
Julieta Jankunas: “Fue como lo soñamos. Cierro los ojos y tengo el himno en la cabeza”
La goleadora cordobesa tocó el cielo con las manos junto al seleccionado argentino y junto a LA NACION repasa el logro histórico, además de toda su carrera

Por mucho tiempo, a Julieta Jankunas le tocó ser de las jugadoras más chicas de los equipos que integró. Y eso fue porque su enorme talento afloró bajo el sol de manera muy temprana. Entonces, inevitablemente, casi siempre estuvo por debajo de las edades promedio de sus compañeras.
Hoy, sin embargo, es una de las jugadoras más experimentadas de las Leonas, con más de 200 partidos internacionales y 121 goles. Tras haber brillado en Leoncitas, con el título del mundo de 2010 y en los Juegos Olímpicos de la Juventud 2014 con la medalla de bronce, siguió en la senda de los éxitos deportivos. Con el seleccionado mayor, entre sus logros más importantes se desatacan los dos campeonatos panamericanos; título y subcampeonato de la FIH Pro-League; las dos medallas olímpicas (plata en Tokio 2020 y bronce en París 2024) y ahora también, las dos medallas mundiales (plata en 2022 y oro en 2026). Porque sí: las Leonas son las flamantes campeonas del mundo.
En esta nueva edición de Conversaciones, Janku, repasa no solo el logro reciente, sino también el camino que la trajo hasta acá. Desde dejar su Córdoba natal a los 15 años para instalarse en Buenos Aires e ir detrás de sus sueños de selección, hasta los altibajos que en algunos momentos la hicieron dudar. Además, reflexiona sobre este equipo con el que se consagró, habla de la mística y de la historia y comparte la alegría de un logro que esperó mucho tiempo. También analiza el uso de las redes sociales, la psicología, aquellas cosas que la conectan con lo esencial y se ilusiona con el próximo gran objetivo: ir por el oro olímpico de los Ángeles 2028.
-¿Cómo estás, Juli? ¿Cómo van bajando las primeras emociones después de esta consagración?
-Entrando en el proceso de reconocer que somos campeonas. La verdad, muy fuerte, porque para mí es un sueño de todas. Uno se pone a trabajar por los sueños y, de repente, se encuentra con que ya se hizo realidad y es muy movilizante. La verdad que me genera muchísimas cosas.
-Transmitieron mucha alegría. La gente estuvo muy conectada con ustedes. Contame qué de lo que no vimos siguió a los festejos.
-Lo primero y lo más importante que se hizo fue cantar el himno después del partido, a los gritos, con toda la hinchada argentina que había. Creo que es uno de los videos que me pone la piel de gallina, gritándolo y sintiendo lo que es Argentina.
Y lo segundo que hicimos fue cambiarle el nombre al grupo de WhatsApp. Teníamos “Mundialistas” y ahora somos “Campeonas del mundo”. La realidad es que en el celular tengo todo el tiempo: foto, foto, foto, video, video. Es un sinfín. Y nosotras todo el tiempo estamos como: “Somos campeonas, campeonas, campeonas”.
-Así, rápido: ¿cuál es la primera emoción que sentís ahora?
-Felicidad. Creo que es un lindo premio para el equipo, para todo el proceso que se hizo y para Argentina, para el deporte, sobre todo.
-Ustedes llegaron de madrugada y había gente que fue muy temprano a Ezeiza. ¿Esperaban ese recibimiento?
-La verdad es que no nos sorprende porque Argentina es así. Es muy pasional, mantiene la ilusión muy arriba. De hecho, éramos visitantes y había muchísimos argentinos en la cancha, en la final. Pero bueno, de madrugada y fue una locura. Cuando salimos de ahí y vimos eso fue como: “Guau”.
Yo creo que también uno, estando en el torneo, se abstrae de un montón de cosas que suceden en Argentina. Y cuando vimos eso dijimos: “Guau, lo que nosotras estábamos viviendo allá, en paralelo estaba sucediendo acá también”.
