
Sofi Martínez: el detrás de escena del Mundial, la exposición y su rol en el periodismo
Tras regresar de Estados Unidos, la periodista cuenta cómo vivió una cobertura que la puso a prueba dentro y fuera de la cancha; habla del gesto de Lionel Messi, los rumores que circularon sobre ella, el vínculo con su familia y los desafíos que quiere asumir en esta nueva etapa

Hay coberturas que trascienden el resultado deportivo y terminan marcando también a quienes las hacen. Sofi Martínez volvió de su segundo Mundial con más experiencia, nuevos desafíos profesionales y una certeza: el mundo deportivo es de donde quiere contar historias. “El deporte es mi ancla y siempre lo va a ser”, asegura.
Después de la experiencia que cambió su carrera en 2022, llegó a este Mundial con otro recorrido y un objetivo distinto: disfrutar más y confiar en lo aprendido. Desde el campo de juego, asumió la responsabilidad de formar parte de las transmisiones de la Selección, mientras atravesaba también el enorme nivel de exposición que acompaña a su trabajo. Críticas, rumores y versiones falsas convivieron con momentos inolvidables, como compartir con su padre su primer partido de un Mundial y el gesto de Lionel Messi que puso fin a días de especulaciones alrededor de ella.
En esta nueva edición de Conversaciones, con Pía Shaw, Sofi habla de su crecimiento dentro del periodismo deportivo, la experiencia del Mundial, su familia y el vínculo con Diego Leuco, pero también de salud mental, terapia, redes sociales y el lugar que las mujeres conquistaron y conquistan en el fútbol. Una charla sobre aprender a convivir con la exposición sin perder de vista aquello que la llevó hasta ahí: la curiosidad, el trabajo y el amor por el deporte.
-Pasó un tiempito ya del Mundial. ¿Descansaste? ¿Volviste a casa? ¿Te recuperaste?
-Sí, me hizo bien volver a mi casa, estar un rato ahí, bajar un poco las revoluciones, estar con mi perro, todas esas cosas que te hacen volver un poco más a tierra y dejar esa dinámica que fueron, no sé, como 50 días trabajando todos los días sin parar y varias horas.
-¿Cómo fue la vuelta? Digo, en 2022 la vida te cambió con un Mundial anterior. Pero esta vuelta, ¿cómo la sentiste cuando hacías la primera compra en el supermercado, en la farmacia?
-Bueno, yo creo que estuvo muy invadida la vuelta, primero, por las teorías conspirativas que estaban a la orden del día cuando llegué. Creo que a todos nos quedó un poco de gusto amargo porque esa final no fue la que todos deseábamos, obviamente por el resultado y también desde el juego. Pero creo que, más allá del agradecimiento, quedó un buen sabor viendo a la gente salir a la calle. Y eso a mí me hizo sentir súper bien cuando volví, de decir: al final no somos tan exitistas. Esto de que solamente sirve cuando ganamos y cuando no, criticamos todo, no pasó.
Entonces, cuando volví, me dio esa sensación de decir que, en definitiva, y siendo un poco naif por ahí, es una forma de éxito. Así como en 2022 tuvimos la Copa del Mundo, creo que en 2026 tuvimos la sensación de que fuimos un poco mejores al, después de haber perdido, haber salido a agradecer también.
-Y a vos, en lo personal y como profesional, ¿cómo te pegó esta vuelta? Sos otra mujer, pasaron cuatro años, te pasaron un montón de cosas. En esa vuelta a casa, con los amigos, con esto de la salida al supermercado, a la farmacia, ¿cómo lo sentiste?
-Con la satisfacción del deber cumplido. Creo que en 2022 había dejado la vara demasiado alta. Entonces, a la hora de encarar un nuevo Mundial, yo sentía esa sensación de decir: no voy a esperar o a pretender lo mismo de 2022. Creo que todos estábamos un poco en la misma. Pero también, en lo personal y con mi trabajo, yo quería disfrutar un poco más de la experiencia, sabiendo que ya llegaba con un poco más de recorrido y de momentos importantes en estos últimos años que me iban a permitir no estar tan nerviosa o no dudar tanto de mí misma.
