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Por haber sido pensados para orientales es que no ofrecen carne vacuna sino todos los cortes posibles de cerdo, y hasta carnes no obvias como yacaré, ciervo y pollo negro. Ahora sí, una selección arbitraria de lo que se puede encontrar en estos coloridos pasillos: sake, aceite de sésamo, pimienta de Sichuán, salsa teriyaki, harina para tempura, pimpollos de jazmín para té, helados de palito Melona (de origen surcoreano), galletitas de jengibre y snacks de langostino.
El pionero Casa China amplió su oferta con alimentos naturistas, legumbres y frutos secos sueltos, además de varios tipos de hongos secos. Ichiban se destaca por su pescadería ?tilapia, salmón blanco y lenguado negro, entre otros, siempre sin espinas? y su verdulería, con rarezas como el litchi, el mango chino y el pak choi, esa suerte de acelga en miniatura. Tina y Co. es el más occidental, un bio market con marcas importadas, productos de cosmética y una terraza para tomar el té. Asia oriental tiene buenos productos de bazar, como arroceras, y una sección de comida al paso, donde se pueden comer in situ. Hace dos meses desembarcó Chunghwa. Ofrece changuitos a los clientes y tiene una sección nutrida de productos brasileños.
Los chinos son muy trabajadores. Hasta los feriados se los ve reponiendo mercadería. Como dice Francisco Fang, el encargado de Ichiban: "no descansamos, porque la gente tiene que comer".
Por Cintia Colángelo. Nota publicada en revista Lugares n° 237.



