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Cerca de Rivera, en Masoller, mataron en 1904 a Aparicio Saravia, un caudillo bravo y querido. Zona del Valle del Lunarejo, de quebradas, arroyos y cerros cubiertos de monte nativo. Hay espumilla, aruera, coronilla, molle, cambará. También guaviyú, según dicen, el fruto más rico del monte, y amor seco, un abrojo que no pincha. A veces los nombres vulgares son afilados. Otro nombre: lunarejos. Son los animales con lunares o manchas chicas. Particularmente, los caballos lunarejos.
En 1985 el expresidente Sanguinetti sobrevoló el Lunarejo en helicóptero y se quedó maravillado. Muchos creyeron que inmediatamente se desarrollaría el turismo, pero no. Aunque hace años que las comisiones de turismo hablan del "potencial", el valle todavía es poco conocido en Uruguay.
Andando por la Bajada del Minuano y otros caminos de tierra del Lunarejo da la sensación de estar en la intimidad del paisito. Dónde, si no, podría uno encontrar un cazador de jabalíes con cinco cabezas colgadas en la pared de su casita de madera. Dagoberto Moraes Valiente, Beto Valiente para los amigos, sale ni bien nos ve. Tiene los ojos hundidos, boina de gaucho y la nariz gorda como una empanada. "Dígame si no me parezco al Pepe", me pregunta y sí, se parece a Mujica. Moraes cumplió 64 y parece 20 más. No puedo dejar de mirar las cabezas que tengo a mis espaldas: los colmillos largos como un dedo índice y la lengua seca como charqui.
Enseguida trae la carabina, posa para las fotos con la soltura de un actor en la isla de Caras y cuenta con detalles y ceño fruncido una cacería nocturna donde su bala mató al chancho de un solo tiro:
?El animal estaba furioso, entonces lo torié, él se empacó y ahí nomá le pegué el tiro que le entró por el pescuezo, le atravesó el corazón y le salió por la paleta. Pesaba 78 kilos. ¡Pá!
Cuando llego a la Posada Lunarejo todavía conmovida por el personaje conozco a un profesor de historia de Tranqueras y cuando le cuento de Beto Valiente suelta una carcajada con ganas.
? Hace años que Valiente se dedica a plantar boniatos (batatas). Los jabalíes los caza el hijo.
La posada es la única opción de alojamiento en la zona. Está en el pueblito de La Palma, en una antigua ruta del contrabando. Patricio Alves, el propietario, compró en 2005 una casona destruida, vieja pulpería. La reconstruyó sin saber que de chico había jugado ahí. Es un lugar para descansar, conocer los alrededores y comer bien.
A unos 60 km del Lunarejo está Rivera, la capital del departamento del mismo nombre y la ciudad que más crece en el país después de Punta del Este. Básicamente hay free shops y un casino, ambos preferidos por los brasileños que llegan a comprar sin impuestos y a jugar (en su país está prohibido). En los últimos meses se huele cierta preocupación porque dicen que pondrán free shops del lado brasileño, y ahí se terminaría la bonanza. De un lado Rivera y del otro Santana do Livramento. Se puede apoyar un pie en cada país, literalmente.
Valle del Lunarejo
Posada Lunarejo
Ruta 30 Km 238.
T: (00598) 4640-6400
www.posadalunarejo.com
A 65 km de Rivera, muy cerca del pueblo de Tranqueras. Para descansar en un amplio parque o animarse a la aventura: hay mucho para explorar en la zona. Comida casera y abundante. Como no hay restaurantes cerca, se utiliza la pensión completa, que cuesta y entre viernes y domingo. Se hacen paseos en 4x4 por la zona. También se alquilan caballos y bicicletas por hora. Hay un anexo con baños compartidos y precios más económicos.
Por Carolina Reymúndez. Extracto de la nota publicada en revista Lugares n°207.



