Ciencia: terapia genética desactiva interruptores del dolor
En el cerebro, sin los efectos secundarios de los opioides. Pruebas en ratones

Lo demuestra la terapia genética, probada hasta ahora en ratones y descrita en la revista Nature.
La investigación fue coordinada por Gregory Corder y Eric Yttri, ambos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pensilvania.
Realizada en colaboración con las Universidades de Stanford y Carnegie Mellon, la investigación podría conducir en el futuro a terapias innovadoras contra el dolor en humanos.
El dolor crónico, señalan los investigadores, es como escuchar la radio a todo volumen, y hagas lo que hagas, no puedes bajarlo. Las mejores terapias farmacológicas actuales pueden lograr cierto efecto, pero, al igual que los opioides, suelen tener efectos secundarios o perder eficacia con el tiempo.
Por esta razón, los investigadores buscaron en el cerebro de ratones vías específicas del dolor y, con la ayuda de inteligencia artificial, obtuvieron una especie de mapa. A partir de esto, identificaron las neuronas implicadas en la percepción del dolor.
La investigación también les permitió comprender mejor los mecanismos por los cuales la morfina puede inhibir estas vías y, en última instancia, desarrollar una terapia genética capaz de actuar sobre esas mismas neuronas.
"Hasta donde sabemos -afirmó Corder- esta es la primera terapia genética del mundo dirigida al sistema nervioso central para tratar el dolor y un modelo concreto para un analgésico no habituante y específico para cada circuito". (ANSA).



