EEUU: El alto costo de vida expulsa a creativos de Nueva York
Artistas y profesionales culturales migran a otras ciudades por alquileres récord

Según estudios recientes citados por medios especializados, desde 2019 el número de trabajadores del sector creativo en Nueva York cayó un 6,1%, mientras los alquileres residenciales aumentaron cerca del 42% en la última década, muy por encima del crecimiento salarial del sector, estimado en torno al 25%.
El encarecimiento de la vivienda, sumado al aumento de los costos operativos para espacios culturales, está empujando a artistas, diseñadores, profesionales del cine, la publicidad y la música a trasladarse a ciudades con menor presión económica y mayores oportunidades de desarrollo.
Entre los destinos que registran mayor crecimiento como nuevos polos creativos figuran Miami, Dallas y Nashville, que combinan costos más bajos, incentivos fiscales y una infraestructura cultural en expansión.
El fenómeno tiene además consecuencias visibles en la oferta cultural neoyorquina: desde 2020 más de 50 teatros, clubes musicales, galerías y espacios culturales cerraron, afectados por el aumento de alquileres, seguros y gastos operativos.
Nueva York continúa siendo uno de los principales centros culturales del mundo, con más de 300.000 personas empleadas en sectores vinculados al arte, el entretenimiento y la producción cultural, pero expertos advierten que la pérdida progresiva de talento emergente podría afectar a largo plazo la diversidad creativa que históricamente caracterizó a la ciudad.
El debate sobre la sostenibilidad económica del ecosistema cultural se inscribe en una discusión más amplia sobre el acceso a la vivienda en grandes metrópolis estadounidenses, donde el incremento de precios está modificando la composición social y profesional de barrios tradicionalmente asociados a la actividad artística.
A este escenario se suma la expansión del trabajo remoto en industrias creativas, que permite a muchos profesionales residir fuera de los grandes centros urbanos sin perder vínculos laborales con productoras, agencias o estudios radicados en Nueva York, acelerando así el proceso de descentralización del talento.
Autoridades locales y organizaciones culturales analizan distintas medidas para preservar la vitalidad artística de la ciudad, incluyendo programas de apoyo a espacios independientes, incentivos para vivienda accesible y políticas destinadas a sostener la presencia de trabajadores culturales, considerados un elemento clave del atractivo económico y turístico neoyorquino. (ANSA).



