EEUU: No cede la tensión en Minneapolis
El Pentágono retira a tropas del estado de alerta.

La medida, confirmada por funcionarios estadounidenses, marca una desescalada táctica, pero deja abierto un debate político e institucional de mayor alcance sobre el uso de las Fuerzas Armadas en escenarios de conflicto interno.
Según reveló inicialmente ABC News, alrededor de 1.500 soldados en servicio activo de la 11¦ División Aerotransportada, con base en Alaska, habían recibido la orden de alistarse para una posible misión en Minnesota. A ellos se sumaban otras unidades en distintos puntos del país, incluidos unos 200 miembros de la Guardia Nacional de Texas, también puestos en alerta preventiva.
No se definió nunca una misión concreta. De acuerdo con fuentes militares, este tipo de órdenes de "preparación para despliegue" forman parte de los procedimientos habituales cuando los comandantes anticipan una posible decisión presidencial. Sin embargo, el hecho de que se tratara de tropas de combate regular elevó la preocupación política y mediática. El New York Times informó luego que las unidades habían sido retiradas del estado de máxima alerta.
El contexto fue clave: el presidente Donald Trump había vuelto a amenazar con invocar la Ley de Insurrección de 1807, una norma excepcional que habilita al mandatario a desplegar tropas federales para tareas de seguridad interna bajo circunstancias muy limitadas.
Históricamente, esta ley fue utilizada sobre todo durante la era de los derechos civiles, para imponer la desegregación escolar o contener disturbios de gran escala. Su mención en el caso de Minneapolis reavivó temores sobre una militarización del orden público, en particular cuando las protestas estaban directamente vinculadas a operativos de control migratorio y a la actuación de agentes federales.
El repliegue anunciado por el Pentágono coincide con señales de moderación por parte de la Casa Blanca, tras el impacto político generado por los tiroteos fatales que involucraron a funcionarios federales.
Desde el punto de vista militar, la elección de la 11¦ División Aerotransportada no era menor. Se trata de la principal fuerza de combate terrestre del Ejército estadounidense diseñada para operar en condiciones de frío extremo, una capacidad considerada estratégica ante posibles conflictos en el Ártico y el Pacífico.
La división no está entrenada para tareas de control civil ni de aplicación de la ley. Un eventual despliegue en Minneapolis habría sido leído como una escalada mayor del rol federal, con un alto costo simbólico: tropas preparadas para escenarios de guerra urbana y conflictos internacionales enfrentando manifestantes en territorio estadounidense.
Además, la unidad cumple un papel central en la postura militar de Estados Unidos frente a China, entrenando regularmente con aliados en el Indo-Pacífico. Su movilización para un conflicto doméstico habría enviado una señal contradictoria tanto hacia el interior como hacia el exterior.
En paralelo al repliegue militar, la administración Trump anunció medidas destinadas a reducir la tensión. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, confirmó que todos los agentes federales en Minneapolis comenzarán a utilizar cámaras corporales, con planes de extender el sistema a nivel nacional "a medida que exista financiamiento disponible".
El anuncio apunta a responder a las críticas sobre el accionar de los agentes y a ofrecer una señal de mayor transparencia, aunque llega después de que la situación escalara hasta el punto de contemplar el uso de tropas federales. (ANSA).



