EEUU: El giro de John Roberts, ahora símbolo de los 'No Kings'
El presidente conservador del Alto Tribunal se erige en garante de separación de poderes

Con la sentencia sobre los aranceles, el Alto Tribunal prácticamente levantó el cartel de "No Kings", comentó la revista Slate en referencia al lema de las recientes manifestaciones estadounidenses. Y Roberts —71 años, nombrado por George W. Bush en 2005— parece destinado a convertirse en uno de los símbolos del movimiento, garante y paladín —observan los expertos— del principio de separación de poderes que impone límites y controles muy precisos al poder presidencial, combatiendo los abusos.
Desde el estrado de la Corte Suprema, Roberts leyó la sentencia con calma, hablando durante 10 minutos y haciendo clara referencia a los precedentes jurisprudenciales sobre la separación constitucional de poderes.
Un tono sereno muy distinto de la ira de Donald Trump, que en conferencia de prensa arremetió con dureza e increpó de hecho a los jueces que votaron a favor de la abolición de sus aranceles, acusándolos de estar politizados e incluso de sufrir la influencia de países extranjeros.
Roberts, que pese al magnate intenta desde hace años mantenerse fuera de la política, no respondió a los ataques. En el pasado solo en raras ocasiones reaccionó a los exabruptos del inquilino de la Casa Blanca, pero siempre lo hizo de manera respetuosa, en pleno respeto de las instituciones.
El año pasado, frente al duro ataque de Trump contra un juez federal que se oponía a la deportación de un migrante, Roberts difundió un comunicado señalando que las críticas del presidente no eran una respuesta "apropiada a un desacuerdo sobre una decisión judicial".
"El proceso normal de revisión en apelación —añadió— existe para ese propósito".
Las relaciones de Roberts con Trump, sin embargo, no siempre fueron difíciles. La Corte Suprema bajo su presidencia dio al mandatario importantes victorias, empezando por el delicadísimo caso de la inmunidad.
Trump le agradeció entonces: "Me acordaré de ello", había dicho. Pero tras la sentencia sobre los aranceles, el recuerdo de aquel cálido apretón de manos parece haberse desvanecido por completo. (ANSA).



