Argentina: La reforma laboral a un paso de ser ley
Javier Milei y su administración celebran. Sindicatos y jueces en pie de guerra

El oficialismo habla de "un proyecto de modernización que transforma las relaciones laborales", mientras los gremios definen a la reforma como "esclavista y aniquiladora de los derechos de los trabajadores".
El trámite parlamentario avanza así con el tiempo justo para que el presidente pueda exhibir la ley como un triunfo político en el discurso sobre el estado de la Nación del próximo 1 de marzo. Mientras tanto, las centrales obreras y los sindicatos se declaran en pie de guerra y la polémica reforma, que aniquila tradicionales mandamientos del mercado laboral sostenidos por una ley de la década del '70, va en camino de desatar un batahola judicial sin precedentes.
Lo resuelto en las cámaras elimina el polémico artículo 44 sobre licencias médicas (se seguirá pagando al trabajador el 100% de su salario en caso de enfermedad), único cambio realizado por la Cámara de Diputados esta madrugada al proyecto que había aprobado la semana pasada el Senado. Si bien no está convocada de manera oficial, la intención del oficialismo es convocar a sesión el próximo viernes 27 de febrero.
El dictamen de las comisiones de Trabajo y de Presupuesto y Hacienda fue apoyado por el oficialismo libertario y los bloques de la oposición dialoguista (UCR, Pro, fuerzas provinciales) y el solitario rechazo de las facciones del peronismo (centroizquierda) reunidas en el interbloque Popular, que objetaron el contenido de la iniciativa, a la que descalificaron por "inconstitucional" y por "aniquilar derechos a los trabajadores".
Entre las cuestiones de la ley que más controversia causan está la extensión de la jornada laboral en un máximo de hasta 12 horas por día, el cálculo de las indemnizaciones por despido y el mecanismo para definir la fecha de las vacaciones de los trabajadores.
Pero también se plantea la desaparición del fuero judicial laboral nacional y la creación en su reemplazo de tribunales de trabajo en el nivel de la Ciudad de Buenos Aires, una reforma que pone en pie de guerra a los jueces y amenaza con un conflicto que puede terminar en la Corte Suprema.
De hecho, esta semana un grupo de jueces de primera instancia de la Justicia Nacional del Trabajo presentó una petición formal ante la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo en la que expresaron su "preocupación" por el eventual traspaso de competencias a la órbita de la capital.
El gobierno, inmutable, celebró el logro parlamentario. "La aprobación de esta ley significa creación de trabajo registrado, menor informalidad, normas laborales adaptadas al siglo XXI, menor burocracia, mayor dinamismo en las relaciones laborales y, lo más importante de todo, el fin de la industria del juicio", defendió el Poder Ejecutivo Nacional a través del comunicado publicado en la red social X.
De hecho, Argentina enfrenta una cifra histórica de informalidad, con casi la mitad de los trabajadores sin derechos laborales garantizados.
Entre los principales efectos esperados, el Gobierno apuntó que la reforma tendrá como objetivo eliminar distorsiones que obstaculizaban el crecimiento de las pequeñas y medianas empresas (pymes) e incorpora estímulos para la formalización del empleo.
El propio Milei agradeció a los legisladores que respaldaron la Ley de Modernización Laboral y reiteró su expectativa de que acompañen las reformas restantes. En su cuenta personal, escribió que se trató de un día "histórico". "Argentina será grande nuevamente. VLLC! ("Viva la libertad, carajo", NDR)", concluyó desde Estados Unidos, donde fue parte de la primera reunión de la Junta de Paz de Gaza. (ANSA).



