Arqueología: la gran necrópolis de la Antigua Roma sigue sorprendiendo
Nuevos hallazgos en Roma cuando se construía una residencia estudiantil

Las excavaciones están revelando tumbas más antiguas y monumentales, construidas no más allá del siglo II d.C., que pertenecían a un sector acomodado de ciudadanos romanos.
Pero eso no es todo. Junto a ellas, en un período posterior —entre los siglos III y IV—, los hallazgos muestran la aparición de una amplia zona funeraria de inhumaciones, con fosas excavadas directamente en la tierra donde los cuerpos eran enterrados incluso unos sobre otros.
Las obras se encuentran todavía en una fase inicial, ya que el descubrimiento se produjo hace aproximadamente seis meses.
Sin embargo, los arqueólogos ya hablan de un hallazgo de enorme relevancia, capaz de aportar información nueva y valiosa sobre la configuración topográfica de la Necrópolis Ostiense, así como sobre aspectos antropológicos, epigráficos y de cultura material.
"Encontramos, donde no lo esperábamos, otro testimonio de la necrópolis Ostiense, conocida desde 1917, que de manera sorprendente logró salvarse de la intensa urbanización de todo el territorio del octavo municipio de la ciudad", explicó Angela Vecchione, arqueóloga jefa en el sitio.
En la parte superior de la roca de toba se encuentra un sector de enterramientos con simples fosas, muchas veces sin ningún tipo de ajuar funerario.
En cambio, el área caracterizada por mausoleos muestra estructuras importantes donde, señaló Vecchione, "aunque todavía estamos a la altura de los techos y de las crestas, ya podemos ver que algunas presentan estucos de extraordinaria belleza. En uno de estos mausoleos, entre varias particularidades, ya se distingue que la terraza estaba formada por un piso de mosaico donde se realizaban los banquetes funerarios".
Las excavaciones sacaron a la luz, a aproximadamente un metro de profundidad, un conjunto de cinco edificios funerarios de planta cuadrangular con cubiertas abovedadas.
Un sexto edificio, similar a los otros pero dispuesto perpendicularmente, junto con los restos de otras estancias, sugiere que el complejo estaba organizado alrededor de un patio interior.
El sector monumental está formado por un gran sepulcro rectangular construido en ladrillo, explicó Diletta Menghinello, arqueóloga de la Superintendencia Especial de Roma y directora de la excavación. "cuenta con una exedra interna destinada a albergar las ollas con las cenizas de los difuntos.
En la parte frontal se conservan restos de un pavimento de mosaico que hoy aparece completamente colapsado y que correspondería a un edificio de ladrillo probablemente aún enterrado, todavía por descubrir".
En los alrededores se han identificado aproximadamente 13 pequeños sepulcros de planta cuadrangular, a menudo del tipo "tempietto", que podrían interpretarse —según Menghinello— como columbarios, es decir, estructuras destinadas a contener las urnas con las cenizas de los difuntos, colocadas en nichos.
El sector de la necrópolis que se desarrolla posteriormente, entre los siglos III y IV d.C., muestra que el rito predominante era la inhumación. Allí "observamos una superposición muy significativa de individuos enterrados unos sobre otros", lo que "naturalmente corresponde a un grupo social distinto, a una población mucho más humilde".
El nuevo descubrimiento, subrayó el ministro de Cultura Alessandro Giuli, será debidamente puesto en valor. "La necrópolis Ostiense, una de las más extensas de la antigua Roma, nos ofrece otro testimonio importante que, gracias a la Superintendencia Especial de Roma del Ministerio de Cultura, será protegido, estudiado y valorizado sin impedir el proyecto de una nueva residencia estudiantil, e incluso con la intención de que los hallazgos puedan ser visitables", afirmó en un comunicado.
"Una vez más, las superintendencias demuestran ser el punto de encuentro entre las necesidades del territorio y la ciudadanía para preservar y transmitir a las generaciones futuras los valores del patrimonio cultural italiano", agregó.
Maurizio Carvelli, fundador y director ejecutivo de Camplus —el principal operador de residencias universitarias en Italia y propietario del terreno—, se mostró confiado en que el proyecto pueda avanzar de la mano con la valorización del hallazgo.
"También en Bolonia tenemos nuestro campus y allí descubrimos un asentamiento del año 500 a.C. Lo conservamos dentro de la residencia gracias a un acuerdo con la superintendencia. Creo que de manera similar procederemos aquí en Roma, aunque todavía debemos entender cómo hacerlo; aún es pronto", concluyó. (ANSA).



