Bad Bunny busca consolidar su popularidad en Brasil con sus primeros conciertos allí

SAO PAULO (AP) — Si bien Bad Bunny ha dominado las listas globales de popularidad, el cantante no ha tenido exactamente el mismo éxito en Brasil, un país notoriamente difícil de conquistar para las estrellas extranjeras debido a la devoción por los artistas nacionales.
Pero un cambio que comenzó con su álbum ganador del Grammy “Debí Tirar Más Fotos” podría acelerarse después de sus primeros conciertos en Brasil, programados para el viernes y el sábado en Sao Paulo.
Bad Bunny ha llegado a la nación sudamericana en el punto más alto de su carrera hasta ahora, tras el fenomenal revuelo en torno a su actuación en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl.
“Es el mejor momento para intentar abrir un país como Brasil, en un momento en que ha logrado dominar prácticamente el mundo entero”, comentó Felipe Maia, un etnomusicólogo que cursa un doctorado sobre música popular y tecnologías digitales en la Universidad Paris Nanterre.
Durante años, Benito Antonio Martínez Ocasio ha sido uno de los artistas más escuchados en streaming del planeta.
Pero, según Spotify, ni el cantante puertorriqueño, ni su álbum, ni sus canciones estuvieron entre lo más reproducido el año pasado en Brasil. Los artistas más escuchados en streaming en el país en dicha plataforma en 2025 fueron todos brasileños.
En la tierra de la samba, el funk, la bossa nova, el choro, el sertanejo, el forró y el pagode, el 75% del consumo de streaming en Brasil se centra en artistas nacionales, de acuerdo con el informe musical de mitad de año 2025 de Luminate, una empresa especializada en datos de la industria del entretenimiento. Brasil es el país que más escucha su propia música, señaló.
Entradas agotadas
Aun así, la fiebre por Bad Bunny se ha esparcido en Brasil, en particular desde “Debí Tirar Más Fotos”. Al principio sólo se programó una presentación en el estadio Allianz Parque, pero las entradas se agotaron tan rápido que el artista añadió una fecha extra, que también se agotó.
Para media tarde del viernes, se habían formado largas filas. Los fans brasileños se mezclaban con personas de El Salvador, Colombia y Venezuela. Muchos llegaron con sombreros de paja —usados por Bad Bunny y tradicionalmente llevados por los agricultores puertorriqueños conocidos como jíbaros—.
Las entradas en Ticketmaster, el vendedor oficial, iban de los US$50 a los US$210, pero el viernes los revendedores ofrecían los boletos para esa misma noche en más de US$830, más de 2,5 veces el salario mínimo mensual en Brasil.
Flávia Durante, una DJ radicada en Sao Paulo que se especializa en música latinoamericana, explicó que algunos brasileños tienden a ver la música en español como cursi por la asociación con las telenovelas mexicanas, pero que Bad Bunny rompió esa burbuja con su álbum más reciente.
“Hoy día todo el mundo conoce todas las canciones, las cantan y se meten de lleno. Normalmente lo pongo en el momento cumbre de la noche. La gente lo pide, incluso en fiestas temáticas de rock o de pop de los 80”.
Desde el show de medio tiempo del Super Bowl, esa popularidad ha crecido. Las reproducciones promedio de Bad Bunny aumentaron 426% en Spotify en Brasil la semana siguiente, en comparación con la anterior. Muchas canciones registraron enormes subidas de reproducciones, siendo “Yo Perreo Sola” la que encabezó el crecimiento con un aumento del 2.536%.
“Resistencia latina”
Durante las celebraciones del Carnaval de Brasil, los disfraces inspirados en Bad Bunny fueron un elemento fijo en las estruendosas y deslumbrantes fiestas callejeras de Río.
Nicole Froio, una escritora colombo-brasileña especializada en temas culturales latinoamericanos, salió ataviada con un sombrero de paja y plantas tropicales de plástico que evocan el fondo de su álbum más reciente. Fue el tercer Carnaval en el que Froio —quien tiene dos tatuajes de Bad Bunny y planea un tercero— vistió atuendos que evocaban al artista puertorriqueño.
Durante mucho tiempo, Froio fue la única persona de su grupo de amisgos en Brasil a la que le gustaba Bad Bunny. Ella cree que, en general, a los brasileños les cuesta identificarse como latinos.
“Hay mucho prejuicio en torno a la música hispana y había ideas preconcebidas contra él por su acento puertorriqueño, porque la gente no lo entiende”, comentó.
La identidad latina de Brasil existe, pero es difusa y difícil de asir debido a la variedad dentro del enorme país, indicó Maia. Pero Bad Bunny logra darle énfasis, especialmente en ciudades cosmopolitas como Sao Paulo y Río de Janeiro, agregó.
Brasil, al igual que otros países de las Américas, fue mencionado por Bad Bunny en el show de medio tiempo del Super Bowl, cuando le recordó al mundo que, aunque “América” se usa como sinónimo de Estados Unidos en Estados Unidos, es el nombre que se utiliza a lo largo de todo el continente.
El éxito global de Bad Bunny, incluido en Brasil, “refuerza que somos parte de esto —que pertenecemos”, manifestó Diogo da Luz, de 22 años, fan desde hace tiempo del puertorriqueño antes del concierto del viernes. “Refuerza que somos un solo pueblo y que estamos muy unidos”.
Para Froio, que ha esperado seis años para verlo en vivo y lo verá el sábado, Bad Bunny “representa una resistencia latina”.
Señaló que otras grandes estrellas latinoamericanas, como Anitta, Shakira y Ricky Martin, han grabado canciones completas en otros idiomas, mientras que Bad Bunny ha mantenido su música casi por completo en español.
“Para mí, hay una gran autenticidad en su sonido que me inspira a ser quien soy y a que los demás se las arreglen con eso”, expresó Froio.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.



