EEUU: shutdown parcial por bloqueo sobre Seguridad Nacional
Expira financiamiento del DHS en medio de disputa política por inmigración

El financiamiento del DHS se agotó al final del viernes, obligando a activar planes de shutdown mientras legisladores siguen sin acuerdo sobre medidas vinculadas al control migratorio y el funcionamiento de las agencias federales de seguridad.
El cierre afecta áreas clave del departamento, incluyendo la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), la agencia de ciberseguridad CISA, el Servicio Secreto y la Guardia Costera, aunque gran parte del personal considerado esencial continuará trabajando.
En la práctica, esto implica que decenas de miles de empleados deberán presentarse a sus funciones sin salario hasta que el Congreso apruebe un nuevo presupuesto, mientras otros trabajadores no esenciales podrían ser suspendidos temporalmente. Las autoridades advirtieron que, si el shutdown se prolonga, podrían registrarse demoras en controles aeroportuarios, operaciones administrativas y programas federales.
El conflicto presupuestario refleja la profunda polarización política en Washington en torno a la política migratoria, uno de los ejes centrales del actual debate legislativo. Las negociaciones se estancaron por desacuerdos sobre restricciones a las operaciones de las agencias de inmigración, así como sobre el alcance de nuevas medidas de control fronterizo.
El episodio se suma a una serie de tensiones presupuestarias recientes en Estados Unidos y vuelve a poner en evidencia la fragilidad del sistema de financiamiento federal, que depende de acuerdos periódicos del Congreso para evitar interrupciones en el funcionamiento del gobierno.
Históricamente, los shutdown federales han tenido impactos económicos significativos cuando se prolongan, afectando desde servicios públicos hasta mercados financieros y turismo. Durante cierres anteriores, aeropuertos, parques nacionales, trámites migratorios y programas federales experimentaron interrupciones parciales, generando costos millonarios y pérdida de productividad.
El actual cierre parcial llega además en un contexto de creciente presión política por el manejo de la seguridad fronteriza y el control migratorio, temas que continúan dominando la agenda interna estadounidense y que podrían seguir condicionando las negociaciones presupuestarias en las próximas semanas. (ANSA).



