Piriápolis muestra su esplendor en la orilla
Una historia que se pasea por la Rambla de los Argentinos
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PIRIAPOLIS.- En el balneario con más historia de Maldonado, a 98 km de Montevideo, es fácil sentirse como en casa: tomando mate al atardecer con los uruguayos por la Rambla de los Argentinos, o dándose un chapuzón en las piletas de agua de mar del Hotel Argentino.
Es que el empresario y fundador de Piriápolis, Francisco Piria, viajaba con frecuencia por negocios a nuestro país y le dedicó su obra cumbre, uno de los hoteles más grandes de América del Sur: el Hotel Argentino, de estilo renacentista.
Piria, nacido en 1847, hijo de inmigrantes genoveses, por 1890 había comprado 2700 cuadras de campo desde el Pan de Azúcar hasta el mar e, inspirado por sus viajes a Europa construyó el balneario sin reparar en gastos.
El hotel, de 120 metros de frente, 70 de fondo y seis pisos, fue el que materializó sus sueños. La decoración y el equipamiento eran importadas: la vajilla alemana; la cristalería checoslovaca, y el mobiliario, austríaco.
Actualmente, este establecimiento recuerda aquellos años de esplendor, con sus grandes ventanales al mar y muchos servicios, como el que da su primer piso, destinado a la salud y belleza, y sus grandes piletas climatizadas y al aire libre, con trampolines y toboganes.
El centro de recreación para los chicos es un mundo aparte. Tiene desde biblioteca hasta una discoteca para menores de 12 años, y mucha diversión a su medida.
Asimismo pueden disfrutar en familia del complejo deportivo, con canchas de tenis, fútbol, baby fútbol y una pista de patín sobre hielo sintético. Y el juego favorito de los grandes está en un ala del edificio: el Casino del Estado, donde además hay shows bailables y actividades culturales.
La habitación doble cuesta desde 94 dólares ( se pueden alojar también dos menores sin cargo), con media pensión. Los servicios de Piriavital, el centro de salud y belleza, se contratan directamente en el hotel. Informes por el 4312-2114.
Destino familiar
Las obras de este visionario pueden verse en varios paseos de Piriápolis. Como las fuentes de Venus, la del Toro -al pie del cerro que lleva su nombre-; la rambla, en la que se inspiró en uno de sus recorridos por la Costa Azul, la capilla de San Antonio, en el cerro del Inglés y El Castillo, que era su residencia particular, rodeada de estatuas y vegetación de especies exóticas. Está en el km 4 de la ruta 37.
Evocar en blanco y negro las vacaciones de principios de siglo de los argentinos - que frecuentaban asiduamente este destino, como en la actualidad Punta del Este- es tan fácil como tomar un buen descanso en familia.
Las playas de arenas limpias y finas, y las aguas mansas del Río de la Plata, son ideales para nadar y hacer deportes. Están las más concurridas junto a la rambla, y otras más agrestes y con médanos hacia el Norte, como San Francisco, Playa Grande, Rinconada y las de las áreas residenciales, a 8 kilómetros como, Punta Colorada y Punta Negra.
Hay paseos para todos los gustos. El puerto, que cuando finalice su etapa de ampliación permitirá atracar a más de 200 embarcaciones deportivas.
Cocodrilos y ranas
Las propuestas ecologistas son otra de las atracciones. En la intersección de la Ruta 9 y la Interbalnearia está el Zoocriadero de cocodrilos del Uruguay, donde también se pueden ver variedades de peces, tortugas y ranas. Funciona todos los días desde las 10 hasta la puesta de sol.
Y otro lugar que merece una visita es SOS de Fauna Marina, el primer centro de rescate, rehabilitación y reinserción de la fauna marina de las costas uruguayas. Fue fundado hace 10 años por Richard Tesore, y está a 2 kilómetros de Piriápolis, en la playa Colorada.