Y eso siento que sucedió, que lo pude disfrutar y que también me pude probar en un rol que a mí me desafiaba, como hacer campo de juego en una transmisión de un Mundial, que no había pasado antes. Yo, en la Televisión Pública, cuando fui a hacerlo, hacía las notas pospartido en zona mixta, pero nunca estuve presente en una transmisión de un Mundial. Y para mí eso es súper especial porque, si te ponés a pensar quiénes hacen transmisiones de partidos, son muy pocas personas, porque son pocos los canales que dan los partidos de Argentina en un Mundial. Se cuentan con los dedos de la mano.
Ser una de ellas para mí era fuerte, era una responsabilidad y tenía que responderle a Telefe estando a la altura de esas transmisiones.
-¿Te acordás del día que te lo dijeron?
-Yo ya venía haciéndolo en los partidos de Eliminatorias y después en los amistosos, entonces era algo que se venía dando. Pero cuando entro a trabajar en Telefe y me dicen: “Queremos que hagas Argentina”, fue un desafío.
Yo siento que, en cuanto a mí como profesional, hacer campo de juego es algo que me desafía. A mí me gusta más, por ahí, hacer entrevistas o hacer coberturas. Campo de juego es un rol en el que tenés que estar mucho con el dato preciso, con el comentario corto. Es algo que me desafía todo el tiempo a estar concentrada y enfocada. Y yo soy bastante colgada, para serte sincera.
-No se te ve así.
-No, yo estaba muy concentrada, muy metida, pero con esa presión de: “Sofía, no te desorientes. Tenés que estar acá, presente. Es una transmisión de 40 puntos. Sofía, prestá atención porque van a decir ‘Sofía’”. Que no me pase que me había colgado mirando a un tipo en la tribuna que estaba emocionado y Pablo me pidió un dato. Esas cosas no me podían pasar.
-¿Qué fue lo peor que te pasó de eso? ¿Algo divertido?
-A veces te pasa que en la transmisión das un dato medio a medias, lo das por la mitad porque de repente hay una jugada y el relator se hace cargo de la transmisión. Y decís: “Ay, me quedó el dato por la mitad, por ahí no se entendió lo que dije”. Te quedás enganchada y enseguida tenés que dar vuelta la página porque el partido sigue y vas a tener que dar otro dato después.
-Pasaron muchas cosas este Mundial, más allá de los resultados. Sobre todo a vos, me parece, en lo personal. Tuviste momentos que fueron maravillosos y otros que no fueron tanto. ¿Cómo transitaste todo eso?
-Lo transité como pude, como me salió. Creo que de manera muy genuina. En el medio del Mundial, yo decido también hacer algunos capítulos para YouTube contando un poco la experiencia. Yo ya venía haciéndolo en los clásicos del fútbol, entonces había abierto ese canal de YouTube y me parece que ahí puedo volcar un poco la vida genuina. Es imposible que en esos capítulos no salga lo que vos verdaderamente sos o cómo lo vas viviendo.
Terminó siendo para mí una forma de canalizar lo bueno y lo malo. Jamás diría arte, porque entiendo que artistas son otros, pero hay algo parecido en la forma de expresar, a veces, el dolor de las cosas o las frustraciones cuando las cosas no salen como vos querés, y también las alegrías. Creo que ahí yo lo puedo expresar y hacer de eso algo que me ayude a transitarlo también.
-Y era como todos los días algo nuevo. Empezaba por “¿por qué va Sofi al Mundial?”, las críticas, “con quién anda”, toda esa cosa espantosa que se dice en el medio y por qué está ahí. Después pasa lo de Messi, “no la saludó”, hasta que un día, me da la sensación a mí, que por suerte él frenó y, frenando, todo cambió. Pero en esa previa, hasta llegar a eso que fue un antes y un después, ¿qué era lo que más te jodía?
-Bueno, yo creo que en mi caso puntualmente no se decía “¿por qué va al Mundial?”. Siento que, más allá de lo que pasó en 2022, el hecho de ser periodista deportiva me da ese pergamino, por lo menos. La realidad es que tiene lógica que esté.
Pero sí la injusticia total de que se dijeran cosas completamente falsas, que uno no entiende bien por qué. Obviamente lo voy a asociar al machismo, pero no tiene ninguna otra razón. Yo a veces trataba de buscarla, pero en realidad era hasta en vano hacerlo porque no tiene explicación que se inventen algunas teorías cuando no tienen ninguna base en la realidad y que, en definitiva, solamente tenías que prender la tele y ver un post partido para darte cuenta de que era falso.
