Comercio: aliados de EE. UU. giran hacia China ante la incertidumbre global
Líderes occidentales reactivan vínculos económicos y estratégicos con Pekín

El último gesto en esa dirección fue la visita del primer ministro británico Keir Starmer a Pekín, donde se reunió con el presidente chino Xi Jinping y respaldó el desarrollo de una "asociación estratégica estable y de largo plazo" entre ambos países.
La visita se produce tras episodios de tensión entre Washington y sus aliados occidentales, incluidos aranceles comerciales, posiciones geopolíticas agresivas y decisiones unilaterales en política exterior, como la presión sobre territorios estratégicos y conflictos regionales.
Gobiernos occidentales, especialmente en Europa y Canadá, buscan ampliar relaciones comerciales con China para reducir la dependencia económica de Estados Unidos, en un contexto marcado por la política "America First" y nuevas amenazas arancelarias impulsadas desde Washington.
Starmer planteó la necesidad de una relación "más sofisticada" con China y defendió la cooperación en áreas como cambio climático, estabilidad global y comercio internacional.
Durante la visita, Londres y Pekín anunciaron acuerdos económicos y flexibilizaciones de visados para viajes de negocios y turismo, en un intento por relanzar el intercambio bilateral.
El acercamiento no es aislado. En las últimas semanas también viajaron a China el primer ministro canadiense, líderes europeos y autoridades asiáticas, en lo que analistas describen como un proceso de "realismo estratégico" frente a la volatilidad geopolítica global.
Especialistas señalan que Beijing busca capitalizar estas visitas para reforzar su imagen como potencia global estable y socio económico confiable, pese a sus tensiones estructurales con Washington.
Expertos coinciden en que el acercamiento de aliados occidentales a China no implica una ruptura con Estados Unidos, sino una estrategia de diversificación económica y diplomática.
Los países aliados seguirían dentro del sistema de seguridad liderado por Washington, mientras intentan ampliar márgenes de negociación frente a tensiones comerciales y tecnológicas.
El movimiento se produce además en un contexto global de reconfiguración de alianzas, con China consolidándose como la segunda economía mundial y actor central en comercio, tecnología y cadenas de suministro. (ANSA)



