Argentina: alarma aumento de casos de sífilis
Diagnósticos crecieron 26% en un año

La última edición del Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) confirmó que, hacia fines de 2025, los diagnósticos crecieron más de un 26% interanual, consolidando una tendencia ascendente que se repite año tras año y que preocupa a las autoridades sanitarias y a los especialistas en salud sexual.
De acuerdo con el BEN, todas las regiones del país registraron incrementos, aunque el impacto es particularmente fuerte en el centro de Argentina. Para fines de 2024, esa región acumulaba 22.643 casos, muy por encima de los 4.221 registrados en el Noroeste, segunda zona con mayor cantidad de diagnósticos.
Dentro de ese escenario, la provincia de Buenos Aires, donde vive alrededor del 35% de la población total argentina, concentra la mayoría de los casos, lo que la convierte en el principal foco de la enfermedad a nivel nacional.
Especialistas consultados advierten que entre los factores que explican el aumento figuran la vergüenza o resistencia a usar preservativos, especialmente en vínculos ocasionales, y la práctica de sexo oral sin protección, una vía de contagio que suele subestimarse.
La sífilis no solo produce lesiones en los genitales, sino también en la boca, lo que facilita su transmisión incluso en ausencia de relaciones sexuales penetrativas.
En diálogo con el diario Clarín, el ginecólogo y médico de planta del área de tracto genital inferior del Hospital General de Agudos "Bernardino Rivadavia", Facundo Gómez dijo que la única manera de prevenir la sífilis es usar preservativos masculinos y femeninos.
El especialista advirtió además sobre la frecuencia con la que detecta la enfermedad en estadios tempranos: "Hoy estoy viendo no menos que uno o dos casos semanales de sífilis en los estadíos 1 o 2. Muchas de las pacientes ni siquiera se dan cuenta de que tienen la enfermedad porque no tienen dolor ni molestias".
Lejos de tratarse de un problema circunscrito a un grupo específico, la sífilis afecta a mujeres de todas las edades y orientaciones sexuales, según remarcan los profesionales de la salud.
La ausencia de síntomas claros en las primeras etapas y la falta de controles periódicos favorecen diagnósticos tardíos y nuevas cadenas de contagio, en un contexto donde los datos oficiales muestran que el avance de la enfermedad no solo persiste, sino que se acelera año tras año. (ANSA).



