Comercio: Trump no cede y amenaza con más aranceles
Scattano i dazi al 15% per tutti, l'incertezza agita i mercati
Sus palabras llegan a pocas horas de la entrada en vigor —a la medianoche del 24 de febrero— de aranceles del 15% para todos, impuestos para sustituir aquellos que el máximo tribunal declaró ilegales. Una amenaza que, sin embargo, no hace más que aumentar la confusión y la incertidumbre, sacudiendo los mercados a ambos lados del Atlántico.
Los aranceles del 15% permanecerán vigentes durante 150 días, hasta finales de julio, conforme a la Section 122 del Trade Act de 1974, base jurídica distinta de la Ieepa, la norma rechazada por los jueces.
Si Trump decidiera prorrogarlos, tendría que recurrir al Congreso, donde se toparía con el muro demócrata, dispuesto a dar batalla por todos los medios. El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, ya adelantó que su partido luchará para bloquear cualquier extensión.
Incluso entre los republicanos, la idea de acudir al Capitolio para prolongar los aranceles actuales o convertirlos en ley —lo que daría al presidente mayor margen de maniobra— genera escepticismo, sobre todo en un año electoral.
Las elecciones de medio mandato se celebrarán en noviembre y los conservadores saben que los aranceles no gozan de popularidad: hasta ahora, su efecto ha sido encarecer los precios. Un estudio reciente de la Reserva Federal certificó que el 90% del peso económico de los aranceles ha recaído sobre empresas y consumidores estadounidenses.
Pese a ello, la administración parece decidida a seguir adelante. En los próximos cinco meses —el plazo antes de que expire el esquema del 15%— analizará las vías para mantener el nivel de gravámenes previo al fallo de la Corte Suprema, aunque apoyándose en otras bases legales.
Las maniobras ya están en marcha y comienzan a aflorar tensiones entre la oficina del Representante de Comercio y el Departamento de Comercio, que compiten por liderar la futura ofensiva.
Las alternativas sobre la mesa son varias: desde recurrir a la Section 232 del Trade Expansion Act, que permite gravar importaciones que amenacen la seguridad nacional —y ya fue utilizada para golpear al sector automotor, el acero y el cobre—, hasta activar la Section 301 del Trade Act, que autoriza imponer aranceles tras una investigación por prácticas comerciales consideradas desleales.
Tampoco se descarta la Section 338 del Tariff Act de 1930, que habilita sanciones cuando otros países discriminan injustificadamente a Estados Unidos.
Encontrar una vía rápida y eficaz no será sencillo, especialmente frente a determinados socios. Según varios expertos, la imposición de un arancel global del 15% supone, paradójicamente, un alivio para Brasil, China e India, que antes del fallo judicial enfrentaban gravámenes mucho más severos.
Tal vez la advertencia de Trump sobre usar el "puño duro" contra "los países que quieran jugar con la ridícula decisión de la Corte Suprema" estaba dirigida a ellos. O quizá a la Unión Europea, que optó por congelar el proceso de ratificación del acuerdo comercial firmado en Escocia.
En este contexto de incertidumbre, Trump comparece ante el Congreso para pronunciar el discurso sobre el Estado de la Unión. Allí se encontrará cara a cara con los magistrados del Supremo.
Para el presidente, es probablemente la prueba más exigente desde su regreso a la Casa Blanca para un segundo mandato. La economía no avanza hacia la "edad de oro" prometida y la inmigración se ha convertido en su talón de Aquiles tras los incidentes en Minneapolis.
Trump intentará una vez más convencer a los estadounidenses de la validez de sus recetas, con la mirada puesta también en la Corte Suprema, que en los próximos meses deberá pronunciarse sobre otro pilar de la agenda "America First": la abolición del derecho a la ciudadanía por nacimiento.
Un fallo que el mandatario espera con impaciencia, pero que, según analistas, podría traducirse en otro revés significativo.
(ANSA).



