África le apuesta a microrredes solares para impulsar camiones eléctricos

NAIROBI, Kenia (AP) — Los corredores de carga de África, durante mucho tiempo dominados por camiones diésel y limitados por redes eléctricas poco confiables, están surgiendo como una nueva frontera en el cambio global hacia una logística limpia, con centros de carga alimentados por energía solar diseñados específicamente para camiones eléctricos de gran tonelaje.
En África, Zero Carbon Charge, o Charge, con sede en Ciudad del Cabo, está siendo pionera en esta tecnología. Sigue modelos globales como WattEV en California y Milence, una empresa conjunta entre la alemana Daimler Truck y Volvo, que han construido centros de carga alimentados por energía solar para camiones con el fin de respaldar la carga eléctrica de vehículos de transporte de alta capacidad.
Charge está desplegando dos estaciones de carga para vehículos eléctricos, totalmente desconectadas de la red y alimentadas por energía solar, a lo largo del corredor de carga y pasajeros más transitado de Sudáfrica, entre Johannesburgo y Durban, tras un proyecto piloto que logró cargar por completo un camión eléctrico de gran tonelaje usando únicamente energía del sol.
El despliegue a lo largo de la autopista N3, de 570 kilómetros (354 millas) —una arteria clave que enlaza el centro económico del país con su principal puerto—, cuenta con el respaldo de una inversión de 6,2 millones de dólares del Banco de Desarrollo de África Austral (DBSA, por sus siglas en inglés). La financiación, anunciada en julio pasado, estaba condicionada a que la empresa construyera infraestructura de carga fuera de la red cada 150 kilómetros (90 millas) a lo largo de carreteras nacionales.
Charge indicó que las dos estaciones estarán terminadas para junio, lo que permitirá viajes de larga distancia en vehículos eléctricos por una de las rutas de transporte más concurridas de Sudáfrica.
El cofundador de la empresa, Joubert Roux, señaló que la siguiente fase se centrará en el corredor N1 que conecta Johannesburgo y Ciudad del Cabo, ampliando la carga ultrarrápida fuera de la red a lo largo de las principales rutas de larga distancia de Sudáfrica.
Cada sitio fuera de la red cuesta alrededor de 1,25 millones de dólares.
“Esta inversión nos permite pasar de proyectos piloto a despliegues a gran escala", manifestó Roux. "Hemos demostrado que es posible cargar por completo camiones eléctricos usando energía solar, y ahora estamos construyendo la infraestructura para hacerlo de manera comercial y confiable”.
Charge demostró con éxito su capacidad para vincular energía limpia con el transporte de carga en enero, cuando cargó simultáneamente dos camiones eléctricos de gran tonelaje suministrados por la china SANY Trucks junto con cuatro vehículos eléctricos de pasajeros.
Otras empresas de transporte limpio en África se han centrado mayormente en motocicletas eléctricas. Compañías como las kenianas Spiro y Ampersand han integrado energía renovable en partes de su infraestructura de intercambio de baterías, en particular fuera de las grandes ciudades. Sin embargo, se trata de sistemas híbridos, y no de redes solares totalmente desconectadas de la red diseñadas para camiones pesados.
Las importaciones de vehículos eléctricos en Sudáfrica han ido en aumento, pero la infraestructura de carga sigue siendo limitada y en gran medida está concentrada en las principales ciudades. Los camiones eléctricos de gran tonelaje enfrentan obstáculos adicionales debido a los altos requerimientos de energía y a la escasez de sitios de carga de alta capacidad, incluso mientras la empresa eléctrica nacional pasa apuros para satisfacer la demanda.
“Nuestro enfoque es construir centros de carga resistentes desde el punto de vista energético que no dependan de una red inestable", apuntó Roux. "Al combinar energía solar y almacenamiento, podemos proporcionar energía limpia y predecible para las flotillas”.
Roux señaló que la adopción de tecnología de carga eléctrica aún enfrenta varios riesgos, entre ellos demoras regulatorias para la aprobación de sitios, altos aranceles de importación, requisitos de certificación de camiones y disponibilidad limitada de vehículos.
“Los operadores de flotillas están bajo presión para descarbonizar, pero necesitan soluciones comercialmente viables", explicó. "Esta inversión nos ayuda a desplegar infraestructura para logística, minería y transporte de larga distancia. Creemos que este modelo puede reducir emisiones, al tiempo que refuerza la seguridad energética”.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.