-Se van a acordar del día en que llegaron por ustedes pero también porque ese día Leo Messi dijo: “No juego más en la Selección argentina”.
-Había hecho la carta dos días después de terminar el Mundial. Como deportista también uno entiende. Aparte él, que es icónico, palabra mayor. Son momentos muy delicados para un deportista: cuándo te retirás, cómo te retirás, qué va a pasar, cómo va a revolucionar el mundo. Él, sobre todo, tremendo. Y también nos felicitó.
-El propio Leo hizo un comentario en un posteo de Instagram de la página de los Juegos Olímpicos. ¿Cómo lo tomaron?
-Es que sí. Es Luciana Aymar festejando y cantando con nosotras. Es una locura. Son figuras superiores del deporte y que estén ahí es tremendo.
-¿Este Mundial tenía todo el mejor contexto para ganar?
-Si hoy agarro a cinco personas en la calle y les pregunto: “Si vas a jugar un Mundial de visitante y jugás la final contra el equipo de ese país, ¿vos lo elegís?”, te aseguro que sí. Y más Países Bajos, que es top uno. Siempre hubo cierta competencia con nosotras, rivalidad.
Y nosotras decíamos: “Vamos a ganar, queremos jugar contra este rival y queremos ganarle de visitante”. Fue como lo soñamos. Yo cierro los ojos y tengo en mi cabeza el himno, mirar para los costados y ver toda gente naranja.
-Pero, a pesar de todo eso, ustedes lo sintieron diferente esta vez. ¿Qué se construyó distinto para creer en eso?
-Yo creo que los equipos que son campeones algo distinto tienen. De hecho, éramos 16 equipos y solo uno sale campeón.
Creo que formamos una familia y cada jugadora, inclusive el cuerpo técnico también, entendía el rol que tenía. Si vos hoy no podés y estás a tu 50, bueno, acá estamos al 100%. Creo que eso fue lo que hizo que, en el camino, que fue un proceso muy largo, con lesiones, lluvia, un montón de situaciones que te van pasando, dijéramos: “Bueno, seguimos, seguimos, seguimos”.
Se creó un ambiente que, para mí, fue como crear unas ramas muy fuertes de lo que son las Leonas.
-Salió la esencia máxima de aquellas primeras Leonas. Me parece que en este momento estaba ahí, a flor de piel.
-Todo el tiempo. Creo que en el torneo lo demostramos. Arrancamos empatando y después, faltando poco en el último cuarto, hacemos un gol. Quizás después perder e ir por penales... Pasamos por todas las situaciones. No es que en todos los partidos ganamos 5-0. Entonces creo que todos esos aprendizajes y cosas que nos fueron pasando nos fueron haciendo muy fuertes.
-¿Dónde estabas cuando ganaron el último Mundial, el de 2010?
-En 2010 estuve en Rosario. Fui a ver un par de partidos, creo que dos. No me acuerdo muy bien. Mis papás no tenían mucha plata y querían que lo fuera a vivir, y dormimos en el auto para poder verlo. Así que imaginate lo que significa para mí, tenía 11 años.
-Ahí ni loca te imaginabas que un día podías ser vos la que estuviera ahí adentro.
-No. Es que el sueño está. Todos quieren ser campeones del mundo. Y hay un momento en el que vos soñás tanto algo y cuando lo bajás decís: “Che, pará, yo quiero esto en serio”.
A mí me pasó eso. Cuando era más chiquita soñaba con estar en Las Leonas, cantar el himno y hacer un gol con Las Leonas, como sueñan muchas niñas. Y un día me encontré con que: “Pará, yo elijo esto. Yo quiero esto. Yo quiero trabajar para esto”.
-Tu gol de la semifinal con Australia, que Argentina gana 1-0, ¿es “tu gol”? ¿Sentías que necesitabas un gol así, importante, en un torneo grande y que fuera tan determinante?
