EEUU: COFA, la herramienta de Washington para Groenlandia
Un acuerdo ya alcanzado con islas del Pacífico

El llamado Compact of Free Association (COFA) es un tipo de tratado que Washington ha suscrito históricamente con pequeñas naciones insulares soberanas: las Islas Marshall, los Estados Federados de Micronesia y la República de Palaos.
En virtud de estos acuerdos, los países conservan su soberanía y sus ciudadanos obtienen acceso privilegiado a Estados Unidos: pueden vivir, trabajar y estudiar sin necesidad de visa, además de alistarse en las Fuerzas Armadas estadounidenses.
A cambio, los tres Estados reciben apoyo financiero y en materia de defensa, así como una asociación comercial libre de aranceles.
Para Estados Unidos, el beneficio ha sido un acceso militar ilimitado y exclusivo a una zona estratégica del Indo-Pacífico.
Los COFA permiten a las Fuerzas Armadas estadounidenses operar en los territorios del acuerdo y negociar terrenos para nuevas bases militares. Además, fuerzas armadas de terceros países no pueden operar en esas áreas sin autorización de Washington.
Aunque Estados Unidos es responsable de la protección de los países asociados, no puede declarar la guerra en su nombre.
Las negociaciones de los COFA comenzaron en 1980 y los acuerdos, firmados entre 1982 y 1983, fueron posteriormente ratificados por referéndum en los Estados del Pacífico.
En marzo de 2024, el presidente Joe Biden y el Congreso renovaron los COFA por 20 años y aprobaron US$ 7.100 millones en ayuda económica destinados a salud, educación e infraestructura. Con ello, las tres naciones insulares aseguraron también apoyo para la preparación y respuesta ante desastres naturales.
En el pasado, otros Estados o territorios fueron considerados como posibles candidatos a acuerdos similares, entre ellos Guam, Kiribati, Nauru, Puerto Rico e incluso Filipinas.
Sin embargo, la opción estadounidense no genera demasiado entusiasmo en Groenlandia. Hace un año, ante una encuesta de la consultora Verian sobre la posibilidad de dejar Dinamarca para convertirse en parte de Estados Unidos, el 85% de los groenlandeses respondió con un rotundo "naagga", es decir, no.
Aun así, el sector dispuesto a dejarse seducir podría crecer frente a eventuales ofertas económicas sustanciales, en una isla donde el pasado colonial y las duras políticas de asimilación de Dinamarca han dejado profundas cicatrices. (ANSA).



