EEUU: Pierde población por primera vez desde la Gran Depresión
El endurecimiento migratorio coincide con un éxodo récord de ciudadanos estadounidenses

El gobierno celebró la reducción de los ingresos migratorios hasta niveles cercanos a cero como el cumplimiento de una de sus principales promesas electorales. Sin embargo, un análisis de la Brookings Institution citado por el Wall Street Journal advierte que detrás de la caída de la inmigración emerge una tendencia inversa: un aumento récord de estadounidenses que deciden emigrar.
Según estimaciones del centro de estudios con sede en Washington, Estados Unidos habría perdido alrededor de 150.000 residentes en 2025, cifra que podría ampliarse durante el presente año si se mantienen las actuales condiciones económicas y migratorias.
Los datos muestran además una fuerte desaceleración en los flujos de inmigración: el ingreso total de extranjeros se ubicó entre 2,6 y 2,7 millones de personas en 2025, muy por debajo del pico cercano a los 6 millones registrado en 2023.
Analistas señalan que la combinación de restricciones migratorias más severas, aumento del costo de vida y cambios en el mercado laboral internacional contribuye a modificar el histórico atractivo de Estados Unidos como principal destino global.
Un estudio del Wall Street Journal basado en información de quince países indica que al menos 180.000 ciudadanos estadounidenses se trasladaron recientemente al exterior, sumándose a los entre 4 y 9 millones de estadounidenses que ya residen fuera del país.
Entre los principales destinos figuran: -México, con más de 1,6 millones de residentes estadounidenses; -Canadá, con unos 250.000; -Reino Unido, con aproximadamente 325.000; -Unión Europea, que supera los 1,2 millones de ciudadanos estadounidenses instalados.
El fenómeno refleja una creciente movilidad internacional de familias y profesionales que buscan menores costos de vida, sistemas sanitarios más accesibles o mejores condiciones laborales.
Especialistas consideran que el saldo migratorio negativo representa un giro simbólico para Estados Unidos, históricamente definido como el principal receptor mundial de inmigrantes.
El nuevo escenario abre interrogantes sobre el impacto demográfico y económico a largo plazo, particularmente en un contexto de envejecimiento poblacional y competencia global por talento calificado.
El fenómeno, advierten analistas, podría marcar el inicio de una fase de reequilibrio migratorio internacional tras décadas en las que Estados Unidos concentró el mayor flujo neto de población del mundo. (ANSA).