-No, porque yo creo que cuando fui más chica para mí era algo indispensable hacer goles. Sobre todo porque somos delanteras y si sos delantera, automáticamente tenés que hacer goles. Lo tuve que trabajar mucho, la verdad, porque era como una presión, una mochila que quizás me terminaba jugando en contra. Me frustraba o entraba en una rueda de pensamientos que no me hacían bien.
En este torneo particularmente me pasó que estaba muy tranquila. El equipo estaba tan bien y mi rol quizás era aportar desde otro lado, que si venía el gol, bienvenido sea. Y justo se me da en un momento muy importante, que obviamente lo abrazo y para mí hoy es mi favorito. Pero te digo: para mí es 100% del equipo y se le podía haber dado a cualquiera la situación. Teníamos que ganar. Justo se me dio que yo convertí ese gol, pero estaba muy tranquila y, si capaz no se me daba en el torneo, iba a tener la misma tranquilidad y la misma felicidad.
-¿Llegaste a disfrutar el camino de este Mundial?
Hoy me encuentro siendo una de las más grandes del equipo, con un grupo de chicas que son mis amigas.
Yo les decía que agradezco hoy tener la experiencia o la carrera que tengo porque tengo más conciencia, tengo otro tipo de disfrute de lo que está pasando. Incluso en el torneo pude estar consciente de: “Es hoy. No sé qué va a pasar después”.
-Vos dijiste “mis amigas”. Tus amigas son jugadoras de Las Leonas, vienen juntas hace mucho tiempo. En este plantel había ocho campeonas del mundo. ¿Cómo hacen para mantener la sanidad de un equipo que tiene muchas amigas? Entiendo que es algo que hace bien, pero que en un momento puede ser un arma de doble filo.
-Somos una familia. Entrenamos todos los días. Yo comparto más con ellas que con mi familia o con mi pareja. Creo que hay mucho respeto y, cuando vos tenés esos objetivos por delante, hay momentos en los que nos enfocamos todas y hay momentos en los que realmente podemos desconectarnos.
Cada una desconecta de una manera distinta y está bien. Creo que eso lo fuimos aprendiendo juntas, porque quizás hoy mi forma de desconectar es de una manera y una de las más chicas tiene otra. Y también abrazar la competencia. Nosotras somos compañeras y somos competencia todo el tiempo. Creo que hay que ver la competencia como un estímulo para uno. Si vos estás a tu 100%, quiero contagiarme de vos y poder estar a mi 100 también. No generar ese roce que es difícil en los equipos. Creo que eso es lo complicado de los equipos.
-Contame ese momento que mencionabas también. De repente, Lucha Aymar estaba cantando el himno con ustedes. Como ella, varias campeonas de la primera época, Cecilia Rognoni, Mercedes Margalot, Soledad García... ¿Qué era eso? ¿Estaba guionado?
-No lo sé, pero tuve la suerte de que cada persona que vos nombraste... Incluso Claudia Burkart, que está en el cuerpo técnico. Fue mágico, la verdad. Mágico. Verlo a Cachito (Sergio Vigil) gritando, feliz, conmovido, es tremendo.
Ellos son los que iniciaron la historia de Las Leonas y que hoy lo vivan con esa felicidad, al igual que nosotras, es hermoso porque todos escribimos la historia.
-La particularidad que tienen ellos y este deporte es que hace 26 años que está en la cima, más o menos, peleando los títulos grandes. Siempre queda la sensación de que el que se va no destruye, sino que se suma al que viene, y el que viene no tira por la borda lo que hizo el anterior. Parece que ahí quizás esté el gran mérito y la vigencia.
-Sí, yo creo que eso es porque las huellas que se han dejado realmente han sido muy fuertes y muy lindas, y por eso se mantienen. Hoy es el claro ejemplo de que sucedió, volvió a suceder y reflotaron un montón de cosas hermosas. Que ex Leonas suban fotos de las tres veces que salimos campeonas a mí me pone la piel de gallina.
