera era la casa principal y la cuarta, la antigua matera donde se ordeñaban manualmente las vacas. Tienen cocina completa, heladera, wifi, TV, aire acondicionado y calefacción.
Nota publicada en julio de 2015.