Pero a veces las cosas empiezan a crecer en Twitter de una manera inexplicable y parecen convertirse en verdad, porque esa hoy es la lógica de los medios de comunicación. Y eso, la realidad, es que me resultó muy frustrante: leer un tuit que decía que yo estaba cancelada en la Selección Argentina y que nadie me daba notas, cuando en realidad solamente tenías que ver el post partido y ver que yo había hecho por lo menos siete u ocho notas a distintos jugadores de la Selección. Que de repente la gente lo crea o sentir que había repercusión en eso... digo, ¿por qué?
Y después, cosas inexplicables que no sé realmente ni de dónde salen, que se repiten en noticieros con periodistas que están en muchos programas y dicen barbaridades.
-¿Pero tenías ganas de contestarle a esa persona, a ese tuit que veías? ¿Qué hacías?
-Bueno, le escribí a alguna persona porque realmente digo: “¿Por qué hiciste esto? Si no tiene sentido, ¿por qué?”. Y a veces te responden con su sentido común. Yo digo: “Por Dios, me estás respondiendo con tu sentido común, que es completamente falso. Yo te estoy diciendo que nada de eso pasó”.
Hasta que después pasó lo de Leo y ahí se dieron vuelta todos, ¿entendés? Entonces, a veces, a mí me cuesta también hablar del tema y digo: “No lo quiero repetir en todas las notas”. Si bien creo que habla muy bien de Messi, de él como persona, y me parece que eso siempre está bueno remarcarlo porque lo es.
Me pasa que siento que hago un montón de laburo y de cosas, y tampoco está bueno ni para él ni para la familia que yo esté hablando todo el tiempo de esto. Pero siento que también me lo preguntan y tiene lógica que me lo pregunten porque la figura de Messi, obviamente, es gigante y después de haber tenido un episodio así es lógico. Pero tampoco quiero hablar todo el tiempo porque no está bien.
-En el medio de todo eso que te pasaba, además, le cumplís el sueño a tu viejo de ir a la cancha.Tenías un montón de cosas que convertían todos los días en una sorpresa distinta en pleno Mundial, que emocionaba. Contame lo de tu viejo.
-Mi familia es lo más grande que hay para mí, la razón, el motivo de todo.
-¿Cómo está compuesta?
-Mamá, papá, hermano, hermana. Somos cinco en la familia, la mesa chica, más allá de los adicionales. Mi papá es una persona que nunca había viajado a un Mundial y, de repente, de un tiempo a esta parte me dijo: “Sí, tengo ganas de ir al Mundial”. Bueno, dale. Le digo: “No sé cuánto tiempo voy a poder compartir porque nuestro laburo es muy exigente, pero me encantaría”.
Mi papá es muy fanático del fútbol. De hecho, es la persona que a mí me inculca el amor por el deporte. Mi papá es súper deportista, todo el tiempo tiene puesta la televisión en un canal deportivo, mirando cualquier deporte que se cruza.
-Entonces, en casa no se miraban tantas novelas.
-No, todo el día era fútbol y todos los deportes. Yo jugaba al tenis, también jugué al hockey, hoy juego al fútbol con mis amigas. Todos los deportes son bienvenidos. Si vos me querés armar el mejor plan, llevame a ver deporte, no importa cuál: vóley, handball, básquet, boxeo, cualquier cosa. Y eso es parte de mi papá.
De repente me dijo que quería ir, pero claro, después a la hora de sacar las entradas estaba muy difícil la cosa. Las entradas estaban carísimas, eran difíciles de conseguir. Y un día dije: “Si yo trabajo, la verdad, es un poco para devolverlo”. Y me parecía que lo más justo que podía hacer era devolver un poco de todo ese amor que él me dio a lo largo de la vida y que me sigue dando, esa presencia infinita e inagotable de estar al lado mío cada vez que lo necesito y cuando no lo necesito también. Y dije: “Si algo vale la pena, es gastar la plata en esto”.
-¿Y a quién invitaste?
-A mi papá. Y después mi hermana vino al viaje, se sumó más a último momento. Cuando se lo digo a mi papá, no lo podía creer. Mi papá siempre fue una persona muy honrada. Para mí, lo más importante que me enseñó es a ser honesta y laburadora. Y él siempre, con esas dos cualidades, obviamente a la hora de pagar el precio de una entrada decía: “No, es mucho, es mucho”. Me enseñó el valor de la plata y yo dije: “A la mierda. Sí, esto es para vos. Esto lo merecés vos”.