-¿Cómo sentís que transitaste todos estos años que ya llevás en el seleccionado?
-Como una montaña rusa. He pasado por todo. He vivido muchas cosas muy lindas, muy satisfactorias, y otras que para mí fueron un doble clic: “¿Sigo eligiendo esto? ¿Lo quiero?”. Llamados de atención para mí.
Pero hoy te puedo decir que he aprendido en muchas situaciones y muchas cosas. Me formaron mucho como mujer, como para salir a la vida, saber qué me gusta, ir por lo que quiero, trabajar por las cosas que me motivan.
-¿Llegaste a tener esos momentos de replanteo?
-Sí. De hecho, han sido varios quiebres que he tenido en mi carrera por estar sola. Me vine muy chiquita a Buenos Aires y no sabía hacerme, siempre lo cuento, ni unos fideos. Tuve que aprender. Yo iba al súper y me compraba paquetes de galletas. Esa era mi alimentación.
Uno va creciendo. Yo quedaba fuera de una lista o daban una lista e iba a mi casa, entre cuatro paredes, y estaba sola. Esas cosas, a la larga, no son lo mismo. Uno las elige porque son esfuerzos que uno tiene que hacer. Uno va creciendo y empieza a poner en la balanza un montón de situaciones. Pero, por suerte, hoy lo trabajo mucho para que no me juegue en contra, para abrazarlo.
-En ese camino también se forja una personalidad que necesariamente debe ser fuerte.
-A veces por demás, porque uno se pone un caparazón tan duro que después es difícil bajar un cambio. Y es encontrar esas formas: hay momentos en los que está bueno ser muy fuerte y hay momentos en los que la vulnerabilidad y el poder decir “Che, me pasa esto” también está buenísimo.
-¿Hubo muchos momentos de esos, puertas adentro?
-Muchísimos, sobre todo cuando era más chiquita. A veces me condicionaba mucho la imagen que uno tenía como Leona, para mí era más importante la imagen que yo le daba a Instagram, a la gente, todo ese amor que aparece.
Yo me acuerdo de subir una foto a Instagram riéndome y después estar llorando y sentirme muy sola. Tuve que salir a pedir ayuda y rodearme de mucho amor porque uno empieza a creerse las cosas que dice la cabeza o la soledad. Fueron momentos de turbulencias.
Pero siempre tuve muy en claro que había que pedir ayuda y por eso, en su momento, recurrí a psicólogos, a un montón de cosas para salir.
-Es interesante lo que decís porque tenés muchos seguidores en las redes sociales. Leí también por ahí que no te gusta tanto Instagram o no te gustaba en algún momento.
-Odio las redes.
-Es raro que Julieta Jankunas venga a decir que no le gustan las redes.
-Me gustan. Yo creo que cuando era más chica tuve cierta exposición, no supe manejarlas o creí que era la verdad absoluta. Hoy te digo que abrazo a las redes. Son mi mayor fuente de trabajo.
Creo que es una buena herramienta si la sabés usar, como un montón de cosas que en exceso lastiman. No es verdad, no es genuino. Y a mí, personalmente, me pasa que me gusta dar una imagen real. Tuve que trabajar mucho para volver a las redes como yo quería, con la imagen de: “Che, no soy influencer”. O bueno, sí, hoy lo soy. Me gusta, soy comunicadora. Poder encontrar otras facetas dentro de esa Juli Leona, que es lo que me abre un montón de puertas.
-Y cuando decís “no es real todo lo que está ahí”, ¿te referís a lo bueno y a lo malo?
-Sí, a todo. Para mí las redes sociales son una herramienta que hay que saber usar. Yo particularmente elijo qué comunicar y qué hacer. De hecho, ahora en el Mundial, por ejemplo, subí una única foto de que arrancaba con mi marca en el Mundial y desaparecí. También puedo encontrar eso. Uno está muy enfocado en lo que sucede.
