Colombia: Un país dividido y temeroso se alista para las urnas
En un mes Colombia empezará a perfilar lo que será su próximo cuatrienio político

De acuerdo con la Registraduría Nacional, encargada de convocar y organizar las elecciones, además de contar los votos, para las elecciones del próximo mes se inscribieron 3.231 candidatos que conforman 527 listas.
Las 41.287.084 personas habilitadas para votar ese día no solo elegirán a los congresistas para el próximo cuatrienio, sino que podrán votar en las internas de los sectores de derecha, centro y progresistas.
Sin embargo, esa votación de los partidos no tendrá a los dos aspirantes más fuertes según las encuestas: el izquierdista Iván Cepeda y el ultraderechista Abelardo de la Espriella.
Cepeda iba a participar en la interna interpartidista de la izquierda y el progresismo, pero el Consejo Nacional Electoral (CNE), un organismo politizado y de mayorías opositoras al actual gobierno, le negó su inscripción aduciendo que había participado a finales de 2025 en la consulta de la izquierda y eso lo inhabilitaba.
Por su parte, de la Espriella decidió mantenerse al margen de la consulta de la derecha y jugarse a fondo en las votaciones presidenciales de mayo, a la espera de ser el candidato que irá al balotaje contra el aspirante del gobierno.
A diferencia de elecciones pasadas, este año poco se sabe de las propuestas de los partidos y sus candidatos al Congreso, salvo mensajes dominados por el odio y miedo, con las redes sociales como el teatro preferido para esa puesta en escena.
A ello se ha sumado la violencia como un factor que parecía erradicado del panorama electoral, tras la firma del acuerdo de paz con las extintas Farc. El 7 de junio del año pasado murió en una clínica de Bogotá el precandidato presidencial y senador derechista Miguel Uribe, tras soportar dos meses de cirugías e intervenciones médicas, luego de recibir tres disparos en un acto de campaña.
La semana pasada, los dos escoltas del senador Jairo Castellanos, del partido de centro Alianza Verde, independiente, fueron acribillados cuando cruzaban por el departamento de Arauca (este) para recoger al congresista. Tres personas de su equipo de trabajo fueron secuestradas y liberadas posteriormente.
Ese clima enrarecido y las denuncias hechas por varios candidatos de no hacer recorridos por las provincias para hablar en plaza pública por temor a ser objeto de atentados, son parte del panorama que domina la política local, a un mes de las elecciones legislativas.
A esta incertidumbre y temor se suma el uso del lenguaje violento entre los sectores de la derecha, urgidos de volver al poder con la promesa de "destripar" a quienes eligieron a Gustavo Petro, objeto central del odio; y de la izquierda igual de irascible y desafiante, que convirtió el insulto en moneda de cambio y respuesta.
Mientras el senador Cepeda desestima hablar con la prensa, de la Espriella recurre a la intimidación judicial para poner a raya a quien lo cuestione por sus vínculos como abogado con Alex Saab, presunto testaferro del venezolano Nicolás Maduro.
En ese contexto, Petro ha jugado sus cartas en favor de Cepeda, con un discurso apocalíptico y de lucha de clases; en tanto que su rival político, el expresidente Alvaro Uribe (2002-2010) y quien aspira a ser elegido senador, mantiene intacto su mensaje de miedo a que el país se convierta en una nueva Venezuela o Cuba, pero sin la influencia de años atrás, en parte por su condena y posterior exculpación en un proceso judicial por falsos testigos.
Por ahora la influencia de Estados Unidos ha estado más del lado de congresistas republicanos cercanos a Uribe que han jugado las mismas cartas de denostar al gobierno de Petro y advertir del riesgo de permitirle a la izquierda mantenerse en el poder.
Donald Trump, que en el pasado reciente ha intervenido en favor de candidatos de derecha en las elecciones de países de la región, ha guardado silencio, aunque existe el temor de que en mayo empiece a vociferar en favor del candidato afín a su ideología. (ANSA).