Se lo dije en una videollamada. Yo estaba allá en Estados Unidos, era el Día del Padre. Le mandé un vino de regalo y estábamos en videollamada. El vino decía algo de los momentos y yo le dije: “Para que guardes un momento para toda la vida: tenés tu entrada para ir a ver el partido del Mundial”, que era el de Estados Unidos. Y se puso a llorar como un nene.
-¿Se puso a llorar?
-Sí, se puso a llorar como un nene. Yo creo que de un tiempo a esta parte está más sensible él, pero me emociona ver su alegría así, muy genuina. Y después, cuando vino a la cancha, ¿sabés qué? Se estudiaba las canciones antes para, cuando fuera, saberlas. Después estaba en la cancha y se metía en todos los pogos. Decía que era la mejor manera de vivir la hinchada.
-Vos tenías que estar concentrada y papá en la cancha. ¿Cómo fue ese partido? ¿Era decir “igual los quiero ver cuando termine”?
-Sí. Bueno, me los crucé en la previa. Yo estaba laburando, así que me vieron laburar. Eso también estuvo bueno. Y después, cuando yo tuve que hacer campo de juego al lado de Maxi López, lo tenía a él de frente y para mí también era lindo que él me viera en ese lugar. Yo creo que un poco trabajamos para eso. A mí me pasa que cuando siento que estoy en un lugar zarpado, que llegué a un lugar zarpado, que él me vea en ese lugar...
Yo estaba también muy movilizada. Fue justo ese partido en el que había pasado toda una semana rarísima, con un montón de cosas que se habían dicho que eran mentiras. Entonces yo estaba con algunas sensaciones encontradas, pero lo veía a él en la tribuna y me moría.
-Y esa noche fue la famosa noche que cambia todo. O sea, Sofi, encima tu viejo estaba ahí. Me imagino cómo fue después. Más allá de que sé que te lloraste todo, ¿te fuiste a abrazar a tu viejo? ¿Cómo fue el encuentro?
-Bueno, ellos obviamente se van más temprano. Nosotros tenemos un post partido muy largo y en ese post partido larguísimo pasa que Messi se acerca en esa zona mixta y como que desata ese nudo que se había hecho con una facilidad, pero también, la verdad, con un don de gente tremendo.
Y cuando yo vuelvo a la casa que habíamos alquilado, donde no solamente estaba mi papá, estaba mi mamá, estaban mis tíos, dos parejas de tíos, mi tía con el marido y mi otra tía también... ¿Vos sabés que esa semana que yo la pasé un poco con ellos veía que ellos también sufrían y que la pasaban mal? No sabían cómo encararme el tema ni cómo charlarme, cómo preguntarme cómo estaba, pero me querían acompañar. Y cuando vuelvo, entro y todos empezaron a aplaudir porque ellos estaban más contentos que yo de que la cosa se hubiera resuelto así.
-Me imagino que muchas veces habrás hablado con tu papá de que esta profesión tiene cosas divinas y un montón de otras cosas. ¿Cómo los ayudás a curtirse también en esto? Porque la famosa sos vos, pero hay toda una familia y es difícil.
-Mi mamá mira todo. Creo que si te fijás en el algoritmo de mi mamá, en la lupita salgo yo, mis noticias, mil veces. Mi papá decide mirar menos, que me parece a mí lo más sabio. Yo le pido muchas veces que no me cuenten, pero mi mamá a veces me tira textos de los buenos. A veces me dice: “Che, ella te defendió mucho”, por ejemplo, de algunas personas. Entonces, desde lo bueno. Lo malo no me lo dice tanto, pero sé que ella se embronca mucho.
-Cuando te hablan de amores, de romances, ¿te da bronca, impotencia? ¿Te curtiste con eso?
-Me jode cuando se habla de lo profesional, cuando es algo que siento que me limita a nivel del trabajo, que me lastima a nivel del trabajo. Porque muchas veces tengo ganas de que no repercuta, pero es inevitable. Hay algo que está en el ambiente cuando me toca trabajar que está vinculado a eso y eso me parece mucho más injusto. Cuando se habla de los amores, bueno, siento que es parte del juego. No pasa nada.
