Derribar toros por el rabo, un deporte en el llano de Venezuela
Los cuatro vaqueros se apiñan junto al toril a la espera de la presa. Los caballos chocan, se empujan para ubicarse en mejor posición para agarrar al novillo que sale disparado. El objetivo...

Los cuatro vaqueros se apiñan junto al toril a la espera de la presa. Los caballos chocan, se empujan para ubicarse en mejor posición para agarrar al novillo que sale disparado. El objetivo es tomarlo por la cola y tumbarlo.
El coleo de toros es muy popular en los llanos de Venezuela. Es una disciplina profesional en todo el país y atrae a miles de espectadores pero también enfrenta duras críticas de maltrato animal por parte de activistas y forasteros.
Los toros coleados son también populares en los llanos colombianos. Se practica igualmente en Brasil y México, países con tradición ganadera.
Los vaqueros estadounidenses realizan también lides con toros en el popular rodeo.
La justa se realiza en la feria llanera de San Fernando de Apure, en el corazón del llano (oeste), que se celebra pese a la caída de Nicolás Maduro en una incursión estadounidense el 3 de enero.
Hay conciertos, baile de joropo —patrimonio de la humanidad— y coleo.
La mayoría comenzó a colear de niño, con el padre, el abuelo o como peón de finca. Es una tradición centenaria que expertos remontan a los tiempos de la colonia española y relacionan con la faena del campo.
Rafael Delgado tiene 35 años y comenzó a los 10-12 por su papá que trabajaba en una finca. "Y me inculcó eso", dice a la AFP antes de entrar al duelo. Viste de rojo, uno de los cuatro colores que llevan los coleadores para identificarse en cada ronda junto a amarillo, verde y azul.
"Es parte de nuestra cultura de llanero y de los venezolanos", agrega. Neomar Sanoja, uno de los jueces, lo llama el "deporte nacional".
Venezuela de hecho tiene una federación de coleo que agrupa también a mujeres y niños.
- "Crueldad y abuso" -
Para llegar al rabo del toro, los jinetes hacen todo tipo de maromas en las que llevan el cuerpo casi al ras del piso. Con fuerza y aprovechando la velocidad del caballo lo tiran hasta que cae.
El animal da giros y se vuelve a poner de pie para buscar huir en los 200 metros de largo de la llamada 'manga de coleo', de 10 metros de ancho, superficie de arena humedecida y flanqueada por una talanquera y tribunas.
Los jinetes espolean y fustigan a sus caballos para que agarren velocidad y no dejarlo escapar. Así, una y otra vez, por cuatro minutos. Los puntos varían según la forma como caiga.
Hay unos 200 coleadores, que llevan caretas de hockey y protectores en brazos y piernas.
Música llanera suena a todo volumen y desde una torre uno de los jueces narra con tono acelerado la justa.
Florelbis Linares quiere practicarlo, pero su novio coleador le pide que no por el peligro. Viene de la vecina Barinas a la feria de San Fernando para verlo en acción desde la tribuna.
"Uno vive la adrenalina viendo de aquí", dice la joven de 23 años sentada en la protección con los pies hacia la manga.
El sufrimiento del toro poco preocupa al público acostumbrado a la escena.
La ONG Anima Naturalis ha pedido abolir la tradición. "Es una crueldad y abuso de poder de parte del llanero hacia animales indefensos", escribe en su sitio web.
"¿Esto es a los que ustedes le llaman cultura?", publica por su parte la Fundación Napda al mostrar un video en el que público patea y lanza objetos a un toro para que se levante. "Los presuntos 'humanos' se comportan como bestias. Esto debe detenerse ya".
Las fiestas taurinas están permitidas en Venezuela, con excepciones en algunas ciudades como Caracas.
Uno de los jueces explica que los toros usados para el coleo están destinados de hecho al matadero para el consumo.
Luis García, coleador de 32 años, cuestiona con saña: "¿Ellos cuando se lo están comiendo se dicen lo mismo?".



