Cine: El desconocido del Gran Arco, David contra Goliat
Una comedia con competidores muy duros

Es el caso de una película "muy, muy pequeña" como El desconocido del Gran Arco, estrenada el 1 de enero, destinada a quedar aplastada por la competencia de Avatar y Buen Camino, de Checco Zalone. Justamente por eso despierta afecto y un instinto de protección. Y no sin razón.
Esta comedia social apunta, ante todo, a un público que no se deja seducir ni por la épica digital y desbordante de Avatar ni por la comicidad sin filtros del humorista italiano.
A ello se suma que la película recupera un capítulo de la historia de uno de los monumentos más importantes de París: el Arco del Cubo, o Grande Arche de la Fraternité, la imponente estructura del barrio de La Défense revestida de mármol blanco, alineada en el mismo eje histórico que el Arco del Triunfo.
“De qué trata la película de Stéphane Demoustier? Estamos en París, en 1983. François Mitterrand, recién elegido presidente de la República, quiere dejar huella y lanza un concurso internacional de arquitectura para la construcción de La Défense.
Contra todo pronóstico, el ganador es Johann Otto von Spreckelsen (Claes Bang), un arquitecto danés alto y delgado, completamente desconocido incluso en su propio país, pero dotado de una rígida ética de raíz protestante. Un hombre íntegro, un artista puro con sandalias en los pies y principios inquebrantables, que deberá enfrentarse a la burocracia francesa, las intrigas políticas, los repartos de poder y las elecciones legislativas.
Spreckelsen, acompañado por su esposa de férreo carácter, se mantiene firme y se niega a ceder, especialmente en lo que respecta a la calidad de los materiales, como el mármol de Carrara que él mismo selecciona. Tras una larga serie de obstáculos, terminará retirándose y verá su obra concluida por otros.
En torno a un Mitterrand (Michel Fau) cargado de una ostentosa grandeur, desfilan numerosos cortesanos, entre ellos Xavier Dolan, que interpreta a su diligente secretario.
Completan el elenco Swann Arlaud y Sidse Babett Knudsen.
El origen de El desconocido del Gran Arco está en un libro de Laurence Cosse dedicado a la creación del Grande Arche de La Défense.
“Durante más de diez años —revela el director, en su quinto largometraje— me gané la vida realizando películas por encargo para el Pavillon de l'Arsenal y la Cité de l'architecture. Esa fue mi formación como cineasta. Así desarrollé un interés por la arquitectura y por las cuestiones estéticas y sociales que plantea. La arquitectura comparte con el cine el hecho de ser un arte del prototipo, con una realización colectiva e industrial”.
“¿Qué tan importante es la figura de Mitterrand en esta historia? “Quería que la película trazara el hilo conductor del encuentro entre estas dos personalidades, porque cada uno veía probablemente en el otro el reflejo de su propio genio.
Mitterrand era un hombre distante, pero mantuvo una forma de intimidad con Spreckelsen. Todos los testigos de la época coincidían en que existía una admiración sincera por parte de Mitterrand, un monarca constructor, hacia quien llamaba 'Monsieur l'Architecte', hasta que la situación política terminó alterando inevitablemente esa relación”. (ANSA).



