Y meta champán...
Tiene varios nombres, pero nunca cambia las burbujas
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Para Madame de Pompadour, el Champagne "... es el único vino que embellece a las mujeres". Las burbujas finitas son sinónimo de fiesta; desde siempre, estuvo rodeado con un aura de lujo.
El brindis produce el pinchazo de pequeñas agujitas en el paladar del que puede festejar y remite a esa región de Francia, la Champagne. Escurrí tu dolor y reí/ y meta champán, que la vida se te escapa, dice el tango Muñeca Brava con letra de Enrique Cadícamo, ya no tan francés...
Desde los exquisitos champagnes franceses como Chandon, Veuve Clicquot, Pommery, Dom Pérignon, Roederer y Krug, entre otros, hasta la champaña argentina, la algarabía hecha burbujas sirve para festejar y olvidar las penas.
Sólo en Champagne
El nombre Champagne puede usarse sólo para la bebida que se produce en esa región de Francia, donde el reposo de los vinos en las cuevas les da ese sabor incomparable.
El vino que se produce en el norte de Francia, la zona cuyas capitales, Epernay y Reims, están a 140 km de París, debe su atractivo a las famosas cavas y sus impresionantes bodegas situadas entre 10 y 50 m bajo tierra, en suelo arcilloso, y a sus galerías que alcanzan los 300 kilométros.
Las suaves colinas, cubiertas de cepas desde la época de los romanos, y los pequeños pueblos le confieren un encanto propio, además de la famosa catedral de Reims.
Según el monje
En Champagne, la composición de este elixir es ley y sólo puede llevar Chardonnay, Pinot Noir y Pinot Meunier, desde que el monje benedictino Dom Pierre Pérignon estableció, en el siglo XVII, el método con el cual se confecciona este vino hasta hoy.
También en España la bebida posee denominación de origen, con leves diferencias en su forma de elaboración. Estas responden al nombre de cava, en referencia a las cuevas naturales donde se guardaba el vino en la región del Penedés, Cataluña, hechas con Chardonnay, Xarel-lo, Macabeo o Parellada. Cordoniú, Freixenet, Segura Viudas o Rondel, entre las marcas de cava de más renombre, los expertos las anuncian fáciles de tomar y a buen precio.
Siguen la lista los spumanti italianos, los sparkling wines californianos y los sekt alemanes.
En el ámbito nacional, el pionero Chandon es sinónonimo de vinos espumosos con sus tres variantes, entre otras: el Chandon Cuvée Reserve, el Baron B Unique y el Eternum, en coqueta caja. Bohéme de Luigi Bosca, Nieto y Senetiner Brut Nature, el nuevo de López, el Ego de Mumm -botelllitas de 250 cc para consumir al paso--, los tres de Cave Extrême -Paul Rigaud, Henry Piper y Extrême Cuvée Spéciale-, el Extra Toso o Infinitus Extra Brut, del Alto Valle del Río Negro con Semillón y Pinot Gris- son ejemplares para gozar.
Ahora, casi todas las bodegas importantes tienen su espumante. Entre otros, el mercado ofrece Lagarde Extra Brut, Bianchi, Montchenot Extra Brut, Cristóbal 1492, María de Codorniú, Alta Vista Atemporal Rosé, Vida Orgánica, San Felipe, Robert Schlumberger, Santa Florentina (brut de Torrontés), Rutini con su recuerdo a naranjas o Navarro Correas Extra Brut. La franja de precios entre 10 y 200 pesos, aproximadamente. Y si el champagne solo no fuera de su agrado, hay tragos como el Kir Royal, que poseen la belleza de lo simple, como un haiku. Se vierte 1 o 2 cl de Crème de Cassis en una copa tipo flauta y se completa con champagne muy frío. O sidra, usted elige.



