EEUU: Guerra abierta de Trump contra Harvard
Pide mil millones de dólares por ataques a estudiantes judíos en protestas filopalestinas
El anuncio se produjo luego de que el New York Times informara que Harvard habría obtenido ciertas concesiones en el marco de las negociaciones en curso con el gobierno federal para alcanzar un acuerdo.
"Ahora pedimos un resarcimiento por daños de mil millones de dólares y no queremos volver a tener nada que ver, en el futuro, con la Universidad de Harvard", escribió Trump en su red social Truth, marcando un quiebre explícito en la relación con uno de los centros académicos más prestigiosos del mundo.
Funcionarios de la administración Trump acusaron a Harvard y a otras universidades de élite de promover la llamada ideología "woke", y de no haber protegido adecuadamente a los estudiantes judíos durante las protestas filopalestinas que se registraron en distintos campus universitarios en los últimos meses.
Las acusaciones se enmarcan en una ola de manifestaciones surgidas a partir de la guerra entre Israel y Hamas, que derivaron en ocupaciones de edificios, consignas radicalizadas y tensiones internas en varias universidades, generando denuncias por presuntos episodios de antisemitismo.
Desde la Casa Blanca sostienen que las autoridades universitarias toleraron o minimizaron esos hechos, lo que abrió la puerta a acciones legales y reclamos económicos de gran magnitud.
La ofensiva contra Harvard forma parte de una estrategia más amplia del gobierno de Trump frente al sistema universitario estadounidense. En los últimos meses, la administración impulsó investigaciones, amenazó con recortes de fondos federales y promovió demandas contra distintas instituciones académicas, a las que acusa de sesgos ideológicos y de no garantizar un entorno seguro para todos los estudiantes.
Trump y sus aliados sostienen que muchos campus se han transformado en focos de activismo político radical, alejados de los valores tradicionales del país y hostiles a Israel, además de cuestionar la libertad de expresión dentro de las universidades.
Hasta el momento, Harvard no emitió una respuesta oficial al anuncio del resarcimiento millonario. La universidad ya había quedado bajo fuerte presión política y mediática en meses recientes, incluyendo audiencias en el Congreso y cuestionamientos por parte de donantes y autoridades públicas.
El rectorado defendió en distintas ocasiones el derecho a la libertad de expresión, al tiempo que condenó toda forma de antisemitismo y discriminación. Sin embargo, esas explicaciones no lograron desactivar el conflicto con la Casa Blanca.
Especialistas legales advirtieron que una eventual demanda por un monto de esta magnitud podría sentar un precedente inédito en la relación entre el gobierno federal y universidades privadas en Estados Unidos, con implicancias directas sobre la autonomía académica, el financiamiento y la gobernanza de los centros de estudio.
Por el momento, no se difundieron detalles jurídicos sobre cómo se instrumentará el reclamo ni los plazos previstos. No obstante, el mensaje político del gobierno es claro: el enfrentamiento con las universidades consideradas "woke" lejos está de cerrarse. (ANSA).



