Williamsburg reúne a jóvenes artistas
En Brooklyn, es el nuevo barrio que concentra la movida del arte y la vida bohemia neoyorquina
1 minuto de lectura'
NUEVA YORK (El País, de Madrid).- En Williamsburg, Brooklyn, rompe la nueva ola neoyorquina: el barrio al que se mudan los jóvenes con inquietudes artísticas, con un proyecto de bohemia más o menos dorada y con dinero insuficiente para permitirse alojamiento y estudio en Manhattan.
Han aportado al lugar un nuevo aspecto, un aire de barrio desinhibido, chic, en la onda, moderno. Hace cinco años, Williamsburg todavía era una zona industrial, llena de fábricas cerradas y en estado semirruinoso, de modestos negocios dirigidos por una comunidad de inmigrantes polacos que habían trabajado en esas fábricas, y con un alto nivel de delincuencia.
Miles de jóvenes americanos, y europeos con el visado de residencia en Estados Unidos, o sin él, han alquilado esos recintos crepusculares, los han tabicado y acondicionado para convertirlos en viviendas y en estudios; han puesto un transistor en el suelo del salón de su nueva vivienda y un cubo con hielo y cervezas, y celebrado fiestas espontáneas, multitudinarias, y espacios de exposición ultraefímeros; luego han ido abriendo tiendas de ropa, galerías comerciales, restaurantes y galerías de arte, puerta con puerta, con las tradicionales panaderías, floristerías, metalisterías y antediluvianas agencias de viajes polacas.
A esta inmigración simpática y precariamente legal asienten enhorabuena las autoridades municipales y las empresas inmobiliarias: los mafiosos, descontentos con la nueva visibilidad del lugar, se van con sus pistolones a otra parte, mientras los recién llegados aportan el prestigio de lo joven, lo artístico, lo moderno, lo transgresor, lo divertido, lo fresco; ahora es el lugar de moda en Nueva York. El suelo urbano se revaloriza febrilmente.
Energía y creatividad
En cuanto hayan transcurrido unos pocos años o meses más de energía juvenil y creatividad artística para adecentar el lugar a costo público cero, todo estará a punto para recalificar los hangares como viviendas, multiplicar por infinito el precio de los alquileres, dar a esos chicos tan entusiastas una patada en el trasero para que vayan a desbrozar otro territorio más alejado del centro, y recibir con los brazos abiertos a una nueva población más convencional y más solvente, que estará encantada de vivir en un vecindario chic. Siempre pasa igual, en todas partes.
De hecho, la llamada gentryfication ya ha empezado. El subalquiler de una habitación en un piso compartido ronda los mil dólares por mes. Cuando uno pasea por Bedford Avenue se tiene la impresión de que buena parte de estos chicos y chicas que caminan por las avenidas son señoritos afortunados e hijos de papá.
Esa pareja del tronado descapotable rojo estacionado frente a las galerías The Mall, que a los dos minutos de conversación casual te invita a una fiesta esta noche; estos jóvenes de seis razas, procedentes de cien países, desbordantes de curiosidad, sobrados de tiempo y amabilidad para dar y vender... El forastero de paso repite para sus adentros la canción Highlands : " °Me cambiaba por cualquiera de ellos, si pudiera!" Según el Village Voice, hoy funcionan 30 galerías de arte contemporáneo en Williamsburg. Cosmética y representación aparte, el barrio ofrece una impresión de extrema vitalidad, de dinamismo y de laboratorio para un comportamiento social basado en la cooperación y las sinergias. Las más previsibles son las que se reflejan en los abigarrados paneles de anuncios a la puerta de los bares o en los muros: Proyecto peluca. Artista local necesita 1000 modelos para fotografiarlas con una peluca debidamente higienizada. Ya he retratado a 545 . O: ¿Necesitas ayuda con un proyecto? Ayudante de artista se alquila. Estudios de pintura. Sólidos conocimientos de informática, grabado en madera y técnicas de impresión .
Más singulares son cooperaciones como la que mantiene en marcha la galería Parker´s Box. La codirigen una comisaria española y el inglés Alun Williams, con el objeto de exhibir la obra de artistas europeos; financia su local un mecenas de Wall Street: "No tan interesado en los impuestos que desgrava como en asistir desde muy cerca al funcionamiento de una galería, de las energías que moviliza", afirma Williams.
Sugerencias para la hora de comer
Diner (001 718 486 30 77). 85 Broadway. Hamburguesas, mejillones y patatas fritas. 11 dólares.
Plan Eat Thailand (001 718 599 57 58). 141 North 7th. Menú de sushi y platos tailandeses. Unos 12 dólares.
L Café (001 718 302 24 30). 189 Bedford Avenue. Cerveza, café, té y hamburguesas. Unos 8 dólares. Galápagos (001 718 782 51 88). 70 North 6th. Bar con actuaciones, conciertos y films. La copa, 6 dólares. - Black Betty (001 718 599 02 43). 366 Metropolitan Avenue. Excelentes bebidas (mojitos) y música en vivo.