-El otro día se habló en todos lados porque te volviste a cruzar después de no sé cuántos años con Dieguito Leuco. No solamente porque justo había pasado por PH, sino porque se vieron en un evento, se abrazaron, se quedaron hablando y había videos de todos los ángulos posibles.
-Era una cancha, claro. Estaban laburando muchos influencers, muchos periodistas. Yo creo que tampoco nosotros lo evitamos porque nos queremos un montón. Hacía un año que no nos veíamos.
-La frase de Diego fue: “Servimos show para los medios con Sofi Martínez”.
-Yo creo que también había unas ganas nuestras de volver a charlar, pero porque es una persona que vos querés un montón y hacía mucho tiempo no la veía. Si bien habíamos hablado en alguna ocasión, no nos habíamos visto. Y la verdad es que es muy raro no vernos después de compartir un montón de cosas en el último tiempo, eventos y esas cosas, pero nunca nos habíamos cruzado.
Y bueno, de repente pasó. Pasó también el Mundial en el medio. A él también le pasaron un montón de cosas. Él conoce a mi familia, yo conozco a la de él. Yo creo que uno se separa, pero no deja de querer a la persona, o mismo a las cosas que viviste o a la familia.
-Lo que pasa es que tu relación con Diego la vivimos con muchas idas y vueltas. Se separaron, volvieron… Y vos llegaste a decir que era muy temprano para ser amigos. ¿Ahora estás dispuesta a ser amigos o volvieron?
-No, yo creo que es temprano todavía. No sé, siento yo. Pero la verdad que la charla del otro día estuvo bien.
-¿No están juntos?
-No.
-Pero te das cuenta de que existe un cariño y eso me parece que también está bueno.
-Sí, está bueno.
-¿Tenés ganas de estar en pareja? ¿Estás sola? ¿Conociste a alguien en Estados Unidos? No me digas que fue todo trabajo.
-En Estados Unidos no, no conocí a nadie. Es imposible, la verdad, en una cobertura del Mundial, o por lo menos al ritmo que yo lo vivo, que a mí me toca. Imposible.
Pero sí conocí gente, la verdad. No es que no, pero nada tan estable. Estoy bastante soltera en este momento, pero la paso bien. La realidad es que no me interesa para nada. El otro día leí una frase que me pareció muy buena, que era: “El peor día de soltero es mejor que el peor día de novio”. ¿Se entiende?
-Sí, totalmente.
-Y yo creo que eso te da una base de tranquilidad que me parece que está bien. Y tengo muchos amigos y no hay fines de semana que no tenga planes. Todo el tiempo estoy haciendo cosas.
-Esa persona que te acompañe, me imagino que le tiene que gustar el fútbol. El otro día veía un video tuyo que me encantó: en tu casa tenés un cuarto especial para pelotas de fútbol.
-No lo tenía tan organizado en ese momento, pero sí, hay algo de eso. Tengo muchas pelotas. Ese cuarto ahora le metí una cama, le metí un poquito más de amor, pero sí es verdad que está muy inundado de balones.
-O sea, Sofi Martínez tiene un cuarto de pelotas. ¿Pelotas que fuiste sacando de dónde? ¿De los distintos torneos?
-Sí, me las voy llevando. A mí me encantan, la verdad. Tengo muchas de las chiquitas y de las más grandes también. A veces, para el cumpleaños de mis sobrinos, les regalo, como para no tener tantas, porque en definitiva, ¿qué hacemos con tanto?
-Se viene el museo de Sofi de pelotas…
-A mí me gusta mucho el fútbol y es, la verdad, un juguete, algo que valoro mucho.
-¿Te trajiste ahora del último Mundial alguna pelota?
-Me traje la chiquita, la de la final. Viste que en semifinal y final hay una nueva edición. Y del Mundial creo que también tengo.
-¿Y camisetas también coleccionás o no?
-Camisetas sí. No soy coleccionista, pero me encantan también. De pelotas más que de ca
-O sea que tiene que saber mucho, tiene que estar enganchado el hombre en cuestión.
-Yo creo que sería un plus que le guste el deporte. En realidad, no sé si el fútbol en particular. Puede gustarle cualquier otro deporte y también estaría bien, pero esa conexión con el deporte me parece que está buena.
-Hoy actualmente estás en Telefe, ligada a todo lo que tiene que ver con varios partidos. ¿Qué te gustaría hacer? Porque se te vio en MasterChef, que estuvo buenísimo, en La Voz también. ¿Te gustaría seguir por el mundo del deporte, cualquier deporte, o entretenimientos, o en un magazine?
