Ambiente: Drones para detectar un virus peligroso para las ballenas en el Ártico
Se han recolectado muestras de ballenas jorobadas, cachalotes y rorcuales comunes

Este virus, altamente patógeno, infecta a los cetáceos, causando graves daños respiratorios, neurológicos e inmunitarios, y ha sido la causa de numerosos varamientos masivos en todo el mundo.
El estudio, publicado en la revista BMC Veterinary Research y dirigido por la Universidad Nord de Noruega, marca el comienzo de una nueva era en el monitoreo no invasivo de estos gigantes marinos en las regiones árticas.
"El muestreo con drones es revolucionario", comenta Terence Dawson, del King's College de Londres, uno de los autores del estudio dirigido por Helena Costa, de la universidad noruega.
"Nos permite monitorear patógenos en ballenas vivas sin causarles estrés ni daño", continúa Dawson, "proporcionando información crucial sobre enfermedades en los ecosistemas árticos en rápida evolución".
Entre 2016 y 2025, se utilizaron drones estándar equipados con placas estériles para recolectar muestras de aliento de ballenas en el Atlántico Nororiental, más allá del círculo polar ártico.
Los análisis revelaron la presencia de morbilivirus en muchos especímenes, lo que generó preocupación por el riesgo de epidemias durante el invierno, cuando las ballenas se congregan para alimentarse e interactúan estrechamente con aves marinas y humanos.
El morbillivirus de cetáceos (CeMV) es un patógeno altamente contagioso y peligroso que causa brotes de mortalidad masiva en ballenas, delfines y marsopas, afectando sus sistemas respiratorio, neurológico e inmunológico. Este virus es de la misma familia que causa el sarampión en humanos y el moquillo en perros, y se transmite fácilmente en agregaciones de animales, como las que ocurren en el Ártico por el cambio climático.
Es uno de los virus más letales para los mamíferos marinos, causando fallos respiratorios y neurológicos severos.
Además de morbilivirus, también se detectaron varios herpesvirus, mientras que no se hallaron indicios del virus de la influenza aviar ni de la bacteria Brucella, que también se han relacionado con eventos de mortalidad masiva. (ANSA).



