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Turismo

Un viaje por la 41, la ruta indómita de Santa Cruz

Guido Piotrkowski
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24 de marzo de 2019  

Cuando las cenizas del volcán Hudson sobrevolaron la cordillera de los Andes, en diciembre de 1991, y hundieron en un manto de cenizas a Los Antiguos, una pequeña localidad en el noroeste santacruceño, al pie de la cordillera y a solo tres kilómetros de la frontera chilena, muchos abandonaron el pago. Con los años, algunos de los que se quedaron, sumados a quienes volvieron, recogieron el fruto del sacrificio. Y el fruto, aquí, es literal. Más allá de las teorías encontradas acerca de si la ceniza funcionó o no como abono para la tierra, lo cierto es que Los Antiguos tuvo un reverdecer frutal; los cerezos explotaron y hoy se cosechan miles de toneladas de cereza, y la localidad es, por derecho adquirido, la Capital Nacional de la Cereza. Pero también crecen otros frutos variopintos como el corinto y... el turismo, que viene en alza.

"Los Antiguos viene del vocablo tehuelche ek'ewkenk, que significa mis antiguos o mis antepasados, -cuenta Mauro Croce, secretario de Turismo local-. Se cree que los antiguos pobladores Tehuelches venían a morir acá. Y debido al microclima que tenemos en el área del lago Buenos Aires, terminaban viviendo por más años". Otra de las versiones, más simple y terrenal, dice que la localidad debe su nombre al río que lo atraviesa, el río Los Antiguos.

Como sea, el nombre de la localidad de 3600 habitantes le aporta cierta mística al imbatible entorno natural, realzado por el gran lago Buenos Aires, la cordillera de los Andes y el inicio de una de las rutas escénicas menos renombradas, pero de las más atractivas y diversas de todo el país: la ruta 41.

Guanacos y ovejas

Se dice que una ruta escénica es aquel camino o porción de camino que se diferencia por su belleza paisajística, arquitectónica, valor cultural y natural. En este caso, la ruta 41 que atraviesa paisajes disimiles en su traza de ripio exacerba la belleza paisajística y natural de esta porción de la Patagonia indómita, trasladando al viajero por diferentes escenarios y ecosistemas.

Crédito: Turismo Santa Cruz

"Parece que vas transitando por distintas partes del país, es loquísimo", grafica Croce, que no disimula su encanto por esta senda que tiene 124 kilómetros y que alcanza lo 1500 metros sobre el nivel del mar en el sector del Portezuelo, el punto más alto de esta carretera y de la provincia de Santa Cruz. Desde allí, los paseos regulares que salen de Los Antiguos vuelven, pero el trayecto puede seguir hasta la localidad de Lago Posadas.

"Esta transición te provee un cambio de ambiente continuo. Te lleva desde escenarios muy fértiles a muy áridos, donde la vegetación no resiste la altitud. Son paisajes plomizos, grisáceos, terrosos", detalla el secretario de turismo local.

Por estos caminos suelen deambular guanacos en manada, pastan las ovejas y los aguiluchos se posan en los alambrados. Corretean, escurridizos, los zorros, aunque resulta difícil ver alguno. Sobrevuelan cóndores y loicas, golondrinas patagónicas, águilas mora y aguilucho, carpinteros. En las lagunas habitan los cauquenes y las bandurrias, los patos maiceros, el pato torrente y el macá plateado. La biodiversidad patagónica se pavonea en esta senda con varios puntos para detenerse en el camino.

La senda comienza en el Mirador del río Jenimeni, que ofrenda una gran vista panorámica de Los Antiguos, con el marco de la cordillerano de los cerros Pirámides y Castillo, de la localidad chilena de Chile Chico y del lago Buenos Aires, el único lago argentino que desagua en el océano Pacifico, y que del otro lado de la cordillera cambia su nombre a lago General Carreras.

Ciudad de Piedra

Se transitan los primeros kilómetros a la vera del cañadón del río hasta llegar a La Colorada, un sector de pesca que atesora en su bajada al valle del río Jeinimeni rocas estratificadas de tonos naranja y rojizos. Poco después, a la altura del kilómetro 20, está la Barda de Las Toscas Bayas, un paredón rocoso, color castaño claro, formado por el depósito de arenas de un antiguo cauce que surcó este paraje hace unos quince millones de años.

En este punto hay una roca conocida como El Ángel, a la que se le atribuyen mitos y leyendas, donde muchos se detienen a pedir, venerar y ofrendar. Hacia el kilómetro 30, aparece una gran formación conocida como la Ciudad de Piedra, un conjunto de bloques macizos sedimentarios, separados por la erosión, entre los que se puede transitar.

Tocando el kilómetro 50, hay que atravesar el puente sobre el río Zeballos, ya sobre los 700 metros de altura. Acá se ven lengas en lo alto, y bosques de ñires que descienden por los ríos. Este lugar es el hábitat del carpintero más grande del mundo, el Carpintero Gigante, que con algo de suerte el viajero podrá avistar.

Poco después, aparece el mirador del Monte Zeballos, punto desde donde se puede apreciar en 360 grados buena parte de este recorrido. Hacia el sur, el cerro Colorado y detrás el monte Zeballos, que con sus 2750 metros de altura es uno de los centinelas de la región; hacia el oeste el frente cordillerano y, al pie, acumulaciones de antiguos glaciares que hoy son bosques. Oteando al norte se aprecia el área de confluencia del valle de los ríos Jeinimeni y Zeballos. Y hacia el este, la meseta del lago Buenos Aires .

