Con Michael Jordan y Carson Hocevar, 23XI Racing y Spire sacuden la estructura de NASCAR

Carson Hocevar, el audaz piloto prodigio de 23 años, disfruta citando “Talladega Nights” durante las carreras por la radio de su equipo y ofrece pocas disculpas por arrollar a la institución de la NASCAR en su búsqueda de una victoria.
Mientras que el seis veces campeón de la NBA, Michael Jordan, que además es propietario de un auto de la NASCAR Cup, se ha convertido en una presencia semanal en el carril de la victoria en la televisión nacional.
La parte alta de la clasificación por puntos de la principal serie de la NASCAR está muy apretada y los equipos emergentes han dominado los titulares de los diarios al inicio del 2026.
Los circuitos de Daytona International Speedway y del Echo Park Speedway son conocidos por arrojar resultados que no siempre reflejan lo que será una temporada completa. Pero tras dos carreras, 23XI Racing y Spire Motorsports han acaparado las noticias en lugar de los habituales aspirantes al título Hendrick Motorsports, Joe Gibbs Racing y Team Penske —un trío que suma 18 de los últimos 21 campeonatos de la Copa.
“Llegamos a la pista cada fin de semana con el objetivo de romper el dominio de los tres grandes equipos”, expresó el domingo Tyler Reddick, figura de 23XI Racing, tras su segunda victoria consecutiva para abrir la temporada. “Queremos meternos y ser parte de la conversación con esos tres. Queremos llevarles la competencia”.
La estructura competitiva de la NASCAR está siendo sacudida por un atleta mundialmente famoso y una personalidad excéntrica.
23XI Racing es copropiedad de la leyenda del baloncesto Michael Jordan, cuyo equipo tiene a los dos primeros pilotos en la clasificación por puntos: Reddick y Bubba Wallace.
Spire Motorsports cuenta con el cuarto piloto mejor ubicado, Carson Hocevar, quien terminó cuarto el domingo en el óvalo de 1,54 millas al sur de Atlanta, en Hampton, Georgia. Su tercer Top 10 consecutivo en Atlanta llegó una semana después de que liderara al entrar en la última vuelta de las 500 Millas de Daytona, antes de chocar apenas pasada la bandera blanca en la carrera más importante de la NASCAR.
Mostró su resiliencia característica en Atlanta, al remontar tras un neumático cortado que dejó a su Chevrolet No. 77 con dos vueltas perdidas.
Durante una bandera roja al final, Hocevar le indicó a su observador que transmitiera mensajes a Wallace y a Ross Chastain de que quería hacer el “shake and bake” en el reinicio.
Encarnar al personaje Ricky Bobby de Will Ferrell en “Talladega Nights” encaja con Hocevar, quien ha irritado a sus rivales desde que llegó a la Cup hace dos años.
Al ir por el liderato durante el primer reinicio en tiempo extra en Atlanta, se llevó por delante la parte trasera izquierda del Toyota No. 20 de Christopher Bell y provocó un choque de cinco autos.
“Estaba aprovechando cada intento”, comentó Hocevar. “Seguro que les debo disculpas a algunas personas, pero creo que todos estamos buscando huecos e intentos”.
Su compañero mexicano Daniel Suárez adoptó un enfoque más mesurado para terminar quinto y subir al séptimo puesto de la clasificación para Spire Motorsports.
Suárez se unió a Spire procedente de Trackhouse Racing, que tuvo dos top 10 el domingo con Chastain (tercero) y Shane van Gisbergen (sexto, el mejor resultado de su carrera en un óvalo). Zane Smith fue séptimo en Atlanta y ocupa el quinto lugar en puntos para Front Row Motorsports.
Todo esto es un cambio bienvenido para la NASCAR, que recientemente lanzó una campaña promocional llamada “Hell Yeah” destinada a atraer a una nueva audiencia y, al mismo tiempo, satisfacer a sus aficionados de siempre.
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