-Hoy se está viviendo mucha crisis de salud mental y esa crisis afecta muchísimo a los adolescentes. Ya que sos alguien a quien muchos adolescentes y niños siguen, ¿darías un consejo?
-Yo soy un claro ejemplo de que en algún momento me he dejado manipular. Hoy el consejo que puedo dar es que todo lo que sucede en las redes es un mundo que hay que tomarlo con mucho cuidado. No es que hay que desconfiar de todo, simplemente poder separarlo un poco de lo que uno piensa.
Y que el mundo real es muy lindo, suceden un montón de cosas magníficas y que valen el triple. No es que no se usen las redes sociales. Al contrario, yo soy una de las que las usa. Pero mis mejores momentos o las cosas más lindas que viví las tengo guardadas en mi corazón o acá, y no son de las redes.
-¿En qué momento te acercaste a la psicología? Porque estudiaste un par de años.
-Estudié tres años. Después, cuando arrancaba con lo de las prácticas, justo estábamos en el proceso del Mundial anterior, caótico, y colapsé. Mucha exigencia por todos lados, porque aparte yo quiero estar al 100% en todos lados. Ahora estoy estudiando coaching, que es un escalón menor y se me da un poco más fácil. Siempre estoy haciendo algo que me mantenga fuera de esta burbuja del profesionalismo y el hockey, algo que me tenga con la cabeza activa.
-Pero que igualmente te sirve como herramienta, ya sea personal o dentro del equipo. Son dos cosas que hoy por hoy se usan mucho.
-Yo desde muy chica hago terapia por mi cuenta. Me encanta, es como mi cable a tierra. A veces la he usado más, a veces menos. Me gusta escribir mucho también. Tengo siempre un cuadernito al que bajo todo. Y con esto del coaching me ha dado muchas herramientas que, la verdad, me ayudan muchísimo.
-¿Y yoga, relajación, alguna cosa de esas que hacen muchos deportistas?
-Con Las Leonas en este proceso tuvimos mucho yoga, meditaciones y demás, que a mí me encanta y lo agradecí muchísimo cuando lo tuvimos. Y particularmente me gusta mucho meditar y tener mis momentos de calma. Eso he hecho antes de los partidos, tengo mis respiraciones, tengo todo como un ritual.
-¿Qué cosas te reconectan con vos?
-El respirar, alguna que otra imagen que capaz me aparece en algún momento, que es como: “Bueno, esta imagen va a ser la que me va a hacer conectar con esto”. Siempre encuentro alguna forma de poder mantenerme con los pies en la tierra, porque se va así la cabeza.
-¿Y por fuera de un partido? No sé, tomarte un cafecito con alguien, mirar un paisaje que te gusta.
-Leer me gusta mucho.
-¿Qué leés?
-Leo de todo. Ahora estoy leyendo un libro que se llama Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer. Muy lindo, sobre la mujer, casualmente, y cómo funciona. Pero he leído de todo. Me gusta, la verdad. Tengo mis momentos. Ahora, por ejemplo, en el Mundial leí uno de amor, nada que ver, algo más tranquilo.
-¿Seguís manejando el parlante en el vestuario o las más chicas ya te destronaron?
-Lo manejo a veces. Ahora, en el Mundial, se encargó Paula Ortiz de tener la música, que la rompió.
-¿Callejeros sonó en el vestuario?
-Sí. Tenemos una canción de ellos y Agus Gorzelany y Majo Granatto la reversionaron y le pusieron una letra para Las Leonas.
-¿Y en quiénes te apoyás? ¿En quiénes te sustentás? ¿Quiénes son tus soportes, más allá de todo el trabajo interior que hacés vos para estar bien y para mantenerte en todas tus cosas?
