Abusos: otro efecto colateral del caso Epstein en Londres
Renuncia el jefe de gabinete de Keir Starmer Impulsó a embajador enredado con el pedófilo

McSweeney ha sido ampliamente citado como quien impulsó el nombramiento de Peter Mandelson como embajador estadounidense.
Pero Mandelson quedó enredado en los archivos del truculento e interminable caso Epstein.
Eso ha aumentado las críticas contra Starmer y su juicio sobre la nominación al máximo cargo diplomático. Según filtraciones e informes de prensa en el Reino Unido, McSweeney, amigo de Mandelson, parece haber presionado para que este consiguiera el puesto.
"Tras una cuidadosa reflexión, he decidido dimitir del gobierno. La decisión de nombrar a Peter Mandelson fue errónea.
Ha dañado a nuestro partido (Laborista), a nuestro país y la confianza en la propia política", declaró McSweeney en el comunicado que anuncia su renuncia como jefe de gabinete del primer ministro Starmer, asumiendo así la plena responsabilidad del nombramiento de Mandelson como embajador en Estados Unidos, lo cual, con el desenlace del caso Epstein, se ha convertido en una carga para Downing Street y el primer ministro Starmer.
Su posición se había vuelto cada vez más insostenible a medida que aumentaba la presión sobre Starmer por el escándalo, que siguió a la publicación de correos electrónicos que subrayaban el alcance de la relación de Mandelson con Epstein, el delincuente sexual infantil.
Su salida, según evalúa The Guardian, supondrá un duro golpe para el primer ministro, quien ha perdido a varios asesores cercanos en los últimos meses y que confiaba en su criterio político, a pesar de que el gobierno laborista fue objeto de frecuentes críticas por ello.
McSweeney, de casi 50 años, cabello corto y barba rojiza, era el principal consejero de Starmer. "Cuando se me pidió, aconsejé al primer ministro que hiciera ese nombramiento y asumo toda la responsabilidad por ese consejo. En la vida pública, la responsabilidad debe asumirse cuando más importa, no solo cuando es más conveniente. Dadas las circunstancias, la única opción honorable es hacerse a un lado", dijo hoy.
"Al despedirme, tengo dos reflexiones más: en primer lugar, y la más importante, debemos recordar a las mujeres y niñas cuyas vidas fueron arruinadas por Jeffrey Epstein y cuyas voces fueron ignoradas durante demasiado tiempo. En segundo lugar, si bien no supervisé el proceso de diligencia debida ni la investigación de antecedentes, creo que ese proceso debe ahora revisarse a fondo. Esto no puede ser simplemente un gesto, sino una garantía para el futuro", deslizó. (ANSA).



