Ciencia: Las moléculas de la vida llegaron del espacio
Los aminoácidos se habrían formado en el comienzo del sistema solar

Así lo plantea un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences y liderado por la Penn State University, a partir del análisis de muestras del asteroide Bennu recolectadas y traídas a la Tierra por la misión OSIRIS-REx de la NASA.
La investigación se centró en la glicina, el aminoácido más simple, compuesto por dos átomos de carbono, identificado en una cantidad de polvo de Bennu que no supera el tamaño de una cucharadita. En particular, se analizó un isótopo de la glicina, es decir, átomos del mismo elemento que poseen diferente número de neutrones en el núcleo y, por lo tanto, distinta masa.
"La glicina puede formarse en una amplia gama de condiciones químicas y a menudo se considera un indicador clave de la química prebiótica primitiva", explicó Allison Baczynski, una de las autoras del estudio.
La presencia de este aminoácido en asteroides o cometas sugiere que algunos de los ingredientes esenciales para la vida podrían haberse formado en el espacio y haber sido transportados a la Tierra primitiva.
Sin embargo, al comparar los resultados obtenidos en Bennu con un análisis de los aminoácidos del meteorito Murchison, surgió un patrón muy distinto.
"Estos resultados sugieren que los cuerpos progenitores de Bennu y Murchison se originaron en regiones químicamente diferentes del sistema solar", señaló Ophélie McIntosh, coautora del trabajo.
"Parece que las moléculas de Murchison —añadió Baczynski— se formaron mediante un proceso que requería agua líquida y temperaturas templadas, mientras que las de Bennu lo hicieron en hielo congelado expuesto a la radiación en las zonas más externas del sistema solar primitivo".
Pero eso no es todo. Los aminoácidos existen siempre en dos formas especulares, como la mano izquierda y la derecha. En Bennu, las dos formas del ácido glutámico presentan valores de nitrógeno drásticamente distintos, un enigma que los investigadores de Penn State ahora buscan resolver.
"Esperamos poder seguir analizando los aminoácidos de una variedad de meteoritos. Queremos saber —concluyen las investigadoras— si continúan pareciéndose a Murchison y Bennu, o si existe una diversidad aún mayor en las condiciones y los procesos capaces de crear los ladrillos de la vida". (ANSA).