-Hoy particularmente decidí venirme a Buenos Aires. Fue una decisión por el Mundial, casualmente, y creo que mi mayor sostén es, primeramente, el club en donde estoy hoy, que es Náutico Hacoaj. Porque me permitieron darme esa libertad de: “Che, tu prioridad es el Mundial, pero nosotros estamos acá”. Ellos no sé si saben lo importantes que son para mí, pero se los agradezco porque yo hoy buscaba más una familia, un lugar donde me abracen, y ahí lo puedo encontrar.
Mi novio, que me banca a morir, que es deportista también. Está acá, me vino a visitar. Con él lo charlé a fin de año y le dije: “Yo necesito que vos me banques en este proceso”. Así que, nada, un genio, porque es difícil estar con nosotros, con los deportistas profesionales, porque somos como una montaña rusa.
-Tenés suerte porque tu novio es deportista y te puede entender, pero sí es verdad que es complicado. Son parámetros por ahí un poco diferentes.
-Y mi familia también, siempre. Y también te voy a decir que hay muchas personas que capaz no se dan cuenta, pero están ahí y son muy importantes para mí. Ese amigo que te manda un mensaje: “Che, ¿cómo estás?”. Es muy importante porque, como te digo, Buenos Aires no es mi hábitat. Entonces poder encontrar ese lugar de apoyo, ese sostén, esa contención, para mí es muy importante.
-Pos Mundial podrías irte a jugar al exterior, ¿te vas a quedar viviendo en Argentina?
-Hoy, el entrenador y su cuerpo técnico, generalmente pos torneos importantes, ya nos liberan un poquito, como unas vacaciones, y la mayoría, o algunas, eligen irse a Europa a jugar.
Yo tuve la oportunidad de irme a jugar a Países Bajos dos años y a España también. Hoy prefiero quedarme en Argentina, lo elijo. Extraño estar acá, la verdad, y tengo muchas cosas en la cabeza hoy. Jota, mi marca, por ejemplo, el proyecto, un montón de cosas muy importantes para las que tengo que estar acá. Así que estoy feliz de estar en Argentina.
-Está bueno tener la posibilidad de elegir quedarse.
-Sí. Tuve la oportunidad de hacerlo, de volar, de juntar experiencia. Hoy elijo estar acá. Mañana quizás me vuelve a picar el bichito de irme, no lo sé, pero hoy feliz soy feliz de estar acá.
-¿Qué tiene la Argentina? ¿Qué te da, más allá de los proyectos particulares o individuales que podés tener?
-A mí me gusta. Te da mucha calidez, te da amor, te da asado, te da juntadas improvisadas. Argentina tiene algo que es hermoso.
-Justamente en el Mundial vos dijiste: “Somos Argentina y lo demostramos”. ¿Qué demostramos?
-Esa guerra constante. Cachetada, cachetada, cachetada y siempre estamos ahí arriba, con una sonrisa. Sea la situación que sea, vamos para adelante y creo que eso es un poco lo que define al argentino. No importa la adversidad: dale, vamos para adelante.
-¿Qué es lo que no vemos de todo ese sacrificio extra que tienen Las Leonas?
-Yo creo que hoy el equipo, lo que sucedió, dio a luz un montón de cosas de cómo somos. Realmente mostramos lo que somos, que entrenamos todos los días, que queríamos ganarla y que nadie nos regaló nada, porque somos merecedoras 100% de lo que estaba pasando.
-¿Es un buen momento para reflexionar sobre lo que no tienen?
-Sí. Yo creo que somos Las Leonas y capaz tenemos una imagen de profesionales, pero estamos muy lejos de ser profesionales. Esa es la realidad. Vivimos como profesionales, el entrenamiento es profesional, la suplementación es profesional, todo es profesional, y la realidad es que no nos acompaña algo que esté a la altura de que hoy somos campeonas del mundo.
