Comercio: La UE reacciona ante Trump; Macron pide una bazuca anticoerción
Los 8 países en la mira: "nos defenderemos" Rutte habla con el presidente de EEUU

Donald Trump eligió precisamente el día de la firma "histórica" del acuerdo de libre comercio UE-Mercosur para su ofensiva sin precedentes contra algunos de sus principales aliados, a quienes evidentemente acusa de haberse sentido demasiado importantes respecto a Groenlandia.
Los 8 países en la mira -Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Países Bajos, Suecia, Noruega y Reino Unido, los últimos dos fuera de la UE pero miembros de la OTAN- emitieron una declaración conjunta en la que aseguran que quieren responder "de manera unida y coordinada" para "defender" su "soberanía".
Que palabras de este tipo sean dirigidas a Estados Unidos es asombroso. El presidente francés, Emmanuel Macron, según sus asesores, tiene la intención de pasar a la acción solicitando "la activación del instrumento anti-coerción". Es decir, la opción nuclear, nunca antes utilizada contra ninguna nación.
Según el Financial Times, los europeos, ante las reuniones con Trump en Davos, estarían evaluando contramedidas por US$ 93.000 millones.
Este detalle ya indica cuánto se está navegando en aguas desconocidas.
A nivel europeo, hay "contactos constantes" tanto entre los líderes como entre los sherpas y los embajadores en la Unión Europea, así como entre el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, y otros jefes de Estado y de Gobierno. Está en juego la credibilidad de Europa, pero encontrar un acuerdo no será fácil, ya que entre los 27 hay sensibilidades muy diferentes. Basta ver lo que ocurre en el frente de las familias políticas europeas.
El Partido Popular Europeo (PPE) mencionó la posibilidad de suspender el acuerdo Estados Unidos-UE sobre aranceles, alcanzado el verano pasado, pero por ahora permaneció en silencio sobre el "bazooka" económico. S&D y Renew, por su parte, abogan tanto por detener el acuerdo como por activar el escudo. El Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR, por sus siglas en inglés) por su parte, frena en ambos aspectos.
"Nosotros nos oponemos a la escalada", declaró a ANSA Nicola Procaccini, copresidente del grupo en la Eurocámara.
"Estamos a favor de la desescalada y el instrumento anti-coerción no va en esa dirección: el acuerdo sobre aranceles Estados Unidos-UE lleva en vigor desde agosto y, contrariamente a las preocupaciones de muchos, ha sido fructífero para ambas partes", añadió.
La líder de Renew Europe, Valérie Hayer, por su parte, escribió a Costa y a la presidenta de la Comisión Ursula von der Leyen pidiendo pasar de "la dependencia a la disuasión".
"El anti-coerción es nuestra arma económica nuclear", explicó.
"Nos permite una represalia inmediata: aranceles punitivos, restricciones de acceso al mercado, sanciones financieras, suspensión de patentes y licencias estadounidenses, sin la ONU ni la Organización Mundial del Comercio (OMC): EE.UU. exporta más de US$ 500.000 millones al año hacia la UE, somos su mayor mercado", argumentó.
"Trump debería pensarlo dos veces, no tenemos miedo de usar la disuasión para nuestra defensa". Sin embargo, encontrar el consenso necesario para una medida tan radical no será una tarea fácil.
La premier italiana, Giorgia Meloni, por ejemplo, desde el Extremo Oriente evocó, tras hablar con Trump, la posibilidad de "malentendidos" entre Estados Unidos y sus aliados europeos y reiteró la necesidad "de diálogo".
También el secretario de la OTAN, Mark Rutte, ha entrado en la discusión, quien también conversó con el inquilino de la Casa Blanca "sobre la situación de seguridad en Groenlandia y en el Artico".
"Continuaremos trabajando sobre este tema", subrayó, "y espero con ansias encontrarlo en Davos a finales de esta semana".
En resumen, los dos principales "intermediarios" europeos (ambos, por diferentes razones, señalados como "encantadores" del magnate) están comprometidos en la mediación. Sin embargo, la sensación es que con cada ataque la recomposición se vuelve cada vez más compleja, con esfuerzos crecientes. "Las amenazas arancelarias socavan las relaciones transatlánticas y arriesgan desencadenar una peligrosa espiral descendente", advirtieron los 8.
El orden mundial "como lo conocemos" y el "futuro" de la OTAN están en juego, declaró el ministro de Relaciones Exteriores danés, Lars Lokke Rasmussen, desde Oslo, desde donde ha comenzado un tour de emergencia que también lo llevará a Suecia y Gran Bretaña.
"No tengo dudas -reiteró- de que hay un fuerte apoyo europeo y que es de naturaleza generosa".
Mientras tanto, los 27 representantes permanentes ante la UE se reunieron para una reunión de emergencia en formato reducido (embajadores+1). Es decir, el formato de crisis del "deep state" puesto en marcha.
"No será, por supuesto, la última palabra sobre este asunto", arriesga un alto funcionario europeo, aclarando que "no se esperan decisiones", reservadas a los políticos. Una primera ronda de debates, entonces, para contar las posiciones: la UE tiene sus procedimientos que respetar. (ANSA).



