Comercio: estados demandan a Trump por arancel global del 10%
El presidente enfrenta presión interna mientras endurece su postura contra Irán

La acción legal apunta a frenar el arancel universal que Trump impuso el 24 de febrero utilizando la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, una norma que permite aplicar restricciones temporales al comercio exterior por hasta 150 días sin autorización del Congreso.
Los fiscales generales de los estados sostienen que el presidente está utilizando una autoridad que no le corresponde.
"El presidente ha ejercido nuevamente un poder arancelario que no tiene, invocando una ley que no autoriza las tarifas que ha impuesto y alterando el orden constitucional mientras introduce caos en la economía global", afirmaron los estados en la demanda.
La Casa Blanca respondió que defenderá la medida en los tribunales. Un portavoz del gobierno sostuvo que Trump está utilizando facultades otorgadas por el Congreso para abordar problemas estructurales del sistema de pagos internacionales y el persistente déficit comercial estadounidense.
Sin embargo, los estados argumentan que la Sección 122 fue diseñada para responder a emergencias monetarias de corto plazo y no para enfrentar déficits comerciales estructurales como los que caracterizan a economías desarrolladas como la de Estados Unidos.
La ofensiva judicial se produce además en un contexto complejo para la Casa Blanca. Tribunales federales ya avanzan con el proceso para devolver más de 130.000 millones de US$ recaudados bajo aranceles anteriores que fueron anulados por la Corte Suprema.
Un juez federal en Nueva York dictaminó recientemente que las empresas que pagaron esas tarifas tienen derecho a reembolsos, rechazando el intento de la administración Trump de retrasar el proceso.
Aún no está claro si esos reembolsos terminarán trasladándose a los consumidores estadounidenses.
"El foco debería estar en devolver el dinero a quienes lo pagaron, no en insistir con aranceles ilegales", afirmó el fiscal general de Oregón, Dan Rayfield.
El litigio abre un nuevo frente interno para Trump en momentos en que la Casa Blanca concentra gran parte de su agenda política y diplomática en la escalada con Irán y el conflicto regional en Medio Oriente.
La disputa judicial podría además reavivar el debate en Washington sobre los límites del poder presidencial en materia comercial y sobre el impacto de las políticas arancelarias en la economía estadounidense y en el sistema comercial global.
(Ansa).



