Arte: una muestra sobre "el amarillo de Van Gogh"
Color preferido del artista, que lo halló en el sur de Francia

Así le escribía Vincent van Gogh a su hermano Theo desde Arlés, en el sur de Francia, donde finalmente había encontrado el color que buscaba: el amarillo luminoso de los campos de trigo, el dorado de los girasoles; en una palabra, la tonalidad que lo hizo célebre en todo el mundo, el "amarillo Van Gogh".
A partir de la icónica tela Los girasoles (1889) y de su amarillo intenso, el Museo Van Gogh de Ámsterdam presenta la exposición "Yellow. Beyond Van Gogh's Colour", para explorar el papel del amarillo en el arte y en distintos lenguajes creativos, entre pintura, simbolismo e instalaciones inmersivas.
La muestra reúne cerca de cincuenta obras y objetos fechados entre 1850 y 1915, desde los lienzos de Van Gogh hasta trabajos de más de quince artistas y espíritus afines, entre ellos Marc Chagall, Wassily Kandinsky, Hilma af Klint, douard Manet y J.
M. W. Turner.
Para cada uno de ellos, el amarillo encierra un significado preciso: en Kandinsky tiene un carácter musical, energético y casi invasivo; en af Klint simboliza el crecimiento interior; en Turner es vehículo de intensidad emocional; para Olafur Eliasson, en cambio, es un sonido en el espacio.
El recorrido expositivo revela cómo el color se convirtió en un poderoso medio de expresión de emociones, ideas e ideales: del calor y la energía a la modernidad, la rebeldía y la espiritualidad.
Hacia finales del siglo XIX, el amarillo también adquirió un significado específico fuera de la pintura. En la literatura y la moda se transformó en símbolo de modernidad e independencia, aunque no exento de polémicas. Así lo evidencian las llamativas cubiertas amarillas de la revista de vanguardia The Yellow Book, diseñadas por Aubrey Beardsley.
El recorrido culmina con una instalación lumínica de Eliasson, creada especialmente en torno al amarillo, que introduce una dimensión inmersiva y física. El artista danés invita a los visitantes a mirar más allá de la realidad y del mundo visible, y describe así la experiencia del color: "Veo el rojo, veo el azul, pero siento el amarillo".
Con motivo de la exposición, el Museo Van Gogh diseñó además una experiencia ampliada en colaboración con destacados socios.
Entre ellos, estudiantes del Conservatorio de Ámsterdam, quienes compusieron piezas contemporáneas inspiradas en las obras exhibidas.
Asimismo, los expertos en perfumería de Robertet, en Grasse, desarrollaron tres fragancias para enriquecer la vivencia del amarillo, entre ellas "Summer Sun", una explosión solar de cítricos.
La muestra se acompaña de una publicación dinámica y profusamente ilustrada que aborda una amplia gama de temas asociados al color amarillo. (ANSA).



