Cultura: la "maratón Umberto Eco" arranca en las Fiyi
A diez años de la muerte del gran pensador, se revisa su legado

Surge así un retrato inédito: el Eco de las tabernas, el whisky y los cigarrillos, pero también el hombre de férreo sentido del deber, un intelectual comprometido cuya ausencia, en estos tiempos oscuros, se siente más que nunca.
La transmisión en directo estará disponible a través de fondazioneumbertoeco.org y bottegafinzioni.it.
Entre las grandes figuras de la cultura que aceptaron la invitación figuran Eshkol Nevo, Roberto Saviano, Luciano Canfora, Milo Manara, Paolo Fresu, Vittorio Giardino, Igort, Moni Ovadia, Danko Singer y Fabio Fazio, entre muchos otros, listos para entrelazar sus voces con las de lectores desde todos los rincones del planeta.
"Esto no es una película ni un programa de televisión: es un happening, un flujo de conciencia colectivo de 24 horas".
Con esa premisa, los curadores —Michele Cogo, Riccardo Fedriga, Maria Chiara Galbiati, Roberto Grandi y Francesca Tancini, con la supervisión de Carlotta Eco y Stefano Eco— invitan al mundo a romper el silencio.
En el lugar del eterno presente descrito en La isla del día de antes, en Fiyi, Samantha Magick, de la librería Baka Books, leyó páginas del Profesor, devolviendo la dimensión exótica y filosófica de su obra.
Del otro lado del océano, en Arizona, un docente del Chandler-Gilbert Community College muestra emocionado un ejemplar de La isla del día de antes adquirido en Nueva York cuando era joven estudiante: en la portada brilla el autógrafo de Eco, un obsequio para la mujer que, treinta años después, sigue siendo su esposa.
El relato se traslada luego al sur de Senegal, donde el griot Diawne Diamanka, a quien Eco invitó a Bolonia en los años ochenta para un proyecto de antropología anticolonial, entona un canto en lengua peul acompañado por su instrumento monocorde. Es un homenaje al "grand'homme" que sabía escuchar las voces de todas las culturas.
En Bulgaria, en Sofía, entramos en el café-librería "Umberto & Co.", donde entre pasteles y estanterías las citas de Eco cubren las paredes y convierten la cultura en una experiencia cotidiana y compartida.
Particularmente conmovedor resulta el testimonio de Elena Kostjukovič. La histórica traductora recuerda cómo su versión rusa de El nombre de la rosa fue la primera obra en introducir en ese idioma la palabra "agresión" para referirse a los hechos de Praga del 68: un libro que se convirtió en auténtica bandera de libertad, alzada en las plazas.
Finalmente, el recorrido regresa a casa, a Monte Cerignone, donde los vecinos se dieron cita en el Bar dello Sport para recordar a "UE" (Umberto Eco). Entre café y café, el sentimiento es unánime: "ya era hora de volver a hablar de él; este silencio de diez años no nos gustó".
También participa Fahrenheit, el programa literario de Rai Radio 3. Eco Eco Eco no es un monumento polvoriento, sino un "acelerador de conciencia". La iniciativa fue acogida por el Ministerio de Asuntos Exteriores y promovida a través de la red de Institutos Italianos de Cultura en el mundo. (ANSA).



