Argentina: alerta en Buenos Aires por una "mosca negra" que muerde
El barigí se alimenta de la sangre humana, pero no pica. Puede provocar infecciones

Se trata de un pequeño insecto volador, conocido como "mosca negra", que se encuentra principalmente en zonas donde hay corrientes de agua, como ríos y arroyos.
A diferencia del mosquito, el barigí no pica, sino que muerde: con sus pequeñas garras corta la piel de las personas para alimentarse de la sangre que brota de la herida. Esto provoca más dolor e irritación.
La mordedura de este insecto puede ocasionar dolor, enrojecimiento, hinchazón y picazón intensa. En algunas personas incluso puede generar reacciones alérgicas con inflamación, fiebre o ardor en la piel.
Suele dejar manchas rojas y heridas costrosas que tardan en desaparecer. Además, se recomienda no rascarse para evitar infecciones producto de patógenos que la persona pudiera tener en las manos o las uñas.
Especialistas recomiendan, para evitar ser víctima de su mordedura, usar el mismo repelente que se utiliza habitualmente para los mosquitos. Si bien no es tan efectivo, ayuda, sobre todo, si tiene DEET de alta concentración.
También se recomienda vestir ropa de mangas largas y pantalones largos para cubrir la piel, de colores claros porque los oscuros atraen a la mosca negra.
También, aconsejan colocar mosquiteros en puertas y ventanas para evitar que el insecto ingrese al hogar, y mantener el entorno limpio y sin acumulación de humedad.
Si un barigí muerde a una persona, se recomienda lavar la zona con agua y jabón lo antes posible, para evitar infecciones; aplicar hielo o compresas frías para bajar la inflamación; usar cremas calmantes o antihistamínicas; evitar rascarse y ante una reacción alérgica, consultar un médico.
El entomólogo Guillermo Tarelli explicó hoy a distintos medios de prensa locales que estos insectos "están permanentemente en el ambiente", pero que las lluvias intensas y el aumento del caudal de ríos y arroyos generan el escenario ideal para que proliferen en grandes cantidades.
Aunque popularmente se los asocia a inundaciones, Tarelli aclaró que el problema no es el agua estancada, como ocurre con los mosquitos, sino todo lo contrario, ya que "el barigí se desarrolla en aguas corrientes, por eso es tan difícil combatirlo".
Esa particularidad vuelve ineficaces las fumigaciones tradicionales.
"El combate es complejo porque las larvas están en ríos con mucho caudal. El control del insecto adulto tiene bajo impacto", advirtió el especialista.
Es por esto que también recomiendan evitar zonas cercanas a ríos o arroyos en horas de mayor actividad de estos insectos, que suelen aparecer principalmente durante el amanecer y el atardecer. (ANSA).



