Ambiente: en la Antártida, el archivo del hielo que está en peligro
También existe el de los Alpes, nació con gran impulso de la ciencia italiana

Se llama Santuario de la Memoria del Hielo, ubicado cerca de la base italo-francesa Concordia, y fue inaugurado hoy.
Es el resultado del proyecto Memoria del Hielo, en el que Italia desempeña un papel destacado. La iniciativa fue lanzada en 2015 por el Consejo Nacional de Investigación y la Universidad Ca' Foscari de Venecia, junto con el CNRS (Consejo Nacional de Investigación), el Centro Francés de Investigación Científica (IRD), la Universidad de Grenoble-Alpes (Francia) y el Instituto Paul Scherrer de Suiza.
"Somos la última generación que puede actuar", declaró Anne-Catherine Ohlmann, directora de la Fundación Memoria del Hielo, en una transmisión en directo organizada por la base Concordia. "Es una responsabilidad que compartimos todos. Salvar estos archivos de hielo", añadió, "no es solo una responsabilidad científica: es un legado para la humanidad".
Para Carlo Barbante, vicepresidente de la Fundación Memoria del Hielo, profesor de la Universidad Ca' Foscari de Venecia y miembro del Instituto de Ciencias Polares del CNR, "al salvaguardar muestras físicas de gases atmosféricos, aerosoles, contaminantes y polvo atrapados en las capas de hielo, la Fundación Memoria del Hielo garantiza que las futuras generaciones de investigadores puedan estudiar las condiciones climáticas pasadas utilizando tecnologías que tal vez aún no existan".
También estuvo presente Gianluigi Consoli, Director General del Ministerio de Universidades e Investigación, quien aseguró que el MUR no considera la participación en el proyecto una inversión a corto plazo, sino un legado para las generaciones futuras.
Entre los primeros núcleos de hielo conservados en el archivo se encuentran los de dos glaciares alpinos en peligro de extinción: el Col du D“me, en la vertiente francesa del Mont Blanc, y el Grand Combin, en Suiza. Ambos núcleos, con un peso total de 1,7 toneladas, llegaron a la Antártida a bordo del rompehielos Laura Bassi, que partió de Trieste a mediados de octubre de 2025, y luego fueron aerotransportados a la base Concordia, a una altitud de 3.233 metros.
Realizado como parte del Programa Nacional de Investigación Antártica (PNRA), el transporte fue gestionado por el Instituto Nacional de Oceanografía y Geofísica Experimental (OGS) y, posteriormente, por ENEA.
El objetivo es recolectar muestras de 20 glaciares a lo largo de 20 años, desde los Andes hasta el Pamir y el Cáucaso.
Investigadores de la Fundación Memoria del Hielo han lanzado un llamado a la comunidad científica y a los responsables políticos para que organicen nuevas campañas de perforación y amplíen el archivo antes de que los glaciares desaparezcan.
Estos se están derrumbando a un ritmo sin precedentes, habiendo perdido un 5% de su masa en los últimos 25 años. Las muestras deben ser accesibles para todos, para que "puedan seguir sirviendo a la ciencia dentro de cien años", declaró Thomas Stocker, presidente de la Fundación Memoria del Hielo de la Universidad de Berna, y deben gestionarse "como un bien común global". (ANSA).