La remamos en dulce de leche. Capaz que hay mucha gente que piensa que somos millonarias o que nos sobra. Cero, al contrario (...) Yo te puedo asegurar que cada una de las que hoy está ahí tiene algo que realmente le hace hacer un esfuerzo. Algunas de las chicas que viven muy lejos tienen que tomar tres, cuatro, cinco colectivos.
Hay un montón de situaciones. No por el hecho de ir en medio de transporte, sino por el hecho de que vos tenés que estar enfocada en ir a entrenar. Estábamos preparándonos para salir campeonas del mundo y capaz estábamos más preocupadas por otras cosas: “Uy, hubo paro del tren, no llego a fin de mes, tengo que pagar las expensas”. Hay una realidad paralela que es difícil. Por eso, para mí, vale el triple lo que se logra y lo que significa para nosotras.
-Por todo eso y por lo que representan, ¿sentís que ser Leona es una forma de vida? ¿Que no podés tener un desliz de nada?
-Tal vez esto que acabás de decir, de la imagen, de lo que uno les transmite a las niñas más chiquitas, yo lo abrazo y me emociona mucho porque sé lo que se genera. De hecho, cuando voy a firmar un autógrafo o una foto, a mí me gusta mirar a la persona que tengo enfrente. No me da igual poder conectar con eso.
Yo estuve del otro lado también y también soñé. Me parece hermoso que te abracen y te digan “gracias” o “te amo”. Es hermoso que te transmitan eso.
-Y todas las historias que desconocés. Porque tal vez tu logro hoy está alegrando la vida de alguien que está pasando determinada situación. Esas son cosas lindas que a veces te llegan con el tiempo o no te llegan, pero que van como por un camino paralelo.
-Es hermoso y creo que es una de las cosas más lindas de ser Leona o de estar hoy en este lugar. Para mí es único y no doy por hecho ni por normal el estar cantando el himno una vez más. Mañana me vuelven a llamar a Las Leonas y se me pone la piel de gallina como el primer día.
-¿Qué fue lo más loco que hizo algún fan? ¿Un regalo o algo que te haya dicho? ¿Tenés recuerdo de algo de eso?
-Me ha pasado mucha gente que me dice: “Juli, firmame acá porque me lo voy a tatuar”. Y no, ni loca. No te lo hagas. Si querés te dibujo, no sé, un sol de última, pero mi nombre y mi apellido... Bueno, cada uno con sus temas.
¿Y qué más me ha pasado? En mi casa de Córdoba, claro, ya se ve que saben dónde vivo y, si subo una foto de que estoy en Córdoba, aparecen las niñas. O estar corriendo... En el verano, cuando me voy a Córdoba, siempre corro por el mismo lugar y ya saben. “¿Una foto?”.
-Es inevitable pensar que en dos años hay unos Juegos Olímpicos, donde hay una medalla que sigue siendo un sueño. ¿Ustedes lo piensan?
-El otro día hablaba con mi novio, y yo le decía: “Es que, ok, salimos campeonas. Yo ahora quiero salir campeona olímpica también”. Hay una visión. Me prometí tomarme vacaciones ahora, relajarme, terminar de bajar, porque sigo como en shock. Pero sí, Argentina está para soñar en grande. Tiene las jugadoras y los talentos para hacerlo. Y no tengo dudas de que iremos por esa de oro también.
-¿Qué sueño tenés por fuera de eso que suena inevitable?
-Antes me preguntaban y yo decía que salir campeona del mundo. Ahora no lo sé. A ver, en cuanto a lo deportivo, creo que salir campeonas olímpicas.
Y por fuera de un torneo, sueño con Jota, con mi marca, y poder llegar a todas esas nenas y acompañarlas en lo que yo también amo y en donde está mi lugar. Yo entro en una cancha de hockey y a mí me transformó como persona, como mujer, como deportista. Un poco lo que busca Jota es eso y creo que ese es mi sueño: poder llegar a muchos rinconcitos, que puedan disfrutar y que el deporte te lleve a otra galaxia.