-Yo creo que el deporte es mi ancla y siempre lo va a ser. Hay algo que yo admiro mucho del deporte, que es que une a las personas, que termina siendo un lugar de pertenencia para muchos. Hay veces que hasta te da un motivo de vida para algunos que no lo encuentran y encuentran en el deporte algo para levantarse de la cama, un motivo para abrazarse con alguien que querés y con quien por ahí estás súper peleado. No sé, hay algo del deporte y de lo que significa para la vida que me encanta y siento que no me voy a alejar nunca.
Pero en el último tiempo estuve probando cosas que no tenían que ver con el deporte y la pasé súper bien. Y sé que en Telefe, con Fede Levrino, que está ahí, siempre me proponen cosas que no tienen que ver con el fútbol y a mí me encanta.
-Hicimos juntas una alfombra roja de los Martín Fierro…
-Me gustan las entrevistas, me gusta la conducción y me gusta también la cobertura de eventos deportivos. Yo creo que esos son los tres ángulos que me gustaría seguir explorando.
-¿Y algo así, más allá de sueños a cumplir, que tenga que ver con esta profesión?
-Bueno, entrevistar a los mejores atletas del planeta, del lado más mental, emocional que es el lado que a mí siempre más me atrapa. Y después hay algo que yo viví en Perros de la Calle, teniendo un programa diario, que me gusta también: eso de generar una costumbre y una familiaridad con el que está del otro lado y hacerle compañía. Es algo que también creo que me gustaría hacer.
-Hay un gris muy importante en el mundo del fútbol que tiene que ver con el jugado al momento de que se retira del fútbol, ¿qué pasa después? Son historias que me parece que no se hablan tanto, que no se ven.
-El post carrera es sin duda un tema, sobre todo porque van al revés de la mayoría de la gente. Muchas veces el pico de su profesión está cuando tenés 35 o 40 y a ellos se les termina a esa misma edad y parece que tienen que arrancar otra vida directamente.
Pero creo que también hay algo con lidiar con la presión que generan muchas veces los deportes masivos. Cómo salir a una cancha teniendo 60.000, 70.000, 80.000 personas mirándote. Cómo lidiar hoy en día también con las repercusiones que tienen cuando te va bien y cuando te va mal. Todo es mucho y hay veces que no estás preparado para eso.
Hoy en día, los jugadores que muchas veces están en boca de todos tienen 19 años, 18 años, 20 años. Entonces, ¿cómo se preparan para eso?
-Habla mucho más de salud mental, ¿no?
-Sí. Y cómo también muchas veces lo hacen por sus familias. Qué hacen con todo lo que ganan o dónde va ese primer sueldo. Creo que también habla mucho del origen y de la cultura que tiene el fútbol, sobre todo en nuestro país y en muchos lados también, que hace a la persona.
Y entender que, si bien uno quiere que jueguen bien a la pelota, hay una persona atrás que puede estar pasándola mal en el mismo momento, que sus emociones pueden estar sobrepasadas. Y en un Mundial, por ejemplo, eso está elevado a una potencia máxima. Tenés un país entero sentado delante de una tele y ellos tienen que salir a la cancha y hacer lo que saben, pero sabiendo eso también. Me parece muy loco cómo lo manejan.
-¿Qué te pasó con la carta de Leo Messi a su papá?
-Me parece la carta de un hijo a un padre. En definitiva, lloramos todos los argentinos, pero me parece que todos tenemos que aprender a vivir con las pérdidas. En nuestra vida, cuando vamos creciendo, vamos perdiendo cosas y seguimos, obviamente, ganando en familia y en todo. Aprendiendo a dejar ir.
Y me parece que fue lo más genuino que a él le salió escribir. Conocimos una parte de él desde el dolor, desde la angustia y desde lo humano que nos sensibilizó a todos. Nos hizo ponernos en sus zapatos y sentir ese dolor que él está atravesando.
Sale de ese lugar de superhéroe para ser vulnerable. Ese Messi vulnerable al que todos queremos también. Y que a todos nos gustaría darle un abrazo y ayudarlo a que esté un poco mejor, aunque eso sea imposible.
