Clima: tormenta invernal paraliza noreste de EEUU con 10.000 vuelos cancelados
Nevadas, cortes de energía y restricciones de viaje

El temporal dejó acumulaciones superiores a los dos pies de nieve en amplias zonas y registros aún mayores en algunos puntos de Nueva Inglaterra, con ráfagas de viento que generaron condiciones de ventisca, visibilidad casi nula y carreteras intransitables.
Las consecuencias fueron inmediatas en el sistema de transporte: miles de vuelos fueron cancelados o demorados en aeropuertos clave como Nueva York, Boston y Newark, mientras compañías aéreas intentaban reorganizar operaciones tras una jornada de interrupciones generalizadas.
El impacto alcanzó también al sistema ferroviario, con servicios suspendidos en corredores críticos del noreste, incluidos trayectos del operador Amtrak entre Nueva York y Boston, uno de los ejes de transporte más transitados del país.
Las autoridades estatales declararon emergencias en varias jurisdicciones, incluyendo Nueva York, Nueva Jersey, Massachusetts y Rhode Island, donde además se impusieron restricciones de circulación para vehículos no esenciales ante el peligro de accidentes y la acumulación de nieve.
En paralelo, cientos de miles de hogares y comercios quedaron sin electricidad debido a la caída de árboles y líneas eléctricas, mientras equipos de emergencia trabajaban para restablecer el suministro en zonas particularmente afectadas por el peso de la nieve y los fuertes vientos.
El temporal obligó asimismo al cierre generalizado de escuelas y oficinas públicas en gran parte del noreste, interrumpiendo la actividad diaria en ciudades y suburbios, aunque algunas jurisdicciones optaron por mantener abiertos determinados servicios esenciales.
Los servicios meteorológicos estadounidenses calificaron el fenómeno como una tormenta de gran intensidad asociada a un sistema ciclónico de rápida profundización —conocido como "bomb cyclone"— caracterizado por una caída brusca de presión atmosférica y precipitaciones extremas en corto tiempo.
Expertos señalan que este tipo de eventos se ha vuelto más frecuente en los inviernos recientes del noreste estadounidense, donde la combinación de humedad atlántica, temperaturas polares y sistemas costeros genera las denominadas "nor'easters", tormentas históricamente responsables de algunos de los mayores episodios de nieve en la región.
Las tareas de limpieza y reapertura de rutas comenzaron gradualmente tras el paso del sistema, aunque autoridades advirtieron que la normalización completa del transporte aéreo, ferroviario y urbano podría requerir varios días debido a la magnitud de las acumulaciones y al efecto en cadena sobre horarios y logística.
El episodio se suma a una serie de tormentas intensas registradas en el invierno boreal actual y vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad del corredor urbano del noreste —uno de los más densamente poblados del mundo— frente a fenómenos meteorológicos extremos que afectan simultáneamente a infraestructura crítica, transporte y suministro energético.
(ANSA).



