EEUU: Protestas y choques con demócratas marcan discurso de Trump
Omar y Tlaib cuestionan al presidente durante el Estado de la Unión en sesión polarizada

Durante el mensaje —el más largo registrado para un Estado de la Unión— Trump defendió su política migratoria, sus aranceles comerciales y el rumbo económico del país, proclamando una nueva "edad dorada" estadounidense y responsabilizando a los demócratas por problemas como la inflación y la inseguridad fronteriza.
Las reacciones en el recinto no se hicieron esperar.
Legisladores demócratas respondieron con silencio, interrupciones y críticas públicas, mientras Omar cuestionó directamente las afirmaciones presidenciales sobre inmigración y seguridad, y Tlaib exhibió símbolos de protesta contra la política migratoria federal.
El clima político ya era tenso antes del discurso: decenas de congresistas opositores habían evaluado boicotear la sesión o participar en actos alternativos, en una señal del deterioro del diálogo institucional entre la Casa Blanca y la oposición.
Trump centró gran parte de su intervención en endurecer el mensaje sobre inmigración, exigir sanciones contra las llamadas ciudades santuario y defender deportaciones más estrictas, temas que generaron los mayores roces con el bloque demócrata.
El discurso se produjo en un contexto político delicado, con encuestas que reflejan desgaste presidencial en materia económica y con la campaña legislativa de medio término ya en marcha, lo que reforzó el tono combativo del mensaje.
Además de los incidentes con Omar y Tlaib, la sesión incluyó otras protestas simbólicas dentro del recinto y la expulsión de un congresista demócrata que mostró una pancarta crítica al presidente, episodios que subrayaron el clima de confrontación en Washington.
El Estado de la Unión, previsto constitucionalmente como el principal mensaje anual del presidente al Congreso, se convirtió así en un escenario de choque político abierto que refleja la creciente fractura partidaria en Estados Unidos.
Fuera del recinto, la Casa Blanca defendió el contenido del mensaje como un balance de gestión y una hoja de ruta para el segundo mandato, destacando el crecimiento del empleo, las inversiones industriales y las medidas comerciales adoptadas para proteger la producción nacional.
Funcionarios presidenciales insistieron en que el endurecimiento migratorio y la política arancelaria forman parte de una estrategia destinada a reforzar la seguridad económica y fronteriza del país.
Por su parte, dirigentes demócratas acusaron al presidente de utilizar el discurso con fines electorales y de profundizar la confrontación política en lugar de buscar consensos legislativos, señalando que el tono del mensaje refleja un clima de campaña permanente en Washington a medida que se aproximan las elecciones de medio término.
Analistas políticos coinciden en que el Estado de la Unión volvió a evidenciar la extrema polarización del sistema político estadounidense y la dificultad para avanzar en acuerdos bipartidistas. (ANSA).