-¿Sos consciente del lugar al que llegaste siendo tan joven? Alguien que estudió abogacía, Ciencias Políticas, después llega al periodismo deportivo. Hay muy pocas mujeres. Se pudo ver ahora también, en los últimos años, el fútbol de mujeres, que antes tal vez no se hablaba ni se mostraba tanto. Pero son muy pocas las que hacen lo que vos hacés. ¿Sos consciente de eso? ¿Quedarás en la historia como una de las pocas mujeres que han estado en una época?
-Sí, puede ser. La realidad es que siempre te remarcan que sos como la primera. No creo que la primera, pero sí de una camada que todavía sigue rompiendo con un montón de cosas. Esperemos que en unos años no haga falta y que ya entren con otra libertad.
Pero sí creo que con algunas otras, como con Mory, con Lola, con Luciana Rubinska, con Ángela Lerena, con Alina Moine y un montón más, muchas veces siento que pasa eso lindo de decir: cuando yo la paso mal por algo, encuentro el apoyo en la otra. Siempre hay una palabra de aliento y nos bancamos entre nosotras.
-¿Se hablan entre ustedes?
-Sí. Tenemos un grupo de WhatsApp de todas.
-¿Cómo se llama?
-“Nosotras”, creo que se llama. Pero hay esa hermandad y ese apoyo. Me parece que eso también está bueno.
-¿Se creó en el Mundial?
-No, antes. Para organizar una juntada.
A mí me preocupa mucho intentar hacer cosas que siento que me identifiquen y que estén vinculadas al periodismo que yo quiero hacer o que tienen que ver con mi esencia.
Y a veces uno la erra y a veces uno acierta. En ese día a día, la verdad que me preocupo más por eso que por decir: “Che, uy, mirá dónde llegué”. Lo que sí a veces es una buena caricia es cuando viene una madre o viene una nena y te dice: “Che, mi hija...”.
-Eso lo notás después de 40 puntos y durante todo un mes. Salís a la calle…
-Es muy bueno. Es increíble lo que pasa en la calle. La verdad, no lo normalizo para nada. Cuando una persona me viene a pedir una foto o cuando alguien me viene a decir algo, “me gusta tu trabajo” o alguna cosa, realmente lo valoro. Porque también estamos en un mundo en el que muchas veces el odiador cobra tanto protagonismo, el hater, que cuando viene una persona a decirte algo lindo me dan muchas ganas de abrazar a esa persona, decirle gracias. Y yo también tomo conciencia de cuando mi trabajo es valorado.
-¿Y qué hacés con el hater? ¿Le contestás al hater? ¿Lo bloqueás?
-A veces sí le contesto, a veces no. Hay veces que te dicen cosas y yo digo: “Pará, me gustaría explicarte esto. ¿Por qué no me das tu número? Te llamo”. Lo hice mandando audios y todo.
Por ejemplo, yo ahora estoy cubriendo clásicos del fútbol. Siempre voy a la cancha del local y me junto con la hinchada local. Nosotros no tenemos hinchadas visitantes en el fútbol. Entonces, claro, muestro toda la fiesta del local y aparece el hincha del equipo visitante: “¿Pero qué onda? Están mostrando toda la fiesta de Estudiantes y no están mostrando la de Gimnasia”. Bueno, cuando toque el partido en la cancha de Gimnasia voy a mostrar la fiesta de Gimnasia. A veces tengo que aclararlo y ahí te dicen: “Ah, bueno, Sofía, dale, listo”. Y se soluciona.
-¿Cómo es cuando hay partido o, si no te toca ir a cubrir el partido, en tu casa? ¿Todo el tiempo se ve fútbol? ¿Ves otras cosas? ¿Cómo es tu día? ¿Qué hacés fuera de la rutina?
-Estoy clavada en SportsCenter No se ve otro canal en mi casa. Cuando prendo la tele, no se mueve.
-¿No ves chimentos, por ejemplo?
-No, no. Veo un poco de todo.
-¿Y fuera de esto qué hacés? No sé, ¿hacés terapia, pintás?
-Terapia, obvio.
-¿Una vez por semana?
-Una vez por semana. Militante de la terapia.
¿En el Mundial, a distancia?
-En el Mundial no hice. Alguna vez le escribí, sí. En algún momento le escribí: “Me están pasando cosas”. Encima voy a una psicóloga que habla mucho de las energías y me copa su movida. No solamente va a...
--¿Qué más hacés?
