EEUU: Recortes y cierre del Kennedy Center profundizan choque cultural bajo Trump
La reestructuración impulsada por la administración republicana incluye despidos

En un comunicado interno obtenido por la prensa, el presidente del centro, Richard Grenell, advirtió a los empleados que la institución funcionará con "equipos mínimos" durante el período de obras, que comenzaría el 4 de julio de 2026 y se prolongaría hasta 2028.
Los departamentos estarán "en gran medida reducidos o en pausa" mientras se desarrolla el proyecto de renovación integral, según el memo.
La administración del presidente Donald Trump, que desde 2025 ejerce control directo del Kennedy Center tras desplazar a los líderes anteriores y colocar a Grenell al frente de la institución, argumenta que las obras representan una "inversión generacional" para preparar el histórico centro para el futuro.
Sin embargo, la falta de detalles sobre el alcance y el presupuesto de las renovaciones ha generado escepticismo entre empleados y críticos, que ven la clausura prolongada y la reducción de personal como síntomas de una crisis interna que se suma a una caída de ventas de entradas y a la cancelación de espectáculos.
El Kennedy Center, fundado en 1971 como memorial cultural no partidista en honor al presidente John F. Kennedy, ha sido tradicionalmente un foro para teatro, música y artes escénicas con un fuerte respaldo bipartidista.
Bajo la actual administración, la institución también fue rebautizada oficialmente como The Donald J. Trump and The John F. Kennedy Memorial Center for the Performing Arts, una decisión polémica que ha contribuido a tensiones con artistas y comunidades artísticas.
Organizaciones y trabajadores del centro han expresado preocupaciones tanto por el impacto laboral de los recortes como por el significado de estas transformaciones para una institución que por décadas fue un símbolo cultural de largo alcance en la capital estadounidense.
En los últimos meses, el Kennedy Center quedó en el centro de una fuerte controversia política tras la decisión de la administración de Donald Trump de intervenir en su conducción, desplazar a autoridades anteriores y avanzar con una profunda reestructuración institucional.
La designación de nuevos responsables alineados con la Casa Blanca generó críticas en sectores culturales y artísticos, que denunciaron una politización de una institución históricamente concebida como espacio cultural no partidista.
El anuncio de recortes de personal y de una clausura prolongada para una renovación integral se produce en ese contexto de tensión.
Mientras la administración sostiene que se trata de una modernización necesaria y de una inversión estratégica para el futuro del complejo, trabajadores y organizaciones culturales advierten que el proceso podría afectar la programación artística, la estabilidad laboral y el carácter histórico del Kennedy Center como símbolo cultural nacional. (ANSA)



