China: Estima un crecimiento de 5% en 2026, el más bajo desde 1991
Gastos en defensa aumentan 7% en el plan quinquenal.

Por Francesco Betró.
Las nuevas estimaciones, presentadas por el primer ministro Li Qiang ante el presidente Xi Jinping en la apertura de la Asamblea Nacional Popular, se suman a otro anuncio del día: un aumento del 7% del gasto militar, el segundo más alto del mundo después del de Estados Unidos.
Son cifras que confirman las prioridades estratégicas de Pekín, aunque muestran una leve desaceleración respecto a los incrementos de los últimos años. El tema también debe analizarse en clave de Taiwán, mencionada en el discurso de Li para reiterar que se trata de un asunto interno de China y que Pekín no aceptará interferencias externas.
El punto más importante, sin embargo, sigue siendo el crecimiento. Se trata de una previsión esperada, ya anticipada por los datos provinciales difundidos en las últimas semanas.
En particular, por Guangdong, la mayor economía provincial del país, que había fijado un objetivo de crecimiento de entre el 4,5% y el 5% y cerró 2025 con una expansión del 3,9%, por debajo de lo esperado.
Sobre las cuentas chinas pesan una demanda interna débil, las tensiones comerciales y, sobre todo, la prolongada crisis del sector inmobiliario, que durante años fue uno de los principales motores del crecimiento del país.
Este sector llegó a representar cerca de una cuarta parte de la economía, pero en los últimos años ha sufrido un fuerte ajuste debido a la caída de los precios de la vivienda y a la reducción de los ingresos derivados de la venta de terrenos, lo que también ha puesto bajo presión las finanzas de las administraciones locales.
El objetivo del gobierno chino es, por tanto, reactivar el consumo. En el mercado laboral, Pekín busca mantener la tasa de desempleo urbano en torno al 5,5% y crear más de 12 millones de nuevos puestos de trabajo en las ciudades.
Sin embargo, el desempleo juvenil sigue siendo elevado: en los últimos años superó el 16% y alcanzó un pico de más del 21% en 2023, antes de la revisión metodológica de los datos oficiales.
El gobierno también fijó otros objetivos macroeconómicos, entre ellos una inflación cercana al 2% y una política fiscal relativamente expansiva, con un déficit público equivalente a aproximadamente el 4% del PIB.
Paralelamente, Pekín prevé emisiones de bonos especiales y medidas para estimular la demanda interna, aún limitada por la baja confianza de los hogares. Ese mismo factor también pesa en los esfuerzos por frenar la caída demográfica y promover una sociedad "más favorable a la natalidad", tras décadas marcadas por la política del hijo único.
Junto con los objetivos anuales, el liderazgo chino presentó además el borrador del XV Plan Quinquenal (2026-2030), que busca reforzar la autosuficiencia tecnológica del país en un contexto geopolítico cada vez más competitivo.
El plan, que deberá ser aprobado durante las llamadas "Dos Sesiones", contempla fuertes inversiones en inteligencia artificial, semiconductores, robótica y tecnologías cuánticas, con un crecimiento del gasto en investigación y desarrollo cercano al 7% anual.
Por último, también habrá que seguir de cerca la política verde, un ámbito en el que Pekín ha invertido considerablemente en los últimos años, no solo en términos económicos sino también de credibilidad internacional.
China prevé reducir las emisiones de dióxido de carbono por unidad de PIB en alrededor de un 3,8%. Según el primer ministro, este objetivo "satisfará múltiples necesidades, incluidas las relacionadas con el desarrollo económico y social", y permitirá al país acercarse gradualmente a la meta de alcanzar el pico de emisiones de carbono antes de 2030 y lograr la neutralidad climática para 2060. (ANSA).



