Cine: "El agente secreto", memoria brasileña de la dictadura
Acaba de ganar el Golden Globe y es candidato al Oscar.

Así describe Wagner Moura a su personaje en El agente secreto (O agente secreto), la nueva película de Kleber Mendon‡a Filho, recientemente galardonada con el Globo de Oro al mejor actor protagónico en un filme dramático (para Moura) y a mejor película en lengua no inglesa.
La cinta, presentada previamente en el Festival de Cannes —donde obtuvo los premios a mejor actor y mejor dirección—, es además la candidata de Brasil al Oscar 2026.
Conocido internacionalmente por la serie Narcos, Moura interpreta aquí a Marcelo, el agente secreto del título, quien en realidad es un hombre que huye de la persecución de la dictadura militar brasileña en 1977.
En su intento por esconderse y reencontrarse con su hijo, viaja a Recife, donde se verá envuelto en el caos del carnaval, entre la celebración, la violencia y un destino inevitable.
A diferencia del protagonista de Marighella (2019) —una película que, según el propio Moura, fue "censurada durante el gobierno de Bolsonaro"—, descrito como "alguien que lucha directamente contra el régimen", Marcelo es un hombre que "intenta vivir de acuerdo con sus propios valores".
"Es algo que les ocurrió a muchísimas personas y que hoy vemos en distintas partes del mundo: gente que no ha cometido ningún delito, pero es perseguida por el color de su piel, su orientación sexual, sus ideas políticas o simplemente por querer ser quien es. Ese es el efecto más devastador de una dictadura", afirma el actor.
Para construir el personaje, Moura retomó el proceso de investigación realizado para Marighella.
"Me sumergí por completo en ese período", explica, evocando "la manera en que hablaban mis padres, las cosas que se decían en voz baja para no ser escuchados, las sensaciones".
"Fue como abrir un viejo álbum de fotos: ver a mi padre con la camisa abierta en el pecho. Es un mundo que siento muy cercano. También me interesa mucho la juventud de esa época; los jóvenes de los años 60 y 70 eran distintos a mi generación. Creo que entonces la gente realmente quería cambiar el mundo", agrega.
La película establece un vínculo inevitable con la situación actual de Brasil. Algo que, según Mendon‡a Filho, "se volvió evidente cuando estaba terminando el guion".
"Había pensado en una historia ambientada en 1977 y trabajé mucho para que tanto las sensaciones como el aspecto visual remitieran por completo a ese período. Pero amigos y los primeros lectores del guion me señalaron que Brasil atraviesa hoy un momento muy particular, con el regreso de la derecha. La lógica de la derecha brasileña es volver a los supuestos 'buenos tiempos' de la dictadura militar", destaca.
"Bolsonaro colocó a figuras del ámbito militar en puestos clave del gobierno", añade el director. "Incluso rescataron términos obsoletos, como 'dictablanda', con el que en los años 70 se hablaba de una 'dictadura suave'. Esa es mi experiencia brasileña con la película".
Mendon‡a Filho señala además que la recepción internacional ha evidenciado resonancias similares: "Cuando el filme se estrenó en España, hubo una reacción muy fuerte, porque el país aún no ha saldado cuentas con su relación con el franquismo.
Algo parecido ocurrió en Estados Unidos, considerando lo que está pasando en las universidades. Un crítico chileno encontró paralelismos con la figura de Pinochet. Tengo mucha curiosidad por ver cómo responde Italia".
La película también incluye referencias directas a Italia.
En una de ellas, Sebastiana (Tƒnia Maria), la mujer que esconde a Marcelo, cuenta que estuvo en Sassuolo.
"Cuando hago una película, creo que debe ser una representación artística espontánea del mundo, e Italia es parte de ese mundo", explica Mendon‡a Filho.
"Además, millones de brasileños tienen hoy ascendencia italiana. Me gustaba la idea de que Sebastiana hubiera viajado a Italia en los años 30, quizá porque estaba pensando en ese período histórico para mi próxima película. Leí mucho sobre mujeres fuertes que participaron en la Resistencia y sobre un caso ocurrido en Sassuolo: me pareció perfecto mencionarlo".
(ANSA).



