EEUU: Florida puede definir el control de la Cámara
La posible redistribución de distritos en el estado abre una batalla legal y política

El partido opositor parte de un estrecho déficit en la Cámara —donde los republicanos mantienen una ventaja mínima— y se beneficia del tradicional efecto electoral que suele favorecer a la fuerza que no ocupa la Casa Blanca en elecciones intermedias. Sin embargo, analistas y dirigentes demócratas advierten que cambios en el mapa electoral de Florida podrían alterar ese cálculo.
El gobernador republicano Ron DeSantis anunció la convocatoria a una sesión legislativa especial en abril para analizar una posible redistribución de distritos a mitad de década, un procedimiento inusual fuera del ciclo normal ligado al censo nacional, que se realiza cada diez años.
La iniciativa abre la puerta a modificaciones que podrían afectar distritos actualmente representados por demócratas como Debbie Wasserman Schultz, Darren Soto, Jared Moskowitz o Kathy Castor, todos considerados escaños estratégicos dentro del equilibrio nacional de fuerzas.
El líder demócrata en la Cámara, Hakeem Jeffries, afirmó que su partido ya prepara una respuesta política y legal para frenar lo que considera una estrategia partidista. "Operaremos con un enfoque de todos a bordo para contrarrestar esta iniciativa", declaró, advirtiendo que se buscará defender la voluntad electoral de los votantes del estado.
Florida se ha convertido en uno de los principales bastiones republicanos del país y actualmente otorga al partido conservador una ventaja amplia en su delegación congresional. No obstante, el estado también alberga varios distritos urbanos y suburbanos competitivos cuya configuración puede resultar determinante en la lucha nacional por la Cámara.
La redistribución electoral —conocida como redistricting— es una herramienta política clave en Estados Unidos, ya que permite redefinir los límites de los distritos y, en consecuencia, influir en la competitividad electoral. En la práctica, el proceso ha sido históricamente utilizado por ambos partidos para maximizar sus probabilidades de victoria, fenómeno conocido como "gerrymandering".
Algunos estrategas republicanos consideran que modificar el mapa podría permitir disputar bastiones demócratas urbanos dispersando sus mayorías electorales en distritos vecinos, mientras críticos sostienen que ese movimiento también implicaría riesgos, ya que podría volver más competitivos escaños tradicionalmente seguros para los conservadores.
El equilibrio es especialmente delicado porque el control de la Cámara depende de apenas unos pocos escaños a nivel nacional, lo que convierte a estados grandes como Florida en campos de batalla decisivos.
La legislación de Florida incluye desde 2010 la enmienda constitucional conocida como "Fair Districts", que prohíbe explícitamente trazar distritos con fines políticos o partidistas, una norma respaldada posteriormente por tribunales estatales en múltiples litigios.
Grupos de defensa del derecho al voto, como la Liga de Mujeres Votantes y Common Cause, sostienen que cualquier intento de redistribución con objetivos partidistas podría enfrentar impugnaciones judiciales inmediatas. (ANSA).



