Aonishiki, de huir de la guerra en Ucrania al firmamento del sumo en Japón
Danylo Yavhusishyn, el luchador Aonishiki en el mundo del sumo, huyó de la guerra en Ucrania y está a punto de alcanzar el rango supremo del gran deporte tradicional japonés en un tiempo récord. Pero mantiene los pies en el suelo y deja claro...

Danylo Yavhusishyn, el luchador Aonishiki en el mundo del sumo, huyó de la guerra en Ucrania y está a punto de alcanzar el rango supremo del gran deporte tradicional japonés en un tiempo récord. Pero mantiene los pies en el suelo y deja claro su objetivo tras su extenuante entrenamiento: "Hacerme más fuerte".
Con apenas 21 años, Yavhusishyn ha logrado en poco más de dos años lo que la mayoría de los luchadores solo pueden soñar a lo largo de su carrera.
Tras un ascenso fulgurante, ganó consecutivamente los dos últimos torneos bimestrales, que determinan la clasificación general -como en el tenis-, y fue proclamado ozeki, el segundo rango más alto del sumo.
Si gana en la próxima cita de marzo, estará prácticamente asegurada su promoción a yokozuna, el rango supremo de la disciplina, jamás alcanzado por un europeo.
Pero intenta evitar ceder a la presión: "Si lo pienso demasiado, solo corro el riesgo de tensarme".
"He ganado hasta ahora haciendo lo que hago habitualmente, así que basta con que continúe", añade.
- "Hacerse más fuerte" -
Convertido en el favorito de los aficionados y de los medios, dice sentir "que la atención es aún mayor" tras su victoria de enero.
"Soy muy feliz cuando la gente viene a hablar conmigo. Quiero seguir consiguiendo que el mayor número posible de personas conozca mi nombre, y voy a seguir trabajando duro para lograrlo".
El joven rikishi (luchador) practica sumo desde los siete años y desde hace tiempo soñaba con probar suerte en Japón en el mundo profesional.
Sus planes se precipitaron con la invasión rusa de su país en febrero de 2022. Abandonó Ucrania unas semanas antes de cumplir los 18, evitando por poco el servicio militar, y aterrizó en Japón, donde fue recibido por un conocido antes de entrar en el mundo del sumo con un único deseo: "hacerse más fuerte".
"Me levanto cada día con ese deseo, todavía hoy", subraya Yavhusishyn.
Tras precisar a sus interlocutores, entre ellos la AFP, que quería hablar únicamente de sumo, confiesa no obstante que sus padres, que viven en Alemania, vinieron a verlo el año pasado.
"Me gustaría invitarlos en junio con motivo de la fiesta por mi ascenso al rango de ozeki. Están muy felices por mí y hablamos casi todos los días", cuenta.
"Mis amigos y mis antiguos profesores en Ucrania siguen mucho más el sumo de lo que imaginaba, eso me hace querer entregarme aún más", continúa.
- Un luchador 'ligero' -
Durante el entrenamiento matutino, donde se encadenan extenuantes ejercicios como el "shiko", que consiste en levantar lentamente y lateralmente una pierna tras otra y dejarla caer, asesora a luchadores apenas un poco más jóvenes que él.
¿Su momento favorito del entrenamiento? "Cuando termina", sonríe.
"Es muy duro, pero superar eso y obtener resultados es lo que más placer me proporciona", añade.
Explica que pasa su tiempo libre durmiendo, yendo a restaurantes —"como luchador, tengo que comer mucho"— o bañándose en aguas termales con sus compañeros para "alejarse un poco del sumo".
El sumo vive un repunte de popularidad en Japón, donde los torneos cuelgan el cartel de "no hay entradas", atrayendo especialmente a numerosos turistas extranjeros.
Aonishiki se ha convertido en un embajador del deporte nacional japonés, que recientemente reanudó sus desplazamientos al extranjero, con un torneo previsto en París en junio tras un evento en Londres el año pasado.
Dice esperar que los espectadores de todo el mundo puedan descubrir el sumo y comprender su atractivo, viéndolo "por sí mismos, en lugar de explicarlo con palabras".
"No es necesariamente el luchador más grande o el más fuerte quien gana", dice el rikishi, de apenas 140 kg, uno de los más ligeros en la élite.
"He oído que el sumo es cada vez más popular en el extranjero y, como rikishi, me alegraría que fuera conocido en todo el mundo", concluye.