-Juego a la pelota. Juego al fútbol con mis amigas una vez a la semana también, los sábados. A veces metemos... Bueno, los lunes también tengo entrenamiento. Y después gimnasio. Creo que hacer deporte también es algo importante en mi vida. Y después mucho de ver amigos, ver familia...
-¿Cocinar? ¿Te gusta cocinar?
-No, de MasterChef quedó poco, la verdad. Solo quedó un grupo de amigos.
-¿Quién es el que más habla en el grupo?
-El que más habla es el Turco Husaín. Eva también habla mucho. Maxi pone casa, muy buen anfitrión. El mejor anfitrión de todos. Hablamos mucho, nos reímos muchísimo. Es un grupo que se armó con mucha energía.
-Y estuviste en el Mundial también con algunos.
-Sí, con Maxi y el Turco compartí el Mundial. Eso nos unió mucho también.
-Otra cosa que te quiero preguntar es por la noticia, de que dio a conocer la FIFA estas sanciones que tiene, sobre todo Paredes, una de las más fuertes: diez partidos. ¿Qué te parece?
-La verdad es que es una sanción muy dura. De Paredes yo me quedo con las palabras que tuvo pos Mundial, que son las que a mí me hicieron más ruido todavía: que se iba a tomar, o se va a tomar, su tiempo para ver si está para volver a la Selección. Eso me parece todavía más fuerte.
Falta mucho para el próximo Mundial, falta mucho todavía para la próxima Copa América, que son los torneos más importantes. Empieza un nuevo ciclo con la Selección. Creo que después de un Mundial siempre sucede eso. No pasó tanto con Qatar porque, al haber ganado, hubo una continuidad, pero generalmente cuando termina un Mundial es un poco como arrancar de cero.
Y él tuvo esas palabras hablando de que lo tenía que pensar. Creo que eso me hizo más ruido que estas diez fechas, que van a estar acompañadas con ese tiempo que él quiere tomarse para ver qué quiere hacer.
Está mostrando un gran nivel en Boca, y creo que le vendría muy bien a la Selección y a todo el grupo, siendo un gran referente. En este nuevo comienzo hay muchos jugadores que están y que son líderes en esta transición, y me parece que él es uno. Entonces me parece una pena que sean diez partidos.
-¿Y Nahuel Molina, Thiago Almada...?
-Bueno, me parece que es algo que se veía venir. En una final del mundo es algo demasiado visto y creo que está bien que esos hechos de violencia sean sancionados.
A España le dieron una fecha, que es poco, pero también fue más una reacción que otra cosa. Yo creo que a veces hay una doble vara. Si bien está bien sancionar cuando esto se ve en todo el mundo, como para que no vuelva a suceder, también pasan cosas rarísimas, como perdonarle una tarjeta roja a un jugador estadounidense, como sucedió durante el Mundial, para que juegue un partido.
Entonces, cuando el comité disciplinario toma algunas sanciones muy duras y en otras es flexible hasta un punto inentendible, le saca un poco de seriedad a esas decisiones y a la FIFA como ente que maneja el fútbol.
-Sofi, se hizo muy conocido tu cuaderno, que llevabas de avión en avión anotando muchas cosas que tenían que ver con partidos, no solamente de Argentina. ¿Qué pasó? ¿En algún momento dijiste: “Bueno, con esto algo voy a hacer para mi comunidad”?
-Tengo un cuaderno, para quien no sabe, que me acompañó en todos los partidos, en todas las transmisiones del Mundial. Yo hice más de veinte transmisiones, no solamente de partidos de Argentina, sino también de muchos otros países.
Ahí tenía las anotaciones de cada equipo. Me tocaba hacer ambas selecciones cada vez que iba a un partido y ahí tengo todos los detalles, todo anotado, resaltado. Era como ir a la facultad, el estudio.
-¿Lo guardaste ahora?
-Lo tengo guardado.
-¿Lo revisás para ver algún dato?
-No. Pero ¿sabés cuándo lo saqué? Me tocó hacer Rosario Central ahora por Copa Libertadores y dije: “¿Qué hago? ¿Lo sigo usando para que sea el del año o lo dejo como algo del Mundial solamente?”. Y lo dejé solo para el Mundial. Lo iba a usar y no lo usé. Además, es celeste y blanco, tiene tres pelotas, así que está todo muy...
-O sea, ¿el mejor regalo que te pueden hacer es un cuaderno?
-Sí, en algún momento...
