Ciencia: verdura, carnes y pescado, el menú de la prehistoria
Hallazgo en incrustaciones de alimentos en cerámica: nuevas tecnologías acercan el pasado

El estudio dirigido por Lara González Carretero, de la Universidad de York (Reino Unido), publicado en la revista PLOS One, descubrió que los europeos prehistóricos, que vivieron entre el sexto y el tercer milenio a. C., combinaban una amplia variedad de verduras, bayas y semillas con carne o pescado, y que su gastronomía variaba según la región.
El descubrimiento de estos detalles inéditos se debe al uso de sofisticadas técnicas analíticas, que combinan análisis microscópicos y químicos, que han revelado detalles hasta ahora desconocidos.
El estudio se centró en 58 fragmentos de cerámica hallados en 13 yacimientos arqueológicos del norte y el este de Europa, auténticas vasijas en las que cocinaban poblaciones antiguas, y que aún contienen incrustaciones de alimentos semicarbonizados.
"Si bien los análisis químicos convencionales tienden a destacar los componentes animales de las comidas antiguas", explicaron los autores del estudio, "Nuestro enfoque microscópico combinado ha descubierto auténticas recetas prehistóricas".
De hecho, los recipientes revelaron evidencia de la cocción de una amplia variedad de plantas, incluyendo hierbas, verduras, bayas, hojas y semillas.
En muchos casos, se encontraron restos vegetales junto con restos animales, generalmente pescado y otros mariscos. Estas variadas recetas variaban de una región a otra, una diversidad que probablemente estaba relacionada con los recursos locales y las prácticas culturales.
Por otra parte, unos residuos de especias en cacharros de hace más de 6.000 años indican que los humanos prehistóricos del norte de Europa condimentaban sus alimentos con especias.
La aliaria, o hierba de ajo, da gusto a la comida con un fuerte aroma parecido al ajo. Y ya lo apreciaban los humanos prehistóricos de hace 6.100 años, que añadían esta especia a sus alimentos. Así lo desvela la presencia de restos microscópicos de la hierba Alliaria petiolata en recipientes cerámicos de cocina hallados en yacimientos de Dinamarca y de Alemania, en el Báltico.
"Esta es la evidencia más antigua, hasta donde sabemos, del uso de especias en esta región del Báltico, algo que básicamente no tiene valor nutricional, pero sí sabor", dice Hayley Saul, quien dirigió el estudio de la Universidad de York.
Los investigadores analizaron depósitos carbonizados en vasijas que tienen entre 5.800 y 6.150 años. Estos residuos contenían restos microscópicos de partículas minerales, denominadas fitolitos, que pueden utilizarse para identificar las plantas de las que provenían.
Gracias a estos fitolitos, los investigadores encontraron la evidencia de la hierba del ajo en los residuos. (ANSA).



