Brasil: El Tribunal dice que el banquero Vorcaro espió a la policía y al FBI
Sospechoso de la mayor estafa financiera de los últimos años. Crece el escándalo.

Esos datos constan en la investigación de la Policía Federal en que se basó el juez André Mendonca, del Supremo Tribunal Federal, para ordenar la prisión de Vorcaro y sus cómplices, entre ellos, Luiz Phillipi Machado de Moraes MourÆo, alias "Sicario".
El magistrado firmó la orden de arresto de Vorcaro; en la mañana de este miércoles fue ingresado a la Superintendencia de la Policía Federal en San Pablo, debido al "peligro" que significaba mantenerlo en prisión domiciliaria para dar continuidad a las investigaciones sobre sus maniobras financieras.
Bajo el mando de Vorcaro, propietario del Banco Master liquidado en noviembre por estafas del orden de los 12 000 millones de reales, más de 5 2 mil millones de dólares, funcionaba una organización conocida como la "Turma" ( grupo de amigos, banda de pillos) a la que se le encomendaron tareas de piratería cibernética, espionaje clandestino y apremios ilegales.
Entre los delitos presuntamente cometidos por la gavilla estaría el "acceso" a bancos de datos protegidos por "secreto institucional" de la Polícia Federal, el Ministerio Público Federal, y hasta de organismos internacionales como el FBI e Interpol", apuntó Mendon‡a en la justificación para los arrestos realizados en el marco de la operación Compliance Zero que envió decenas de agentes a Brasilia, San Pablo y Bahia.
Esta es la tercera etapa de "Complance Zero", iniciada en noviembre cuando Vorcaro fue arrestado en el Aeropuerto Internacional de San Pablo, donde se aprestaba a huir del país en uno de los jets de su propiedad.
Además de las prisiones de Vorcaro y "Sicario" MourÆo, se ordenaron los arrestos del pastor y banquero Fabiano Zettel y un policía jubilado.
A Zettel se lo apunta como la mano derecha de Vorcaro y quien efectivizaba el pago de 1 millón de reales mensuales, poco más de 180 mil dólares, a "Sicario" MourÆo para financiar el funcionamiento de la organización delictiva.
Uno de los blancos del grupo fue el periodista Lauro Jardim, del diario O Globo, cuyos movimientos fueron monitoreados y contra el cual se planeaba realizar un aparente asalto, durante el cual se le propinaría una golpiza hasta "romperle los dientes", según consta en mensajes entre Vorcaro y "Sicario" MourÆo obtenidos por los investigadores de la policía.
El propio Jardim contó en entrevista a una radio del seguimiento del cual fue víctima. Ante ello, la Asociación Brasileña de Diarios repudió la metodología "mafiosa" empleada como arma para atacar la "libertad de expresión". (ANSA).



