Acusado de irregularidades, el director de Mercedes ironiza con el caso Epstein
El director general de la escudería de Fórmula 1 Mercedes, Toto Wolff, acusado de irregularidades en el motor y el combustible de sus monoplazas para la temporada 2026, estalló este jueves contra esas "tonterías"
El director general de la escudería de Fórmula 1 Mercedes, Toto Wolff, acusado de irregularidades en el motor y el combustible de sus monoplazas para la temporada 2026, estalló este jueves contra esas "tonterías", ironizando incluso sobre el caso Epstein.
"Mañana quizá se inventen otra cosa, no lo sé: ¡he aparecido en los papeles de Epstein!, ¡vete a saber qué! ¡Otra cosa absurda!", dijo, entre las risas de los periodistas, el ingeniero que ha llevado a Mercedes a la cumbre de la F1 con ocho títulos de campeón del mundo de constructores y siete de pilotos.
"Nos han dicho que la relación de compresión (del motor) era algo ilegal, eso son tonterías, una absoluta barbaridad", señaló primero el patrón austríaco de la escudería Mercedes-AMG Petronas, en una rueda de prensa celebrada durante los ensayos de pretemporada de F1 en Baréin.
Desde hace semanas, algunos de sus rivales sospechan que Mercedes ha encontrado una laguna en la nueva normativa de motores para la medición de la relación de compresión y, por lo tanto, de la potencia del coche.
El motor Mercedes, que al igual que los demás es esta temporada 50% térmico y 50% eléctrico, también equipa los monoplazas de McLaren, Alpine y Williams.
Además, según la prensa especializada, el combustible suministrado a Mercedes por la petrolera malasia Petronas aún no habría sido homologado antes del primer Gran Premio de la temporada, el 8 de marzo, en Melbourne (Australia).
"Luego sacan una historia según la cual nuestro combustible sería ilegal, no sé de dónde sale pero empieza a circular", prosiguió un Wolff muy irritado ante la prensa reunida desde hace más de una semana en torno al circuito de Sakhir para las sesiones de rodaje y recogida de datos de las 11 escuderías del paddock.
Wolff lanzó entonces su frase aludiendo al tentacular caso Jeffrey Epstein, el financiero y pederasta estadounidense muerto en prisión en 2019, cuya red y sus repercusiones salpican a miembros de las élites en Estados Unidos y Europa.