Poco después, a la vera del arroyo Lincoln, ya sobre los 850 metros de altura, se abre un bosque ideal para hacer un alto en el camino. Hay un par de fogones agrestes, y se puede aprovechar para almorzar, cebar unos mates, hacer una siesta o hasta acampar libremente, a pesar del clima. También, resulta un buen punto para estirar los pies y hacer una pequeña caminata a la orilla del arroyo, observar como sobrevuelan loritos barranqueros y loikas, y apreciar las lengas y ñires que crecen en este rincón boscoso.

Más adelante, aparecen lagunas de deshielo donde habitan aves acuáticas como el Cisne Coscoroba, el Cisne de Cuello Negro, el Pato Zambullidor Grande y Chico, el Flamenco Austral entre muchas especies de patos y gallaretas.

Boleadoras y geoformas

Ya en el kilómetro 60 de la travesía, se alza el cerro Boleadora, uno de los highlights de camino, un punto imperdible, un rincón árido y arenoso en el que hay que detenerse y animarse a trepar. No resulta nada fácil, acá falta el aire y el viento es descomunal. Tanto, que talló asombrosamente una piedra gigantesca, una geoforma que parece una pieza de cerámica moldeada por un alfarero.

En la cima, desde su punto más alto se avista una vez más el monte Zeballos, que acompaña en buena parte del trayecto. También se aprecian unas estructuras geológicas conocidas como Dique Volcánico, una serie de crestas que se prolongan como largas paredes a lo largo de un kilómetro y poco más, originados por lava endurecida en las rocas.

Fuente: LA NACION - Crédito: Horacio Córdoba

Tocando el kilómetro 77, el hielo en el camino indica que se está en el punto más alto: el Portezuelo, el desolado paso desde donde se avista el monte San Lorenzo, que con su cumbre a 3706 metros de altura, se alza como el otro gran centinela. Los paseos guiados desde los Antiguos suelen pegar la vuelta por acá. Aquellos que vayan por cuenta propia, y así lo deseen, pueden continuar el descenso hasta la localidad de Lago Posadas, atravesando nuevos valles, bosques, y lagunas para llegar antes del ocaso al Arco de Piedra, la formación icónica del lugar, que al atardecer emerge a contraluz, con su fisonomía de ballena.

Datos útiles

Cómo llegar

Los Antiguos está 600 kilómetros al sur de Esquel y 700 kilómetros al norte de El Calafate. En ambos casos se puede llegar en micro.

Dónde dormir

Hostería Antigua Patagonia: habitación doble, desde 4300 pesos. Ruta Provincial N° 43, Acceso Este; 02963-491055/038; info@antiguapatagonia.com.ar; www.antiguapatagonia.com.ar

Cabañas Antiguos Cerezos: habitación doble: 2300 pesos.Av. 11 de Julio N°850; 02963-491132; hotel_losantiguoscerezos@hot mail.com.

El rastro del Choike. Cocina patagónica de autor, atendido por su dueño y cocinero, Mirko. Precio aproximado para dos comensales, 1500 pesos. Martin Fierro 58.

Viva el viento. Especialidades patagónicas. Tablas de quesos con escabeches caseros: $350. Menú infantil: $180. Sorrentinos de cordero: $195. Av. 11 de julio 477.

Excursión Ruta 41

Hay dos empresas que la realizan. La ruta se puede hacer en otoño también, dependiendo el estado del camino. El costo es de 1600 pesos aproximadamente. Chelenco Tours: www.chelencotours.tur.ar. Zoyen Turismo: www.zoyenturismo.com.ar.

El circuito estrena audioguías que se pueden bajar desde www.santacruzpatagonia.gob.ar /ruta-41. Relatos, textos, música y datos elaborados por un equipo interdiscicplinario integrado por historiadores, arqueólogos y profesionales del turismo. El tramo para recorrer con audioguías vehiculares, comienza en Los Antiguos y culmina en el Lago Posadas.

Más información

www.patagonia.gov.ar

www.losantiguos.tur.ar

www.santacruzpatagonia.gob.ar

El macá y el Parque Nacional Patagonia

La estancia La Ascensión, a 20 kilómetros de Los Antiguos, es propiedad de la ONG Flora y Fauna, y este año será cedida a Parques Nacionales para formar parte del Parque Nacional Patagonia. "Estamos en retirada; hace cuatro años trabajamos en el desarrollo de uso público y senderos", dice Fabian Besinartea, coordinador, y precisa que ya hay prestadores brindando cabalgatas, deportes lacustres, bicicleta y trekking. El objetivo del futuro parque es proteger el macá tobiano, ave endémica de la que quedan unos ochocientos ejemplares, que se reproduce y nidifica solo en las lagunas de altura de la meseta del Lago Buenos Aires. Hay unos veinticinco kilómetros de senderos señalizados y cuatro lugares donde se puede pernoctar libremente, basados en los antiguos puestos de acampe.

También en los Antiguos, una serie de chacras ofrece una amplia variedad de productos, desde frutos, especialmente la cereza y vegetales de estación, hasta dulces, licores, escabeches, chocolates, chutneys, tartas y tejidos. En La Querencia, por ejemplo, la familia Avilez agasaja a sus visitantes con una merienda con mermeladas caseras luego del recorrido turístico en el que se puede conocer la historia de la chacra y la variedad de frutales con los que producen dulces. Membrillo, ciruela, pera, manzana, cereza, corinto, frutilla, son algunas de las exquisiteces que se pueden traer a casa. En la Chacra de Don Neno, donde se elaboran dulces y licores, Walter Trefinger es uno de esos personajes ineludibles cuando uno está de paso en Los Antiguos. El hombre, es un gran contador de anécdotas, que se pueden escuchar durante las visitas guiadas todos los días a las 11:00 y a las 17:00 horas. www.chacradonneno.com

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