ANÁLISIS-Los inversores se preparan para una reacción negativa mayor por la guerra en Oriente Medio

* Una posible lucha por el poder en Irán eleva riesgos
* Mercados no han descontado repercusiones geopolíticas más amplias
* Riesgos de inflación significan que incluso bonos pueden no ser refugio
Por Vidya Ranganathan
LONDRES, 1 mar (Reuters) -
De ser solo un riesgo marginal, el conflicto en Oriente Medio se ha convertido en la principal preocupación de los inversores, inquietos ante la perspectiva de una lucha por el poder en Irán y una guerra regional larga, con ramificaciones que afectan desde el comercio mundial hasta la inflación.
Los ataques de Estados Unidos e Israel mataron el sábado al líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, lo que sembró el caos cuando Irán respondió atacando ciudades del Golfo. Las aerolíneas suspendieron sus vuelos y los petroleros detuvieron el tránsito por el estratégico estrecho de Ormuz.
El primer riesgo para los mercados es la incertidumbre sobre lo que sucederá a continuación en Irán, dada la complejidad del sistema de Gobierno de la República Islámica, la naturaleza ideológica de su base de apoyo y el poder de su Guardia Revolucionaria.
Esto complica las perspectivas de los precios del petróleo, que llevan semanas subiendo, pero que ahora dependen de lo que hagan los países productores de petróleo y de cómo se vea afectado el paso de los petroleros por Oriente Medio, con grandes implicaciones para la inflación en todo el mundo e incluso para la seguridad de los bonos, considerados hasta ahora un refugio.
"Los riesgos extremos en Oriente Medio han aumentado. Los mercados revalorizarán desde el impacto geopolítico hasta el impacto del riesgo para el régimen, un conflicto prolongado y no solo la represalia, a menos que Irán diga que quiere negociar", dijo Rong Ren Goh, gestor de carteras del equipo de renta fija de Eastspring Investments en Singapur.
Según los analistas, un riesgo aún mayor es la complacencia de los mercados, que han dado por sentado que las repercusiones serían limitadas, como ocurrió durante la "guerra de los 12 días" de junio pasado en Irán o durante los numerosos ataques de Rusia a Ucrania, y que descartan cualquier comparación con el cambio de régimen de Irán en 1979.
Hasta ahora, el crudo Brent
ha subido un 20% este año, hasta situarse en torno a los 73 dólares por barril, y los inversores han comprado bonos del Tesoro estadounidense y oro
como cobertura frente a diversos riesgos, entre ellos la tensión en Oriente Medio y las políticas erráticas del presidente Donald Trump.
El oro tuvo un año récord el año pasado y ha subido un 22% en lo que va de 2026. El principal índice bursátil estadounidense
solo ha subido un 0,5%.
"La historia aboga claramente por vender la prima de riesgo geopolítico cuando comienzan las hostilidades", dijeron los analistas de Barclays en una nota el sábado. "Lo que nos preocupa es que los inversores hayan aprendido este patrón y puedan estar infravalorando un escenario en el que fracase la contención".
Los analistas de Barclays señalan otros factores que podrían exacerbar la venta masiva si el conflicto se intensifica, como las preocupaciones existentes en torno al auge de la inteligencia artificial y los mercados de crédito privados.
"Recomendamos no comprar en una caída inmediata, ya que la relación riesgo-recompensa no parece atractiva. Si las acciones retroceden lo suficiente, digamos más del 10% en el S&P 500, es probable que llegue el momento de comprar. Pero aún no", escribieron.
¿QUÉ ES SEGURO?
Los mercados se preparan para una semana volátil.
"Los mercados están preparados para un ataque quirúrgico limitado. Lo que no se ha descontado es un ataque importante para decapitar al régimen", dijo Charles Myers, presidente y fundador de Signum Global Advisors, una consultora de inversión geopolítica. Hizo estas declaraciones antes de los ataques de Estados Unidos e Israel del fin de semana.
William Jackson, economista jefe de mercados emergentes de Capital Economics, prevé que un conflicto largo que afecte al suministro podría provocar un aumento del precio del petróleo hasta alrededor de 100 dólares, lo que podría añadir entre 0,6 y 0,7 puntos porcentuales a la inflación mundial.
"En mi opinión, el mercado ya ha sobreestimado las fuerzas inflacionistas, por lo que no creo que esto cambie mucho. El impacto será mayor en Europa que en Estados Unidos, dada la proximidad del petróleo y el gas de Ormuz tras Rusia", dijo Tariq Dennison, asesor patrimonial de GFM Asset Management.
"Quizás haya un ligero repunte a corto plazo del oro, pero este ya ha descontado la máxima incertidumbre geopolítica". Goh, de Eastspring, señaló la caída constante de los rendimientos estadounidenses, que ha situado los a 10 años en menos del 4%.
"No estoy seguro de que comprar bonos del Tesoro estadounidense sea una buena operación, especialmente si los precios del petróleo se disparan y provocan inflación, si esto se prolonga", comentó.
Por otro lado, algunos analistas esperan que Irán no pueda perturbar el comercio en la región del Golfo y que el impacto en los precios del petróleo sea limitado.
"No nos sorprendería que cualquier venta masiva en el S&P 500 el lunes por la mañana se convirtiera en un repunte, impulsado por las expectativas de una baja de los precios del petróleo una vez que termine la última guerra en Oriente Medio", dijo Ed Yardeni, presidente de Yardeni Research.
"El precio del oro también podría dar un giro el lunes. Los rendimientos de los bonos podrían caer debido tanto a la demanda de refugios como a las perspectivas de una baja de los precios del petróleo tras la guerra", agregó.
(Reporte de Suzanne McGee en Nueva York, Gregor Stuart Hunter en Singapur y Alun John en Londres. Redacción de Vidya Ranganathan. Edición en español de Javier López de Lérida)



