Abusos: el premier australiano apoya la exclusión de Andrés de la línea sucesoria
Anthony Albanese le escribió a Starmer: "Acusaciones contra el expríncipe son graves"

En una carta dirigida al primer ministro Keir Starmer, Albanese confirmó que Australia aceptaría cualquier propuesta para excluir al exduque de York, calificando de "graves" las acusaciones en su contra por sus estrechos vínculos con el difunto pedófilo estadounidense Jeffrey Epstein y subrayando que "los australianos las toman en serio".
"Coincido con Su Majestad en que la ley debe seguir su curso y que es necesaria una investigación exhaustiva, justa y apropiada", dice la carta del primer ministro.
El gobierno laborista de Starmer tiene la intención de presentar un nuevo proyecto de ley ad hoc al Parlamento, una vez concluida la investigación policial sobre el expríncipe Andrés, para destituirlo de la línea de sucesión.
Esta iniciativa también requiere la consulta con países de la Commonwealth, como Australia, Canadá y Nueva Zelanda, de los cuales Carlos III es jefe de Estado.
La iniciativa, anunciada extraoficialmente la semana pasada por el gobierno de Starmer, está, desde una perspectiva constitucional británica, "bajo la jurisdicción exclusiva del parlamento", como enfatizó una fuente anónima del Palacio de Buckingham citada por The Times el sábado, lo que implica que no habrá resistencia ni interferencia alguna por parte del rey Carlos.
Sin embargo, la obligación institucional del Reino Unido de consultar a los parlamentos y gobiernos de los países de la Commonwealth que siguen reconociendo nominalmente al monarca británico como jefe de Estado sobre cualquier cambio propuesto en la sucesión al trono sigue vigente.
Andrew Mountbatten-Windsor, excluido de cualquier función representativa de la dinastía desde 2022 como resultado del escándalo de Epstein, y posteriormente despojado de todos los títulos reales restantes por su hermano el soberano hace unos seis meses, actualmente ocupa el octavo lugar en la sucesión (el tercero entre los miembros adultos de la Cámara, después de los hijos de Carlos, Guillermo y Enrique) por derecho de sangre: al menos hasta que la legislación ad hoc mencionada anteriormente sea aprobada por el Parlamento.
Se trata de una ley sin precedentes en la historia del Reino, que el monarca solo tendrá que refrendar. (ANSA).



